Durante el 2014 se registraron 13 denuncias diarias por extorsiones

Durante el 2014 se registraron 13 denuncias diarias por extorsiones

Informe de la U. Sergio Arboleda muestra crecimiento del delito. 57 municipios, los más afectados.

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14 de abril 2015 , 08:46 p.m.

La delincuencia común, más que la guerrilla y las grandes bandas criminales, es la que está moviendo la extorsión en Colombia.

Esa es una de las conclusiones desprendidas de un informe del Centro Seguridad y Democracia que recogió las estadísticas oficiales sobre ese delito entre el 2003 y el 2014.

La estadística recoge los casos denunciados, que a lo largo de la historia han estado significativamente por debajo de los casos reales. Según el estudio, en los doce años analizados se contabilizaron 25.842 extorsiones. La curva muestra un marcado descenso entre el 2003 y el 2010; el aumento sostenido de casos entre ese año y el 2013, a partir del cual se evidencia una estabilización alrededor de los 4.900 casos. Son casi 2.800 casos más que los denunciados en el 2003. (Lea también: Desde cárceles hacen 10.000 llamadas amenazantes al año)

El año pasado es el que registra las estadísticas más preocupantes. En promedio, cada día del 2014 se denunciaron 13 extorsiones. El aumento en el número de denuncias, la intensificación de esa práctica por cuenta de la caída de otras fuentes ilegales de financiación, como el secuestro, y la falta de eficacia de las políticas oficiales frente a ese crimen están entre las explicaciones del boom de la extorsión.

Según el estudio de Seguridad y Democracia, siete de cada 10 extorsiones ocurren en 57 municipios y ciudades del país. “La ‘cifra negra’ de este delito, es decir, los casos ocurridos pero no denunciados, es de las más altas del espectro criminal, y se estima cercana al 80 por ciento”, agrega el documento.

En tres de cada cuatro casos denunciados (74 por ciento), las víctimas señalaron a la delincuencia común como responsable de la extorsión. Desde el 2003, se atribuyen a pequeños grupos delincuenciales 18.827 casos, muchos de los cuales podrían, sin embargo, obedecer a acciones coordinadas o permitidas por las organizaciones imperantes en la zona, como bandas o guerrillas.

En la disparada del número de casos denunciados es la delincuencia común el factor determinante. Así, señala el documento, ese indicador pasó de 666 casos en el 2008 a 4.164 el año pasado. El ‘perfil’ de esas extorsiones: nueve de cada diez son urbanas, siendo Antioquia el departamento más afectado (16,6 por ciento); seguido por Bogotá (9,9 por ciento de los casos) y Valle (9,5 por ciento), entre otros.

Seguridad y Democracia, ahora dirigida por el exsenador y exministro Juan Lozano, encontró que desde el 2003 las Farc fueron señaladas como responsables de 2.455 casos de extorsión, casi uno de cada diez. Mientras que en el 2003 fueron 122 casos, se pasó a 453 en 2014. Este es el único año que mostró reducción con respecto al anterior (7 por ciento menos) en todo el lustro, pero en general el periodo 2010-2014 muestra un aumento en las denuncias que llega al 264 por ciento.

“La extorsión es el gran lunar en la estrategia de seguridad –dice Lozano– (...). Es el campo en el que hay un claro deterioro que no puede explicarse solo por el aumento de las denuncias y en el que se requieren medidas contundentes”.

‘Vacunas’ de las Farc

A su vez, el informe dice que 8 de cada diez víctimas de las Farc estaban en las ciudades. Igualmente, revela que aunque la guerrilla extorsionó en 30 departamentos del país, concentró sus actividades principalmente en Meta, Bogotá, Huila, Tolima, Casanare y Antioquia.

Según Seguridad y Democracia, los años 2013 y 2014, que coinciden con la negociación de paz de La Habana, son también los de mayores casos de ‘vacunas’ denunciados.

Con 1.333 casos de extorsión atribuidos a las llamadas ‘bacrim’ y a los grupos paramilitares, la incidencia de estas organizaciones ilegales en este delito solo aparece en el 5 por ciento de las denuncias del periodo. Desde el 2008, cuando ya estaban consolidados en varias regiones los nuevos grupos, su responsabilidad en las extorsiones denunciadas ha venido en aumento, llegando a 234 casos el año pasado.

Esas estadísticas, sin embargo, no reflejan fenómenos como la microextorsión, que las bandas controlan en varios municipios en los que, a diario, los vendedores ambulantes y los mototaxistas pagan entre dos mil y cinco mil pesos para poder trabajar.

En cuanto al Eln, el informe lo señala como responsable de 299 extorsiones denunciadas entre el 2003 y el 2014. Desde el 2008, cuando se reportaron 7 extorsiones del Eln, sus acciones han venido en aumento. Así, fueron 16 en el 2009, 18 en el 2010 y 37 en el 2014.

El documento también resalta que, entre el 2003 y 2014, en el 80 por ciento de los municipios del país (901) se reportó alguna denuncia relacionada con la extorsión, siendo las localidades con más de 100.000 habitantes las más afectadas. Las localidades más golpeadas fueron las ciudades intermedias como Villavicencio (Meta), Yopal (Casanare), Neiva (Huila), Florencia (Caquetá), Popayán (Cauca), Sincelejo (Sucre), Riohacha (La Guajira) y Pitalito (Huila).

‘Delincuencia común aprovecha la percepción de inseguridad’

Juan Lozano, director de Seguridad y Democracia, sostiene que si no se prioriza la lucha contra la extorsión, el país correrá mayores riesgos en el posconflicto.

¿Qué factores juegan en el aumento de las extorsiones?

El comportamiento de la seguridad es asimétrico. Hay unas estrategias del Gobierno y de las autoridades del sector que han funcionado y otras que no. Hay reducciones innegables en los homicidios, en el secuestro, en la piratería terrestre. Pero frente a la extorsión hay un fracaso. El aumento en las denuncias explica marginalmente las cifras, pero es innegable que hay un aumento en los casos, atribuible a la acción de grupos al margen de la ley como las guerrillas y las bandas, pero que crece en un entorno en el que la delincuencia común aprovecha la percepción de inseguridad y extorsiona usando el nombre de los grandes grupos ilegales. Y la gente les cree.

¿Puede la extorsión ser uno de los grandes retos frente al posconflicto?

Sin duda. El país tiene que tomar medidas para evitar que ese ‘reflujo’ de desmovilizados hacia la delincuencia que se da en todos los procesos de paz termine reflejándose en un incremento aún mayor de la extorsión. Se ha demostrado que si bien los que salen de los grupos armados y vuelven al crimen usualmente ya no tienen capacidad para secuestrar, sí tienen la información y los medios para extorsionar. Por eso el Gobierno tiene que buscar la manera de tener mayor efectividad y operatividad para enfrentar la extorsión.

¿Con medidas como cuáles?

Hay que priorizar la extorsión; caracterizar las modalidades por autor y por región para ser más efectivos a la hora de enfrentarla. Hay que especializar aún más a los que la combaten para que su reacción sea más rápida frente a los hechos.

JUSTICIA
Justicia@eltiempo.com

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