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Las Américas, región libre de terrorismo / Análisis

Las Américas, región libre de terrorismo / Análisis

El último paso será que las Farc salgan de la lista de Estados terroristas, que elabora EE. UU.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de abril 2015 , 07:58 p. m.

El gobierno del presidente Obama tomó este martes la decisión oficial de sacar el tema del terrorismo de su agenda bilateral con Cuba, y muy probablemente este sea un penúltimo paso para que ese tema sea de una vez por todas erradicado de la agenda hemisférica. Es una decisión simbólica pero de marca mayor y con gran impacto para el hemisferio.

El terrorismo continuará siendo parte fundamental de la relación de Washington con otras regiones del mundo, particularmente en la era del surgimiento del Estado Islámico. Para la potencia, este problema está lejos de desaparecer.

Sin embargo, este ya no es un tema que haga parte central de su conversación con América Latina, ni desde el punto de vista multilateral ni desde el bilateral. Si Bush intentó expandir su guerra global contra el terrorismo inclusive a nuestra región, el propósito del gobierno Obama es limitar esta y dejarla reducida a sus justas proporciones.

Cuando Obama llegó a la Casa Blanca lo hizo bajo la promesa de combatir el terrorismo única y exclusivamente en donde existiera, sin manipular políticamente el término y atacar a países que, como Irak, no habían demostrado tener vínculos directos con Al Qaeda.

Si el 11 de septiembre produjo la nefasta ‘terrorización’ de las relaciones hemisféricas, Obama se acerca hoy contundentemente al final de esta era: prometió ser cuidadoso en la selección de los enemigos y lo está cumpliendo.

Este movimiento dramático de la política exterior estadounidense tiene su mayor impacto en dos escenarios claves del continente: obviamente en Cuba, y en Colombia. La lucha contra la insurgencia en Colombia fue el último escenario de la región que se intentó interpretar, con algún éxito, como uno de guerra contra el terrorismo. Después del 11-S, no quisimos presentarnos como un país que sufría de un conflicto armado sino como un Estado soberano y legítimo que luchaba contra una amenaza terrorista.

Justamente sobre la base de esa narrativa, creada por el propio Gobierno colombiano, nació el Plan Colombia. La decisión de este martes va a hacer muy difícil volver a venderle a Washington esa historia.

De otro lado, el apoyo del Gobierno cubano a la insurgencia colombiana y alguna ayuda menos trascendental al separatismo armado español fue el argumento central para justificar la permanencia en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Hoy, en medio del proceso de paz colombiano (que facilita el mismo Gobierno cubano) y de la admisión explícita de la existencia de un conflicto armado en Colombia, los argumentos en favor de seguir hablando de “terrorismo” en el hemisferio parecen desvanecerse como arena entre las manos.

Siendo este el penúltimo paso, el último seguramente tendrá lugar cuando –si eventualmente es exitoso nuestro proceso de paz– las Farc salgan de la lista de organizaciones terroristas construida también en Washington. Entonces, oficialmente, podremos hablar de las Américas como lugar libre de terrorismo.

SANDRA BORDA
Directora del CEI, Universidad de los Andes
Las opiniones expresadas por los autores que contribuyen en este espacio se hacen a título personal y no comprometen el nombre de las instituciones a las cuales los autores se encuentran afiliados.

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