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Alcalde, póngase serio

Alcalde, póngase serio

Proyectos como el del día sin carro no mejoran realmente la movilidad ni el ambiente de la ciudad.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de abril 2015 , 04:12 p. m.

La forma de propiciar cambios de comportamiento en el uso de los medios de transporte no es pasando por encima de los derechos de los ciudadanos, como lo hace el día sin carro. Por el contrario, imponer este tipo de medidas, que a fin de cuentas contribuyen de manera mínima al ambiente, solo genera aversión.

En ese sentido, las medidas restrictivas han demostrado reiteradamente su fracaso, no solo en conceptos de urbanismo, sino en cualquier otro campo.

Ejemplos sobran, empezando por la clara correlación que existe entre el aumento en el número de carros particulares y el inicio de la medida del pico y placa, que lo único que hizo fue aplazar indefinidamente la búsqueda de una verdadera solución para el caos creciente de la movilidad y que, por cierto, el alcalde Petro prometió acabar progresivamente.

¿Otra vez el día sin carro? Señor Alcalde, si quiere contribuir realmente con el ambiente, por favor estructure un proyecto serio que promueva, por ejemplo, el cambio completo de la flota pública por vehículos eléctricos, como los sistemas de buses de Vancouver o el mismo ‘tram’ de Ámsterdam que alguna vez mencionó.

TransMilenio tiene las calles y los cielos de Bogotá negros por el humo que escupen sus buses a diario y, al ser una línea fija, la migración a un sistema de buses eléctricos no sería compleja. ¡Eso sí sería una gran contribución para mitigar el impacto ambiental! O si le preocupa sobremanera la contaminación de los carros particulares, por qué no promueve los puntos de carga eléctrica y la reglamentación de incentivos para carros privados que no funcionen mediante motores a combustión. O, sin ir muy lejos, por qué no regula como se debe el uso de las bicicletas, que ahora invaden los andenes, se vuelan todos los semáforos en rojo y se pasean sin cascos ni implementos mínimos de seguridad, creyendo que aportan a una mayor cultura ciudadana mientras los peatones las tienen que esquivar.

¡Basta de estupideces! Bogotá necesita planeación, pensar a diez y veinte y treinta años y desarrollar megaproyectos que mejoren la infraestructura, la movilidad y la calidad de vida de los más de ocho millones de ciudadanos. No se puede seguir gobernando solo para una parte de la población con el pretexto de ese odioso discursillo que siempre enfrenta a la derecha con la izquierda y a los pobres con los ricos y que quiere clasificar a un grupo de opresores y a otro de oprimidos. ¡No! Bogotá es un todo y las políticas distritales deben favorecer, por igual, a cada uno de los ciudadanos.

Las elecciones se aproximan y hay que empezar a pensar en lo que viene y a reflexionar sobre lo sucedido. Tal vez, los pobres resultados de la gestión del Alcalde pueden deberse a ese anticuado discurso que desconoce la coexistencia de lo público y lo privado y que pretende enfrentarlos constantemente como si fueran enemigos. Ni tanto que queme el santo ni tanto que no lo alumbre.
La suma de estrategias de carácter mixto puede potenciar el desarrollo de la ciudad. Por ejemplo, en vez de presentar resultados de gestión que dicen que 121 recicladores, a quienes se les entregó un vehículo, pasaron de ganar $ 25.000 diarios a $ 40.000 (una cifra bastante dudosa que se interpreta como una ganancia promedio de $ 800.000 al mes), se hubiera podido decir, mediante una posición verdaderamente incluyente, que todos, absolutamente todos los recicladores fueron contratados por una empresa de carácter mixto (público-privada) en condiciones favorables y con todas las prestaciones de ley y que, además, los recicladores tienen acciones en la misma compañía. ¡Eso es más humano que legitimar la miseria! O en vez de decir que se intervinieron 324 segmentos de la malla vial gracias a lo público, se hubiera podido decir que toda la malla vial de Bogotá se restauró gracias a alianzas público-privadas y a concesiones con el sector que en este gobierno distrital se tilda de enemigo. Etcétera.

Sin embargo, Alcalde, para que no se tome esto como un ataque personal (sino como es, una crítica de su gestión), quiero resaltar que los logros de la ‘Bogotá Humana’ en materia social son importantes, pero, para ser sincero, y en su justa proporción, bien podrían ser parte de un solo programa o de una estrategia específica de una alcaldía verdadera y no ser lo único que esta hace.

Hace unos años, lo defendí, pues con tres años de gobierno por delante esperaba ver materializadas algunas de sus ideas, pero hoy, finalizando su gestión, puedo decir que nos deja una gran lección: ¡no se puede gobernar una ciudad desde la segregación, porque se corre el riesgo de descuidar al 90 % de la población! Y eso aplica tanto para los futuros candidatos de la derecha como los de la izquierda. Bogotá somos todos y es de todos, de los ricos, de la inmensa mayoría que somos de clase media y de los pobres, que, en eso sí coincidimos, Alcalde, cada día deben ser menos. Pero, Alcalde, háganos a todos un favor: abdique, abdique ya, no se espere hasta el final.


Arturo Argüello
arturo.arguello82@gmail.com

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