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Mientras haya un Estado débil en lo judicial habrá factores sociales que alimenten la criminalidad.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de abril 2015 , 04:23 p. m.

Los menores delincuentes

Señor Director:

Me refiero a su editorial ‘La delincuencia crece’ (13-04-2015). La delincuencia juvenil, la indisciplina social y la inseguridad ciudadana requieren que el Estado haga reingeniería en su política criminal y en materia de código de policía. Mientras haya un Estado débil en aparato judicial, en legislar en forma congruente frente a la realidad criminal y en herramientas para atender las alteraciones de la convivencia, habrá factores sociales que alimenten la criminalidad y las contravenciones que alteran la vida en comunidad. En resumen, mientras el Estado sea débil en la formación y aplicación de la ley; mientras las autoridades no actúen con facultades acordes a la gravedad de los hechos, y la familia no sea una fuente de educación, siempre existirán causas y realidades que alteren el orden público.

Edgar Guillermo Bejarano Chávez

* * * *

Señor Director:

La delincuencia juvenil es algo aterrador para la sociedad. Las causas son muchas: pobreza, marginalidad, falta de oportunidades, maltrato, y que los grupos criminales les ofrecen dinero supuestamente fácil, pero a la larga el más caro del mundo. Es dinero maldito, con el que compran la vida misma de los muchachos. Lo que se debe hacer es convencer a los delincuentes menores para que delaten a los cabecillas y a esos sí encerrarlos por años. Ellos, con la droga y el crimen, no solo están malogrando a la juventud sino perjudicando a la sociedad toda. Hay que ofrecerles opciones de vida a los niños y jóvenes que está en peligro. Y hay que cuidar a los demás. Toca vigilar las entradas a los colegios, donde suelen llegar los vendedores de droga o de la muerte. Lo de la mayoría de edad es complejo, pues los criminales usan a muchos adolescentes.

Ángel María Aguilar

‘¿El poder para qué?’

Señor Director:

Pasó otro año del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. ¿Las nuevas generaciones sabrán quién era? Y en esta fecha, la marcha que convocó Petro, toreando, por contradecir, el sentir acallado del pueblo. Pero ya falta poco para que nos deje volver a enderezar a Bogotá. Da fastidio transitar, respirar, ver cómo se abusa del poder. Recordemos que Echandía preguntaba. ‘¿El Poder para qué?’ He aquí una respuesta que nos ha hecho sufrir. ¿Ganó algo?

Juan Manuel Díaz Azuero
Guaymaral

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