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China abrió la mente de la banda Blur

China abrió la mente de la banda Blur

EL TIEMPO habló con el guitarrista del grupo que pronto presentará 'The Magic Whip', su nuevo álbum.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
12 de abril 2015 , 04:44 p. m.

Es difícil olvidar aquella caja de leche que en 1999 cobró vida para emprender un aventura callejera y se convirtió en una suerte de héroe inmolado, en el video de Coffee & TV, de Blur. De alguna forma, el cartón humanizado conectó a la generación roquera del momento y a los entonces sobrevivientes canales de videos musicales con un público mundial mucho más grande.

Parecía que las grandes bandas del llamado brit-pop entrarían al nuevo siglo en la gloria. Pero insólitamente, Blur apenas grabó otro álbum sin llamar mucho la atención, antes de que Damon Albarn se dedicara a su nuevo proyecto, Gorillaz, y la otra banda pilar del movimiento, Oasis, empezara a vivir el viacrucis de sus peleas infatigables. Y para rematar, MTV dejó a un lado los videos musicales.

Pero para 2009, Blur decidió reagruparse y salir de gira con sus éxitos. Y el año pasado, respondiendo a sus impulsos, decidió grabar nuevo material, del que nació un nuevo álbum: 'The Magic Whip', que se estrenará el 27 de abril. Uno de los retornos que más se han hecho rogar en la historia del rock.

Graham Coxon, el guitarrista de la banda, habló con EL TIEMPO acerca de este regreso creativo para una banda que se hizo inolvidable con canciones como Song 2, Girls & Boys, Beetlebum, 1992, Good Song y Stereotypes, entre muchas otras.

“Es genial volver, se siente natural, realmente no somos muy diferentes de lo que éramos en ese entonces, todos esos años hemos seguido amando la idea de hacer música. Hemos trabajado tantas veces que nos es natural interpretar lo que los demás quieren, para mí en la guitarra llevar esas ideas. Nos concentramos en expresarnos y en ser inspirados por el trabajo”, sostiene Coxon.

Conexión china

'The Magic Whip' habría surgido, dicen ellos, de forma accidental en 2013, en Hong Kong, donde andaban dando algunos recitales y luego viajaron al Tokyo Rocks Music Festival, en Japón, que fue cancelado. Eso los obligó a permanecer cinco días en la ciudad china, sin planes previstos: “Se suponía que habíamos decidido tomar un descanso”, recuerda Coxon.

Sin embargo, cuenta que “Damon propuso que en lugar de eso por qué no nos metíamos al estudio a escuchar algunas ideas que él tenía, ritmos y sonidos y cosas de esas, muy al estilo de banda de garaje, y algunos acordes en guitarra, y pensamos ‘¡Mmm, hasta ahí nos llegó ese descanso!’. Entonces, nos metimos al estudio y esto fue lo que pasó”.

Pero hubo energías especiales que emanaron de esa concentración en Hong Kong. Su cultura impregnó muchos detalles, como la carátula del álbum y el video del sencillo Lonesome Street. La escena dirigida por Ben Reed presenta a un grupo aficionado de bailarines folclóricos chinos radicado en San Francisco que, encabezado por su maestro, realiza una coreografía que sorpresivamente encaja con la melodía roquera de Blur.

Apenas un par de meses antes, la inspiración para el video de otro sencillo, Go Out, fue la cocina de una joven oriental que hacía helados. Claramente, el único conector entre los videos que retratan simplezas de la vida y que a la vez es tan Blur, es esta fijación estética con China.

Coxon estuvo muy involucrado en el proceso posterior a las grabaciones en Kowloon. En noviembre del 2014, el guitarrista retomó el material y empezó a trabajar en la consola.

'The Magic Whip', que reúne 11 canciones, llegó después de una serie de proyectos personales de todos los integrantes. Es que de hecho son 16 años después del último trabajo en estudio. Por lo que, por más que se esfuercen, algo diferente habrá con el Blur de los años 90.

“Es obvio que ha pasado mucho tiempo en el que cada uno estuvo explorando muchas cosas, por mi cuenta estuve en varios proyectos –agrega Coxon–. Cuando Blur no estuvo realmente activo, estaba también ese factor de explorar. Especialmente Damon. Creo que eso nos sirvió para aprender nuevos trucos, supongo. Y está bien desempacar toda esa información en esta reunión en pro de la música”.

Sobre ello, sostiene que “no hay nada de presión, es cosa de divertirse en el estudio. Creo que el único quid está en volver a ese espacio casual de experimentación. No podemos ser como esas bandas que se sienten atrapadas. La industria musical sigue teniendo su manera de hacer las cosas”.

Una reunión hoy, después de tantos años, corre el riesgo de lucir oportunista: de aprovechar la ola de nuevos públicos para hacer dinero. Sobre esto, Coxon afirma que “no nos habríamos reunido si pensáramos que no fuera una buena idea, supongo que pensamos que no haríamos más shows si no teníamos un álbum nuevo. Por fortuna, lo teníamos y eso nos permitirá hacer más conciertos, porque lo que amamos es tocar para la gente”.

Y reconocen que el mapa musical ha cambiado: “Hay tantos lugares del mundo que aprecian la música que hacemos. En los 90, tenías Norteamérica, Europa y Japón, que era a donde todas las bandas íbamos, pero ahora es más emocionante porque hay muchos escenarios en el mundo y si estamos sonando como sonábamos en los 90, vemos la oportunidad de llevar ese sonido. Si la música está floreciendo, simplemente no nos vamos a detener. Si no hubiera eso, estaría en mi apartamento”.

CARLOS SOLANO
Cultura y Entretenimiento

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