El 'low cost' llega a los giros internacionales

El 'low cost' llega a los giros internacionales

Plataformas como TransferWise ofrecen servicios hasta diez veces más baratos que los tradicionales.

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11 de abril 2015 , 06:33 p.m.

‘Bienvenido a la era del dinero sin fronteras’, se lee en un gran banner de la página de TransferWise. Con un tono contestatario, esta plataforma digital está revolucionando el mercado de los giros internacionales con la promesa de enviar dinero a otros países por un costo hasta diez veces menor al de bancos y empresas como Western Union o MoneyGram.

La web funciona con un modelo de ‘igual a igual’. Significa que combina la moneda de envío con la de los usuarios del servicio en el país de destino, de modo que el dinero cambia de manos pero no de fronteras.

El proceso es así: se selecciona su moneda local, paga con su tarjeta débito de la misma manera que paga por sus compras en internet y TransferWise convierte su dinero al tipo de cambio real, utilizando los giros de otros usuarios que buscan hacer la operación inversa.

La gran ventaja, aparte de la facilidad, es que mientras los bancos y sistemas como Western Union –que transfiere más de 80 mil millones de dólares por año– cobran tarifas de entre el 5 y el 8 por ciento, TransferWise cobra solo un 0,5 por ciento de la suma convertida, lo que puede llegar a representar un ahorro de entre 100 y 150 dólares respecto a una transferencia bancaria de 5.000.

Pero, a diferencia de otras, esta plataforma no da la opción de recibir el dinero en efectivo, solo a través de una cuenta bancaria o a un negocio en el extranjero, por lo que requiere que el emisor y el receptor estén bancarizados.

El éxito ha sido tal que la empresa ya opera con 22 divisas –todavía no funciona en pesos colombianos– y ha transferido más de 4.500 millones de dólares desde que se fundó, en el 2011. Esto ha hecho que su valor en el mercado ascienda a 1.000 millones de dólares, tras su tercera ronda de financiación. Por ella ya han apostado inversores que fundaron o participaron en el surgimiento de empresas de la talla de PayPal, Skype, Betfair y Simple.com.

De ‘igual a igual’

El negocio comenzó con una simple cuenta: Taavet Hinrikus –el primer trabajador de Skype– vivía en Londres, pero su trabajo, en Estonia, le pagaba en euros. Su amigo Kristo Käärmann, vivía la situación contraria: trabajaba en Londres, cobrando en libras, pero tenía una hipoteca en euros en Estonia. Cada mes Kristo ponía libras en la cuenta bancaria de Taavet en Reino Unido y Taavet reponía la cuenta en euros de su amigo a una tasa de cambio justa o, como ellos llaman, de “igual a igual”. Ambos obtenían la moneda que necesitaban sin pagar un centavo en comisiones.

No entendíamos por qué enviar dinero al extranjero tenía que ser tan costoso”, explica Hinrikus en una entrevista con el diario británico The Telegraph. “Lo que hicimos en Skype fue hacer más pequeño el mundo y permitir que la gente se comunicara gratis. Con TransferWise queremos hacer el mundo más pequeño permitiendo a la gente que envíe dinero, que le está costando actualmente un dineral. Los servicios financieros son una de las últimas industrias que todavía no han sido correctamente afectadas (por la tecnología), y eso nos da una enorme oportunidad”.

Más, en un mercado global donde se intercambian 4 billones de dólares diarios en divisas, entre las que hay 582.000 millones en remesas al año, según el Banco Interamericano de Desarrollo. Esta entidad estima que cerca del 90 por ciento de esas transacciones no involucra dinero en efectivo y que el 98 por ciento de las transacciones de minoristas todavía se realizan a través de los bancos.

Según Marc Hofstetter, profesor de Economía de la Universidad de los Andes, el 10 por ciento de las remesas se quedan en el sistema financiero y nunca llegan a su destino, una cifra que en Colombia supondría un ingreso adicional de 400 millones de dólares, lo que equivale, por ejemplo, a la inversión del Gobierno Nacional en la compra de tabletas para las escuelas.

Hofstetter considera que “si la banca no se despierta, va a haber gente que se les va a meter en el nicho que creían tener controlado. La competencia siempre es bienvenida y la tecnología está ofreciendo nuevas posibilidades a las buenas ideas para prestar servicios más baratos. Eventualmente, a los bancos les va a tocar subirse al bus de estos cambios”.

El profesor de Economía de la Universidad Javeriana César Ferrari coincide: “Es injustificado que los bancos cobren tanto por una operación, especialmente en Colombia: el Banco de la República viene señalando desde el 2006 que los bancos viven una situación de monopolio, casi de un cartel. Así que, bienvenida la competencia; ese es el capitalismo moderno. Los bancos tienen unos márgenes tan grandes que se van a poder adaptar, y el que no pueda, que se salga”, dice.

Jonathan Malagón, vicepresidente de Asobancaria, cuestiona: “Una cosa es la libre competencia y otra que se permita que entren actores o intermediarios sin ningún tipo de requisito, sin seguridad jurídica, sin supervisión ni control estatal. ¿Cómo se garantiza que una vez debitados los recursos de una cuenta llegan a la otra? ¿Qué pasa si nunca se hace la transferencia? ¿Quién responde?”.

Y aunque la plataforma todavía no ha dado señal de entrar al mercado de los pesos colombianos, ya hay voces como la de Ferrari que alertan de una “uberización” del fenómeno, en referencia a la prohibición de funcionamiento que se hizo contra la empresa de prestación de transporte Uber.

Un mercado en auge

Aunque TransferWise es la más notoria por el apoyo que le ha concedido Skype, no es la única, y en el mercado ya compiten compañías como Azimo, CurrencyFair o WeSwap, y las llamadas “billeteras digitales” –transferencias de celular a celular– con empresas como WorldRemit.

En su contra está el argumento de que estas transferencias peer to peer (P2P) requieren que los flujos sean simétricos de un país a otro, y el envío de remesas es principalmente unilateral. A su favor está que de esta forma no deben cubrir los servicios de compensación internacional y del banco en el exterior al que van los recursos.

Aunque la principal crítica ha sido el riesgo que estas plataformas conllevan para ocultar el lavado de activos. TransferWise, por su parte, asegura que aplican las mismas reglas de know your customer (conozca a su cliente) que cualquier banco comercial. “Las transferencias electrónicas siempre dejan trazas –dice Hofstetter–, y alguien que quiera lavar dinero siempre va a preferir utilizar efectivo, así que no es un buen argumento para impedir este tipo de negocios”.

Pero por el momento, Colombia tendrá que esperar para disfrutar de estos sistemas en el país.

EL TIEMPO
Redacción Domingo

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