El gas importado también se usaría para atender hogares

El gas importado también se usaría para atender hogares

Piden ajustes para que con gas importado se atienda no solo la industria sino las viviendas.

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09 de abril 2015 , 08:25 p.m.

“El país fue muy exitoso y ejemplo mundial de la masificación del gas natural; sin embargo, se le olvidó un detalle clave: generó demanda, pero se le olvidó que debía generar oferta”.

Con estas palabras resume Juan Guillermo Londoño, presidente de la generadora de energía Celsia, las hondas preocupaciones que hay en el sector eléctrico y térmico del país por el abastecimiento, a la vuelta de menos de dos años, del gas natural que el país necesita para cubrir todo el consumo que tendrán los sectores residencial e industrial y las plantas que utilizan este combustible para generar electricidad.

“Es un tema que me preocupa, y ahora nos dice la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) que para el 2017 no hay gas, ya no solo para las termoeléctricas, sino para el consumo interno. Y que la planta de gas natural importado debe ser dedicada a suplir este consumo”, advirtió el directivo.

Según Londoño, esta situación que enfrenta el país en materia de abastecimiento futuro del combustible a un precio favorable para todos los consumidores revela que ha faltado una política para el sector, ya que si bien se han dado descubrimientos de nuevas reservas en regiones como Sucre, la velocidad para conectar estos campos puede no ser la suficiente para cubrir la demanda a tiempo.

De hecho, un documento reciente de la Upme sobre el balance de gas del país entre el 2015 y el 2023 confirma, en un escenario medio de oferta y de demanda, que es el más probable, “la necesidad urgente que tiene el país de la entrada de la planta de regasificación en la fecha definida (enero del 2017), con el fin de lograr el pleno abastecimiento de gas natural”.

En el mismo documento, esa entidad señala que si bien hoy esta planta está prevista para atender los requerimientos del sector térmico (como inicialmente se pensó y quedó aprobado por la Comisión de Regulación de Energía y Gas –Creg–), tendrán que darse las medidas regulatorias para que parte de la demanda nacional no térmica (industrial y residencial) se abastezca desde la planta de regasificación.

“De no disponerse de este esquema adicional de suministro al finalizar el año 2017, y de darse el escenario medio aquí planteado, el país se vería enfrentado a serios problemas en la atención de la demanda”, advierte el organismo en su reciente balance de gas 2015-2023.

Según la entidad, en este escenario habría un déficit de unos 95.000 millones de BTU (unidad británica de poder calórico) por día en el año 2023, faltante que podría adelantarse para el 2017 y ser mucho mayor, del orden de 140.000 millones de BTU por día, en caso de que haya una oferta baja y una demanda alta.

Además, según Londoño, hay una cantidad de pozos de 30 millones de pies cúbicos que se han venido descubriendo, pero ninguno tiene gasoducto para evacuar el energético hacia los centros de consumo.
“La provisión, la distribución y la formación del precio debe ser eficiente”, señaló el presidente de la generadora Celsia.

Energía más cara

La preocupación del sector térmico radica, según Londoño, en que si bien la planta de regasificación se pensó como un sistema de respaldo, principalmente para las épocas de sequía extrema, con el nuevo escenario de suministro y al no crecer la oferta local, quienes usen este gas pagarán un precio sustancialmente mayor al previsto.

A la fecha, este gas cuesta entre 12 y 15 dólares por millón de BTU en los mercados internacionales, mientras en Colombia las centrales de generación térmica lo están pagando a 6 dólares por millón de BTU, cifra que de por sí es mayor a la de Perú, en donde, a través del campo Camisea, el Gobierno les vende a las térmicas a una tarifa de 1,5 dólares por millón de BTU, en cumplimiento de una política de subsidios.

“La competitividad del país no depende del sistema eléctrico como tal, sino del sistema del gas; en lo que está pobre el país en desarrollarlo más”, aseguró el presidente de Celsia.

Agrega que si se va a pasar de 6 a 14 dólares por millón de BTU, habrá efectos sobre el consumidor colombiano, algo que se les ha dicho a los gobiernos hace muchos años.

“Colombia no ha tenido una política energética clara para el tema del gas”, insistió el directivo.

Según el ministro de Minas y Energía, Tomás González Estrada, todavía es incierto el nivel de precios que tenga el gas natural licuado (importado), cuando entre en operación la planta de regasificación en Cartagena.


En medio de esta situación y de la polémica entre industriales y generadores por el precio de la energía, Juan Guillermo Londoño, presidente de Celsia, dice que este dilema es una tontería, porque a ningún generador le conviene perder un cliente.

Pero, tras señalar que con un dólar caro a los industriales se los olvidó el precio de la energía, el directivo asegura que falta un trabajo entre generadores, industria y Gobierno, para desarrollar un esquema que, “estoy seguro, existe, y que permita buscar mayor claridad en las reglas de juego y una mayor competitividad en el precio de la energía”.

Venezuela ya ofreció exportar el producto

Una de las posibles salidas a la presión que enfrentará en los próximos años el abastecimiento de la demanda de gas natural a precios menores que el combustible importado es que se concrete la reversión de las exportaciones que Colombia le ha hecho a Venezuela, algo que podría darse en el 2016.

Según el ministro de Minas y Energía, Tomás González Estrada, el país vecino ofreció a partir del 2016 la exportación a Colombia de unos 40 millones de pies cúbicos de gas al día, aspecto en el cual se trabaja con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) a fin de materializar dicho ofrecimiento.

“Tenemos que concretar todas las condiciones para saber cuál es la disponibilidad real y cuánto es”, señala el funcionario.

Por lo pronto, sostiene que en este momento se necesita empujar en la Costa los trámites de los proyectos para poder llevar todo el gas de Sucre a Cartagena y Barranquilla, ya que hoy no hay trabas regulatorias.
Además, dice el Ministro, se les está dando todo el acompañamiento a los proyectos de transporte relacionados con la planta de regasificación en Cartagena.

Los superconsumos de gas de las centrales de generación térmica

El alto nivel de consumo de gas de las plantas térmicas, cuando son llamadas a generar energía en épocas muy secas o durante un fenómeno del Niño, evidencia la presión en la demanda que puede haber en el futuro.

Por ejemplo, solamente la central térmica Merieléctrica, operada por la generadora Celsia, que tiene una capacidad de 169 megavatios y que apenas representa el 1,2 por ciento de la energía firme del país, cuando está prendida consume en un día tanto gas como Medellín. Si a esto se suman otras centrales térmicas como Termobarranquilla (Tebsa) o Termoflores, cuyas capacidades son de 800 y 600 megavatios, respectivamente, la presión puede ser mayor para el consumo del energético.

El ministro de Minas y Energía, Tomás González, dice que se va a tener con qué atender la oferta, pero reconoce que este año y el 2016 serán complejos, pues será necesario empujar al máximo los proyectos para conectar los campos de gas de Sucre, con el fin de que tengan abastecida a Cartagena y a Barranquilla, ciudades donde hay una gran demanda industrial de gas, en medio de la declinación progresiva de los campos de Chuchupa y Ballenas (La Guajira) y de la imposibilidad de abastecer el mercado de la Costa con gas del interior, ante la ausencia de gasoductos.

De acuerdo con Ricardo Roa Barragán, presidente de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), firma que controla la Transportadora de Gas Internacional (TGI), hoy físicamente la atención de la demanda de gas tiene un cuello de botella en el gasoducto Cusiana-Apiay, línea por donde está pasando todo el gas que la red está en capacidad de mover, que es de 250 millones de pies cúbicos al día.

“Pasar más volumen implica construir otro gasoducto con inversiones altísimas, lo que hace más fácil y rentable la planta de regasificación en Buenaventura que tener un tubo para mandar más gas desde Cusiana”, señala.

A través de TGI se le ha insistido al Gobierno sobre esta planta, que incluye la construcción de un gasoducto de 150 kilómetros, para entrar unos 350 millones pies cúbicos al día y así darles confiabilidad a las térmicas del sur del país.
De hecho, las proyecciones de la Upme muestran que, en el sector industrial, que representa el 26 por ciento del requerimiento nacional de gas natural, la demanda de la Costa seguirá siendo la de mayor dinámica, con tasas de crecimiento promedio del 2,18 por ciento anual entre el 2015 y el 2028.

A esto se suma que en esta región el sector petroquímico cobrará más importancia, pues el arranque de Reficar implicará un aumento del consumo de gas de 15.000 millones de BTU por día a 85.000 millones de BTU por día.

ÓMAR G. AHUMADA ROJAS
Subeditor Economía y Negocios

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