Compra de facturas y otros títulos, un negocio que mueve $ 55 billones

Compra de facturas y otros títulos, un negocio que mueve $ 55 billones

Solo 7 de cada 100 pymes usaron el factoraje en 2014. Lo que lo hace un negocio en crecimiento.

08 de abril 2015 , 08:09 p.m.

La falta de recursos para comprar materias primas, pagar la nómina y a proveedores o para realizar una pequeña inversión que mejore el negocio es, sin dudas, uno de los problemas más frecuentes para micro, pequeños y medianos empresarios.

El año pasado se dio la cancelación de la matrícula mercantil de 98.205 unidades productivas, entre sociedades y registros de personas naturales, 10,4 por ciento más que lo reportado en el 2013, según Confecámaras.
Los problemas de dinero y el débil manejo de la cartera son apenas dos de las principales razones.

Para las mipymes, muchas de las cuales son proveedoras de la gran industria y el comercio, los plazos que manejan de 60, 90, 120 días y más para el pago de facturas son un desafío.

Por eso se presenta como una alternativa el mercado legal sobre la base de las facturas que les pagarán las grandes empresas. Este negocio, el factoring, movió el año pasado solo por concepto de compra y venta de facturas comerciales 8 billones de pesos, cifra cercana al saldo de la cartera del microcrédito bancario, que llegó a 9,1 billones de pesos, según la Superintendencia Financiera.

Ese monto es apenas el 14 por ciento de los recursos totales que mueve esta herramienta, pues el año pasado los negocios en conjunto del factoring sumaron 55 billones de pesos o el 7 por ciento del producto interno bruto (PIB), según cifras de Asofactoring, gremio que representa a buena parte de las firmas que desarrollan este negocio (ver recuadro).

Eduardo Rincón, su presidente, dice que los 8 billones de pesos los mueven apenas unas 40.000 pequeñas empresas, pero el universo de las que podrían beneficiarse supera las 600.000 mipymes del país.

Para unos, el problema radica en el bajo conocimiento que existe de la herramienta, las tasas de descuento que las firmas cobran, el cúmulo de requisitos y la alta informalidad empresarial.

Cómo acceder

Aunque quienes ofrecen el factoring (solo en Bogotá hay unas 45 firmas) coinciden en que la informalidad es un factor negativo, la expedición de la Ley 1231 de 2008 ha ayudado a corregir ciertos desequilibrios de este mercado.
“Debemos asegurarnos de que quien busca recursos sea una empresa que esté en regla y en capacidad de responder en caso de alguna contingencia. Lo mismo que debemos cuidar que los títulos sobre los cuales se requiere liquidez provengan de un emisor serio y solvente”, dice Rincón.

Por eso es indispensable que el empresario tenga vigente su registro único tributario (RUT), para poder establecer si la compañía ha tenido o tiene pendientes compromisos con cualquier autoridad.

Se exigen balances al día, así como referencias comerciales y bancarias. En algunos casos es necesaria la constitución de un seguro de crédito.

Y ¿los costos de la operación? Dependen de la tasa de interés bancaria mensual vigente y el tiempo de pago de la factura.

Por ejemplo, si el interés es del uno por ciento y la factura es a 90 días, se toma dicha tasa y se multiplica por 3, que es el plazo en el que se cancela la factura. A ese costo se le agrega una prima de administración del 2 por ciento sobre el costo de toda la operación. Si se requiere del seguro de crédito, este tiene un valor adicional que va entre el 0,4 y el 0,6 por ciento del valor de la factura, dependiendo del riesgo.

Los banqueros creen que el factoring es un potencializador de la actividad empresarial y genera eficiencias financieras, razón por la cual se deben crear condiciones financieras y de mercado que permitan su mayor desarrollo en el país.

“Se requiere con urgencia la reglamentación de la factura electrónica con carácter de título valor, que permita su circulación efectiva; todo esto, acompañado por esfuerzos colectivos para promover la figura a través de programas de educación financiera, que involucren tanto a las grandes como a las micro, pequeñas y medianas empresas, para que incorporen el factoring como uno de sus principales mecanismos financieros”, considera la Asobancaria.

Con ello, agrega, se podrá lograr su masificación, que por ser una operación fácil, oportuna y segura para el empresariado en general impulsará el crecimiento de las compañías y contribuirá a la generación de empleo en el país.

Pero Rincón agrega que también es fundamental, para el desarrollo de la figura y de las propias mipymes, que se creen cadenas de productividad y se adopten modelos de asociatividad para atender en bloque a los empresarios tal como se maneja en Chile, donde este esquema ha demostrado ser muy eficiente y efectivo.
“Con Acopi hemos intentado acercamientos en ese sentido, pero no se han logrado mayores avances”, dice el vocero gremial.

En la banca también creen que, aunque siempre se ha asociado el factoring con un tema de liquidez, sus beneficios van más allá, pues otorga ventajas adicionales como inclusión financiera, ingreso al mercado internacional y la asesoría y manejo de la cartera.

ECONOMÍA

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