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Kenia llora y promete venganza por masacre de 148 personas

Kenia llora y promete venganza por masacre de 148 personas

Gobierno busca al cerebro de la brutal matanza en Garissa, mientras el dolor recorre el país.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
05 de abril 2015 , 08:55 p. m.

Kenia inició ayer tres días de duelo nacional en memoria de las 148 víctimas del ataque a la Universidad de Garissa, entre críticas de la prensa por la lenta reacción de las fuerzas de seguridad ante los asaltantes yihadistas.

El país, cristiano en un 80 por ciento, celebraba la Pascua sumido en el dolor: las misas en todo el país estarán dedicadas a las personas muertas el jueves en el campus, en su mayoría estudiantes cristianos.

El presidente keniano, Uhuru Kenyatta, anunció tres días de duelo con banderas a media asta y prometió que su país responderá “con la mayor severidad”. Uno de los cuatro miembros del comando yihadista que atacó la universidad fue identificado como un joven keniano de etnia somalí, Abdirahim Abdulahi, graduado en Derecho de la Universidad de Nairobi, anunció ayer el Ministerio del Interior.

Abdulahi, que murió en el asalto de las fuerzas de seguridad, “era diplomado de la Facultad de Derecho y descrito por alguien que lo conocía muy bien como un futuro jurista brillante”, según un portavoz del Ministerio.

El ataque fue reivindicado por los yihadistas somalíes de Al Shabab en represalia a la intervención del ejército keniano en Somalia para frenar a sus combatientes.(Lea: Al Shabab amenaza con más ataques si Kenia no retira tropas de Somalia)

Críticas de la prensa

Por otra parte, la prensa era especialmente severa ayer con las fuerzas especiales kenianas, que tardaron al menos siete horas el jueves en desplegarse ante el comando de Al Shabab, mientras estos perpetraban su matanza en la universidad.

“Se trata de una negligencia que linda con el acto criminal”, afirma el diario 'Nation', del mayor tiraje, en un editorial, y recuerda que los “hombres armados que mataron a decenas de estudiantes con evidente placer se pudieron tomar todo su tiempo”.

El otro gran diario de Kenia, 'The Standard', publica una caricatura en la que se ve a una serpiente, que representa la “amenaza terrorista”, despertar de un mordisco a un responsable de seguridad mientras un perro ladra “demasiado poco, demasiado tarde”.

La matanza de Garissa constituye el más sangriento ataque desde el bombardeo en 1998 de la embajada de Estados Unidos en Nairobi, que causó 213 víctimas mortales.

Todos los líderes políticos y religiosos, entre ellos el máximo líder musulmán del país, Hassan Ole Naado, condenaron la matanza de Garissa. “Kenia está en guerra, y debemos permanecer unidos”, dijo el líder musulmán.

Una de las instituciones más prestigiosas del islam sunita basada en Egipto, Al Azhar, también condenó el sábado la matanza.

Tras el atentado, Al Shabab amenazó a Kenia con proseguir una “guerra larga y espantosa” si Nairobi no retira sus tropas de Somalia. (Lea: 'No se preocupen, los vamos a matar, pero nosotros también moriremos')

Kenia se enfrentará a un “nuevo baño de sangre” si no pone fin a “la opresión” y “la persecución sistemática de los musulmanes”, así como “la ocupación de las tierras musulmanas”, en alusión a Somalia, afirmaron los yihadistas mediante un comunicado.

La policía de Garissa paseó el sábado los cadáveres de los cuatro asaltantes de la universidad, apilados en la parte trasera de una camioneta seguida por una muchedumbre. Las autoridades insistieron en que con el macabro desfile pretendían averiguar si alguien podía identificar a los autores de la masacre, pero algunos transeúntes lanzaron piedras contra sus cuerpos.

Tras los culpables

Desde el jueves, “cinco personas (relacionadas con el ataque) fueron detenidas”, declaró a la AFP el portavoz del Ministerio del Interior, Mwenda Njoka.

Las autoridades kenianas siguen buscando al que consideran el cerebro del ataque, Mohamed Mohamud, por el que ofrecen unos 200.000 euros (215.000 dólares). Este antiguo profesor keniano de una escuela coránica de Garissa se unió primero al movimiento de los Tribunales Islámicos que se adueñó de Mogadiscio en 2006, antes de pasarse a una milicia islamista y acabar en Al Shabab.

El ataque más sangriento de este grupo islamista hasta el jueves en Kenia había sido el asalto al centro comercial Westgate en Nairobi, donde murieron 67 personas, en septiembre del 2013.

Nairobi (AFP).

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