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Irán se la juega por una paz real con Occidente

Irán se la juega por una paz real con Occidente

Acercamiento entre régimen de Teherán y el grupo 5+1 podría acabar con décadas de mutuos reproches.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de abril 2015 , 06:54 p. m.

El preacuerdo firmado en la ciudad suiza de Lausana entre Irán y el grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas más Alemania) es, de momento, el paso más sólido en busca de un entendimiento entre la República Islámica y Occidente en 36 años.

La muy tirante relación entre Teherán, Europa y Estados Unidos se vio aún más afectada luego del descubrimiento de la reactivación del suspendido programa de enriquecimiento de uranio, que los iraníes siempre han dicho que se hace con fines pacíficos, para generación de energía. Parte de la comunidad internacional, como Estados Unidos y la Unión Europea, disintió de esta versión, en el contexto de la llamada Guerra Global contra el Terrorismo, que Irán siempre fue acusado de patrocinar.

En el año 2005, el entonces presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, aseguró que el enriquecimiento de uranio, reactivado desde hacía cuatro años atrás, seguiría con la producción de combustible nuclear, contra las recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

No obstante que varios informes de organismos de inteligencia, como la misma CIA y pares europeos, reseñaban que difícilmente Irán podría desarrollar armas atómicas con su reducida capacidad para enriquecer uranio, el liderazgo político decidió seguir por el camino de las sanciones, con el fin de minar la capacidad económica y militar iraní.

El complejo panorama se fue tensando con los años y mostró la peor cara de las partes contendientes. De un lado, Irán defendía a capa y espada su programa nuclear; y del otro, el bloque, representado por el Consejo de Seguridad de la ONU, no transigía y apretaba aún más la soga de las sanciones. Sin embargo, la diplomacia se fue abriendo camino en esta tupida maleza.

Luego de años en que la retórica indicaba que el escenario iría a ser el peor, incluso la guerra, Barack Obama y su nueva contraparte iraní, Hasán Ruhaní, rompieron el hielo el 27 de septiembre del 2013 con una conversación telefónica, la primera entre líderes de ambos países en casi 40 años. A partir de allí, el progreso fue la constante permanente, hasta la firma del preacuerdo del jueves pasado, con las naturales diferencias que aún dejan años de larga y dura pelea. (Lea: Preacuerdo nuclear le da respiro a Teherán)

Concesiones

El principio de acuerdo alcanzado esta semana comprende la disposición iraní a reducir durante quince años la capacidad de su programa nuclear a límites que muchos creían imposibles, a cambio de que se levanten las sanciones económicas.

El régimen iraní, según lo estipulado, solo mantendría una planta de enriquecimiento de uranio en actividad, y el resto de instalaciones que cumplían labores similares cambiarán de función.

“Lo más importante es que este acuerdo o punto de partida permite a Irán seguir con sus actividades nucleares y también ganarse la confianza de Europa y Estados Unidos en lo que se refiere al programa nuclear. Por otro lado, creo que el pueblo iraní apoya el acuerdo, lo que impide que los ultraconservadores se opongan a un acuerdo final en junio”, le aseguró al canal ruso RT Sadegh Zibakalam, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Teherán.

“Los principios negociados prometen convertirse en uno de los logros de no proliferación más importantes de las recientes décadas. Lo acordado en Lausana reduce significativamente el riesgo de una competición nuclear que desestabilice una región en crisis”, afirmó a su vez a la agencia Efe Daryl G. Kimball, director ejecutivo de la ONG Arms Control Association, con sede en Washington. (Lea: Netanyahu expresa a Obama su rechazo al pacto con Irán)

No pensaba que Irán iba a acceder a limitaciones durante más de quince años, pero tampoco pensaba que las potencias iban a hacer concesiones tan rotundas en cuanto a las sanciones de Naciones Unidas”, señaló a la misma agencia Reza Marashi, director del Comité Estados Unidos-Irán, un grupo que promueve la mejora de relaciones entre ambos países.

Israel, el gran tapón

El gobierno ahora reelecto de Benjamín Netanyahu en Israel ha sido el primero y el que más fuertemente se ha pronunciado en contra del preacuerdo de Lausana, calificándolo como un peligro para su supervivencia como Estado. Incluso, esta visión ha tenido eco en medios locales como Yediot Aharonot, uno de los principales periódicos del país, que en su sección editorial del jueves tildó lo firmado como una “traición” por parte de su aliado Estados Unidos.

“Nuestros amigos en Washington nos han vendido, así como sus demás aliados en Oriente Próximo”, señala el diario. Y añade: “Es un documento ambiguo, en el que están ausentes detalles primordiales, exactamente como lo deseaban los iraníes”. (Lea: Aceptan extender la negociación nuclear con Irán)

Arabia Saudí también les pone mucha atención a estos alcances. La monarquía de la casa de Al Saud siempre ha visto con recelo la influencia de Irán en la región y el apoyo a grupos como Hezbolá, considerados terroristas por EE. UU. y la Unión Europea.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*.
* Con información de Efe y RT

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