Iglesia del Voto Nacional se 'salvó' de los santos óleos

Iglesia del Voto Nacional se 'salvó' de los santos óleos

Arreglaron su fachada y escultura caída, y le secaron la 'piscina' de aguas sucias en sus suelos.

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01 de abril 2015 , 08:17 p.m.

La basílica menor del Sagrado Corazón o del Voto Nacional, una de las más importantes iglesias de Bogotá hacia mediados del siglo XX y simbólicamente referente de la paz en Colombia, ya no se levanta sobre la ‘piscina’ de aguas putrefactas que se acumularon por décadas en sus suelos y la estaban destruyendo.

Tampoco los feligreses que aún acuden a las misas y confesiones en este templo, ubicado en el céntrico sector de Los Mártires, corren el riesgo de padecer una enfermedad infecciosa y que algún pedazo del cielo raso o de una escultura caiga sobre sus cabezas.

Esos peligros quedaron conjurados, por ahora, tras las obras de emergencia que el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) realizó allí durante los últimos cuatro meses, como primera fase de la recuperación que se adelanta en esta basílica.

Esos ‘primeros auxilios’ consistieron en hacer los pozos sépticos y la conducción de aguas sucias y escorrentías –que no tenía debidamente– a las redes del alcantarillado del centro de la ciudad; le iniciaron el secamiento de esas aguas podridas y desinfectaron el interior. También le limpiaron la fachada de piedra acabada y con fisuras, y le arreglaron una de sus esculturas a punto de caer desde las alturas.

Además, pusieron mallas de protección bajo el cielo raso para que ningún asistente sufriera algún accidente con algún pedazo de techo caído. En la fachada también se pusieron mallas y púas de acero para controlar el acceso de las palomas.

La directora del IDPC, María Eugenia Martínez, dijo que para avanzar en el proyecto de restauración integral de la iglesia se tenían que hacer primero obras de extrema urgencia como las hidráulicas (manejo de aguas)”.

Una malla pusieron bajo el techo, para evitar caída de pedazos sobre los fieles.

“De lo contrario –subrayó–, habría sido como botar la plata a esa piscina con agua podrida sobre la que estaba la iglesia y que influyó en el grave deterioro y pésimo olor que tenía”.

Los trabajos ejecutados por la firma contratista Consorcio Restauración Voto Nacional respondieron a un diagnóstico que concretó esas obras de urgencia, ante el avanzado estado de deterioro del templo. Advirtieron que lo primero que debían controlar en el lugar eran las aguas residuales, mezcladas con otras sustancias desconocidas, que allí se acumularon y empozaron por décadas.

Los peores daños

Estas aguas provocaron las humedades que cubrieron las criptas de los sótanos y subieron más de tres metros de altura en el interior de la iglesia.

Su fuerte olor a orín mezclado con algo parecido a la naftalina concentrada aún penetra inclemente por las narices de quienes entran al templo o bajan a los osarios que hay en los sótanos.

“Por lo menos, ahora el aire es un poco más respirable y no es tan dañino para quienes entren a rezar”, dijo uno de los trabajadores del templo.

Las primeras obras de salvamento comenzaron en noviembre del año pasado, para frenar la progresiva destrucción de un templo, que como un enfermo moribundo, ya estaba a punto de recibir los santos óleos: venía cayéndose a pedazos por las humedades extendidas en sus paredes, techos y muros. Estaban causadas por la lluvia colada en los techos rotos y, sobre todo, por la piscina de aguas residuales formada en sus sótanos.

Los excrementos de las palomas también contribuyeron al deterioro del establecimiento. Carcomieron la piedra de la fachada del templo así como varios lienzos pintados al óleo por Ricardo Acevedo Bernal.

Entre los trabajos especiales que hicieron los restauradores están también la réplica de la escultura en piedra que tenía la fachada, en el costado norte de la iglesia.

A la escultura de San Pedro Claver, que iba a caer en la fachada de la iglesia (der.)le hicieron una réplica de menor peso (izq.).

Tenía fisuras y podía caer en cualquier momento. Esta escultura, como las demás que hay en el frente del templo, pesan dos toneladas. Están hechas en concreto.

La firma contratista y su restaurador hicieron una estatura similar, pero con menor peso y que próximamente se pondrá en la fachada. A la otra escultura instalada en el costado sur de la iglesia le hicieron los arreglos en el sitio.

Para el párroco del Voto Nacional, el padre Darío Echeverry, las obras hechas “han servido para salvar el templo”.

Sin embargo, confió en que el Ministerio de Cultura y el Distrito seguirán con los arreglos de los agrietamientos en la fachada, el reforzamiento estructural del templo. “Esperamos que se construya aquí el símbolo de la paz que anhela Colombia, dijo Echeverry.

Licitación para nuevas obras

El Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) le presentó ya al Ministerio de Cultura el proyecto de restauración integral de la iglesia del Voto Nacional, que contiene las siguientes fases para recuperar el templo. Las obras completas valen alrededor de 19.000 millones de pesos. Mientras tanto, la segunda fase que se espera pueda comenzar en el segundo semestre, cuestan $ 2.800 millones y contempla intervención en la fachada e interiores.

LUCEVÍN GÓMEZ
lucgom@eltiempo.com

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