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Bogotá se raja en la calidad de las viviendas

Bogotá se raja en la calidad de las viviendas

Según estudio de la Universidad de los Andes, casas nuevas no logran ni el 50 % de las condiciones.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
27 de marzo 2015 , 04:49 p. m.

Pese al acelerado crecimiento del precio del metro cuadrado en la mayoría de zonas de la ciudad, la calidad de la vivienda parece no tener igual comportamiento.

Según el Observatorio de Calidad de Vivienda Nueva del grupo de investigación de Gestión y Diseño de Vivienda (GIV) de la Universidad de los Andes, las nuevas residencias en la capital solo cumplen con un 52 por ciento de los indicadores de calidad, es decir, superan por solo dos puntos la mitad de condiciones que harían de los apartamentos lugares óptimos para vivir.

Urbanizaciones con pocas zonas verdes, alejadas de los servicios de la ciudad o con deficiencias en los acabados de las mismas viviendas, son los casos frecuentes que encuentran los ciudadanos al momento de buscar una vivienda para comprar en la ciudad.

Pero no solo es percepción de los compradores. Lo que logró la Universidad de los Andes es una revisión completa sobre cómo se construyeron, durante la última década, los nuevos proyectos tanto de interés social como prioritarios y los que no son de estos tipos.

Entre el 2006 y 2014, los investigadores evaluaron 679 proyectos de 273 constructoras a través de un modelo de 110 indicadores que califica no solo las condiciones de cómo está construida esa vivienda, sino cuál es su relación con la ciudad.

Por ejemplo, evalúan qué tan cerca se encuentra de servicios de salud, educación, entretenimiento y transporte; pero también cómo la urbanización dispone de los espacios verdes, los parqueaderos y las posibilidades de movilidad de las personas en situación de discapacidad, entre algunos criterios.

También monitorean las condiciones de los apartamentos, pero no solo sobre los acabados, sino sobre cómo la vivienda puede utilizarse para otros usos como el comercial o si permite que la habiten distintos tipos de familia.

Las conclusiones parecen evidentes, pero siguen siendo críticas: cuanto menos vale la vivienda, menos calidad tiene en sus condiciones. Las residencias de hasta 50 millones de pesos tienen solo un 42 por ciento de calidad, pero la realidad no dista mucho de las que valen entre 650 y 900 millones, que solo llegan a un 66 por ciento, es decir, la calidad solo aumenta un 24 por ciento. Lo mismo ocurre si se analiza el tamaño de los hogares. Los que tienen menos de 50 metros cuadrados solo alcanzan en calidad un 48 por ciento y los de 100 a 200 metros cuadrados solo llegan a un 66 por ciento.

La situación de las viviendas de interés prioritario e interés social es la más crítica, porque representan los porcentajes más bajos y se ubican en las localidades de Bogotá con mayores deficiencias en equipamiento sociales y urbanos.

Según Diego Velandia, coordinador de la investigación, lo más preocupante es que no existe una política nacional que impacte a los constructores sobre qué parámetros mínimos deben cumplir, sino que la reglamentación actual solo se enfoca en los aspectos económicos sobre cuánto debe costar la edificación.

La investigadora en temas de vivienda Olga Ceballos, de la Pontificia Universidad Javeriana, coincide con los resultados de Los Andes, e incluso asegura que el gremio constructor sigue entregando proyectos con graves deficiencias para que la población más vulnerable pueda vivir en ellos. Es el caso de los apartamentos que se entregan sin acabados mínimos como puertas.

EL TIEMPO consultó a la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) para Bogotá y Cundinamarca sobre esta crítica al sector, pero no quisieron pronunciarse al respecto por no conocer en detalle el estudio.

Por su parte, Camilo García, vocero de Prodesa, empresa constructora que tiene alianza con el observatorio, aseguró que con los hallazgos de la última década han podido mejorar las características de sus proyectos y apartamentos.

Ojo con lo que va a comprar

Con la base de datos que han acumulado por más de 10 años sobre los proyectos de vivienda en la ciudad y 14 municipios aledaños, el Observatorio de la Universidad de los Andes quiere orientar a la ciudadanía a la hora de elegir dónde vivir, pensando no en el factor económico, sino en la calidad de vivienda.

Estas son algunas de las preguntas que sugieren todo ciudadano debe hacerse al momento de comprar:

1. Piense en la ciudad
¿La vivienda está a máximo 2 km de servicios, equipamientos como hospitales o escuelas o cerca a su zona de trabajo?
¿La vivienda está a máximo 500 metros de algún sistema de transporte público?

2. Cómo es el conjunto
¿El proyecto donde vive o va a vivir genera interacción con los vecinos o por el contrario crea barreras?
¿El conjunto residencial crea actividad hacia la calle para que esta tenga vida permanente o por el contrario instala rejas hacia las vías haciéndolas desoladas?
¿Hay prioridad para el peatón en las áreas comunes?

3. La vivienda tiene...
¿La vivienda es flexible en la medida que los espacios se pueden subdividir o integrar sin afectar sus condiciones básicas?
¿Todos los espacios de la casa están iluminados y ventilados naturalmente?

LAURA BETANCUR
laubet@eltiempo.com

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