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Carta a un colado / Voy y vuelvo

Carta a un colado / Voy y vuelvo

Colarse en TransMilenio es la forma más estúpida de jugar con la vida.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de marzo 2015 , 06:28 p. m.

A usted, que le parece gran cosa colarse en TransMilenio, abrir las puertas a la fuerza y reírse de su hazaña. A usted, que le causa gracia exponer su vida y la de los demás. A usted, que amparado en cómplices irresponsables cree que robarse un pasaje no le hace daño ni al sistema ni a la ciudad. A usted, que no le importa la integridad de sus pequeños hijos con tal de cruzar la vía y hacer malabares para subirse a la estación. A usted y a los que aún no lo han hecho, dedico esta columna.

Empiezo por contarles que colarse en TransMilenio es la forma más estúpida de jugar con la vida. Como ustedes, los colados, ladrones de pasajes, otras ocho personas hicieron lo mismo en el último año. Y murieron en el intento. Y sus familiares y amigos siguen llorándolos hoy. (Lea: Los 'valet parking' / Voy y vuelvo)

Lo más triste es que muchos de ustedes no tienen ni siquiera la necesidad de hacerlo. He visto secretarias, universitarios, estudiantes, empleados, escabullirse por entre las troncales para treparse a la estación. Si van solos, se hacen los locos, no ven hacia los lados porque se encontrarán con la mirada escrutadora de otros pasajeros indignados por su proceder. Pero usted, orondo, se hace el que observa el celular, el que repara en otros asuntos, el impávido que acaba de confirmar que su vida no vale ni los 1.500 o 1.800 pesos de un pasaje.

Y si va en gavilla de amigos o amigas, entonces la mala conducta se convierte en hazaña, en travesura. “Síganme que yo soy el ‘duro’ del paseo”. Y como bueyes, los demás lo siguen y celebran. Todos ustedes, los colados de TransMilenio, ignoran que en cualquier momento ese comportamiento se puede convertir en tragedia para usted y para los suyos. Porque dudo mucho que un padre de familia, una madre, un hijo celebren semejante acción. Ocho familias no lo hacen hoy, se los aseguro.

El que se cuela en TransMilenio, óigase bien, devela en buena medida de qué catadura es la moral de su propio hogar.

Sí, ya sé, muchos de ustedes deben estar diciendo “para qué pagar por ese servicio tan malo” o “yo no pago por ir incómodo”. O qué tal esta que escuché en la radio, la dijo un joven que como castigo llenaba una plana de buen comportamiento: “La clave es no dejarme pillar la próxima vez”. O la típica: “No tenía para el pasaje”. Y la respuesta es simple: si el servicio es malo, incómodo, inseguro, pues no lo use. Si a usted no le gusta un plato de comida, ¿paga por él y se lo come? ¿Si no le gusta la película del cine, compra la boleta y la ve? Déjese de pretextos. Usted se cuela en TransMilenio porque, como el hampón, ve la ocasión; porque siempre será mejor lo que no nos cuesta, así les cueste a los demás. Y sí, porque la moral con que fue criado no da para más. (Lea: ¿Yo mato, tú matas...? / Voy y vuelvo)

Pero le agrego: si lo que les amarga a ustedes es que el pasaje sea muy caro, ahí está el alcalde Petro, que decidió rebajar la tarifa a costa del sistema para que ustedes pudieran pagarlo. Y ni así. Y los estudiantes tienen subsidios y los abuelos también y las personas con limitaciones. Entonces, ¿cuál es la excusa? No señores, no es colándose como van a hacer que las cosas mejoren. No sean descarados. Ustedes no tienen disculpa para colarse.

No amarguen la vida de los ciudadanos de bien que, con esfuerzo, sí hacen la fila, soportan el apretón, se exponen al ladrón, pero pagan sus pasajes porque son honrados y honestos. Por fortuna son la mayoría. Esos pasajeros merecen el reconocimiento de todos. Merecen ser felicitados por su actitud, por su ejemplo. Los colados pertenecen a otra especie: a la del vivo, a la del atajo. ¿Les duelen estas palabras? No creo. A ustedes todo les resbala. (Lea: Carta abierta a ciertos funcionarios / Voy y vuelvo)

Solo espero que si usted aún no ha cometido la tropelía de colarse, no lo haga. Ni en TransMilenio ni en la fila del banco ni en la fila del cine ni en la fila del concierto. Créame, eso es, justamente, lo que nos tiene tan jodidos en esta ciudad.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com
@ernestocortes28

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