Impuesto predial: el Distrito dice que la gente sí tiene con qué pagar

Impuesto predial: el Distrito dice que la gente sí tiene con qué pagar

Se habla de permitir un pago por cuotas, pero expertos lo consideran peligroso.

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21 de marzo 2015 , 06:27 p.m.

A tres semanas de que se venza el descuento del 10 por ciento para el pago del impuesto predial en Bogotá (10 de abril), muchas familias no saben aún cómo van a cancelar unas sumas que a todas luces desbordan su capacidad económica. Y no son pocas las que ya están evaluando la posibilidad de vender sus casas para irse a vivir a un sitio más barato en términos impositivos, lo que los convertiría en una suerte de ‘desplazados por el predial’.

El secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, recuerda que los cobros se realizan sobre lo que establece el avalúo catastral. Y a su vez, el director de Catastro, Gustavo Marulanda, explica que los avalúbos se han venido incrementando por un proceso de actualización que se adelanta desde el 2008 y que busca acabar con la trampa de las propiedades declaradas muy por debajo de su valor comercial, para así pagarle el mínimo posible a la ciudad.

Todo eso es “correcto” y “necesario”, coinciden los analistas consultados por este diario. El problema radica, como explica el exdirector de la Dian, Horacio Ayala, en que tener una propiedad no necesariamente es sinónimo de tener liquidez. (Lea: El impacto en el bolsillo de los ciudadanos de tener avalúos al día)

Es el caso de una mujer jubilada y viuda que vive en una casa en El Lago y a la que el predial le llegó por 4,5 millones de pesos. “Lo puedo pagar porque me ayudan mis hijos”, dice la mujer, que pide la reserva de su nombre. “Yo sola, claramente, no podría”.

Ni ahorrando

Y aunque se puede pensar que es falta de organización, que si esta persona ahorrara todos los meses un porcentaje de sus ingresos podría cumplir con sus obligaciones con la ciudad, las matemáticas muestran que esa mujer tendría que sacar de su presupuesto 375.000 pesos mensuales. Una cifra considerable para la media de las pensiones en el país: el 75 por ciento de las mesadas de Colpensiones se ubica en un rango de entre 1 y 1,5 salarios mínimos mensuales.

“Muchas de las propiedades, especialmente las que se han valorizado en los estratos 3 y 4, son herencias, y sus residentes, en algunos casos pensionados y de avanzada edad, no cuentan con los medios económicos para afrontar estos gastos”, anota la concejal Lucía Bastidas, de la Alianza Verde.

Un cuadro que se ha visto agravado por la presión sobre los precios que genera la falta de suelos edificables, lo que ha aumentado el valor de los predios en Bogotá de forma sustancial. No es casualidad que varias de las principales constructoras de la ciudad hayan puesto sus ojos, y sus apuestas, en otras zonas del país.

El caso de Normandía es muy ilustrativo de esta situación. Un barrio de clase media pero de casas, es decir, con buenos terrenos para construir edificios. Eso ha disparado el valor comercial de sus predios y tiene a los vecinos en un ritmo de alza de sus avalúos que desborda la capacidad de pago de muchos.

Álvaro Moreno es uno de ellos. “El predial nos llegó por 3’299.000 pesos. Esa casa la hice yo hace 50 años, cuando nadie quería vivir aquí por los aviones. Soy pensionado del Distrito, recibo un millón ochocientos y tengo a mi cargo la señora, un hijo y una hija adoptiva. ¿Qué hago? ¿Vender e irme? ¿A dónde? Las cosas no pueden ser así”. (Lea: Vecinos protestan por incrementos del impuesto predial en Normandía)

Juan Carlos Figueroa, presidente del llamado Comité en Defensa del Contribuyente, que opera desde el 2013 en Normandía, opina que “se ha metido a la gente en medio del juego del sector inmobiliario, sin consideración alguna y olvidando que nuestras casas las tenemos para vivir, no para venderlas o hacer negocio. De hecho, las casas no son lo que vale, lo que vale son los terrenos, y eso prueba lo que digo”.

Figueroa asegura que en Normandía ya hay casos de desplazados por el predial: “Hay una señora que se tuvo que ir a vivir a una zona de estrato dos y arrendar su casa, porque no puede pagar los impuestos”.

Bonilla, el secretario distrital de Hacienda, explica que en el caso de Normandía, el avalúo catastral aumentó este año cerca del 35 por ciento, en promedio, porque se trata de un sector “que venía retrasado en la actualización catastral”.

Y ya en un plano general, afirma: “Gracias a la encuesta multipropósito que hace el Distrito (para proveer a la ciudad de información sobre aspectos sociales, económicos y de entorno de hogares y habitantes), sabemos que existe la capacidad de pago suficiente para el impuesto predial”.

Según ese estudio, el ingreso promedio de un hogar de estrato 4 (datos del 2011) es de 5,8 millones de pesos; de uno de estrato 5, 7,8 millones, y de uno de estrato 6, 10,6 millones.

En Bogotá el 52,8 por ciento de los hogares viven en casa o apartamento propio, y el 41,4, en arriendo.

‘Situaciones aisladas’

El funcionario reconoce que hay casos de “pobreza oculta” dentro del millón y medio de propietarios que hay en la ciudad, pero asegura que son “situaciones aisladas”. “Es gente –dice– que recibió una propiedad en herencia, pero que no tienen cómo sostenerlas y les da pena reconocerlo”.

Frente a este panorama, se alzan voces que claman por un cobro de acuerdo a la capacidad de pago o diferido en cuotas. En el primer punto, Bonilla es tajante: “El predial es un impuesto sobre la propiedad, no sobre los ingresos”.

Y sobre lo segundo hay visiones encontradas. Ayala cree que el Distrito debería abrir la posibilidad de ofrecer un pago del predial a cuotas a lo largo del año, “sobre todo teniendo en cuenta que esta es una época en la que la mayoría de familias se vienen recuperando de unas cargas económicas fuertes, como el inicio de la jornada escolar y los gastos de fin de año”. (Lea: Conozca los pasos para que reevalúen su predial)

Andrés Zambrano, profesor de Economía de la Universidad de los Andes y quien cree que la actualización de los avalúos catastrales es “correcta”, piensa que antes de lanzarse a un esquema de pagos por cuotas, habría que garantizar que estas estén “suavizadas” con bajos intereses. Y que el esquema podría contemplarse solo para ciertos casos, pues no se puede afectar la cultura de pago que tiene la ciudad.

Sánder Rangel, exdecano de la facultad de Estadística de la Universidad Santo Tomás, advierte que la estrategia de financiación debe estudiarse con cuidado, pues hay que evitar que en pocos años ese ciudadano termine con una acumulación de obligaciones insostenibles, que literalmente lo lleven a la quiebra.

Frente a esta propuesta, Ricardo Bonilla dijo a EL TIEMPO que el Distrito no ha contemplado por ahora la posibilidad de plantear un pago por cuotas, porque se ha detectado que siete de cada 10 contribuyentes se acogen a los pagos oportunos, que dan un descuento del 10 por ciento.

El secretario dice que el descuento por pago oportuno es mejor negocio que someterse a unas las tasas de interés y que quienes crean que les hacen un cobro injusto pueden pedir una revisión a Catastro. También recuerda que en caso de no poder pagar, y para evitar la sanción, “los ciudadanos pueden, antes del segundo vencimiento, declarar en cero su propiedad. Eso quiere decir que optan por un acuerdo de pago, dividido en cuotas, pero con una tasa de interés de mora, que es la más alta del mercado”.

La polémica está lejos de cerrarse, porque mientras que ciudadanos como los de Normandía planean marchas y acciones legales, voces como la de la concejala del Partido Liberal María Victoria Vargas plantean que “no es posible que, mientras que el salario mínimo sube el 4,6 por ciento, un impuesto suba en un porcentaje muy superior”. Una tesis que es apoyada por el exsecretario de Hacienda del Distrito Carlos Alberto Sandoval, quien destaca que los ingresos de los ciudadanos han crecido un 5 por ciento en los últimos seis años, mientras que el valor catastral de la ciudad aumentó en un promedio de 21 por ciento en el mismo lapso: de 121 billones en el 2008 a 374 billones en el 2014.

Incremento más gradual

Para Sandoval, “los pagos por cuotas no son la solución de fondo sino una salida superficial al problema”. Y añade: “Sé que sería perfectamente sostenible para la ciudad que el incremento en el impuesto predial, no del avalúo, no excediera el doble del porcentaje de aumento del salario mínimo, es decir que en el caso de este año el tope para el impuesto hubiera sido de entre el 9 y 10 por ciento”. Lo que permitiría ir equilibrando todo de una forma progresiva y, sobre todo, menos agresiva para el ciudadano.

Catastro asegura que el grueso de la actualización de los avalúos ya está prácticamente terminado, pero la discusión –típica de estos meses– está más álgida y profunda que nunca, y sin visos de terminar, porque nada indica que los precios de la finca raíz en Bogotá vayan a bajar, sino más bien todo lo contrario.

EL TIEMPO
Redacción Domingo

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