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Una polaca se enamoró de los barranquilleros

Una polaca se enamoró de los barranquilleros

Magdalena Borowska, de 22 años, recopila en un blog los modismos colombianos y expresiones costeñas.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de marzo 2015 , 08:49 a. m.

La Pola, heroína. La pola, cerveza. La ‘Pola’, polaca en versión costeña.

Magdalena Borowska aterrizó en Barranquilla el 5 de julio de 2012 y regresó a Pozna, oeste de Polonia, 54 días más tarde, con el estribillo "en Barranquilla me quedo" en la punta de la lengua y el mote de la ‘Pola’.

Casi tres años después de su viaje, la ‘Pola' sigue amando a Colombia. Y aunque no podría vivir en los 34 grados centígrados de Barranquilla, sí le gustaría despertarse en medio de su calor sofocante una vez a la semana “en un cuarto con abanico”, o comer arroz con yuca, papas y pollo -“una mezcla extraordinaria”­, refrescarse con jugo de zapote, admirar a los cantantes y vendedores ambulantes de la línea de buses Sobusa, y rumbear.

Para sentirse como en su tierra querida, Magda escribe en polaco sobre Colombia. En su blog Kolumbijskie ABC (Abecedario colombiano), en las redes sociales Facebook y Blogspot está creando un “calendario” con palabras, lugares y expresiones colombianas.

También trabaja para la Revista Española, publicación educativa dirigida por un colombiano, traduce noticias sobre Colombia para el medio virtual Republika Kolumbii y colabora con el blog Iberoameryka, una página estudiantil polaca.

Por Kolumbijskie ABC, en Polonia están aprendiendo desde mayo pasado qué significan las palabras: salchipapa, abanico, raspao, iguana o cachaco. Palabras que escuchó en la Costa y que están en “un cuadernito pequeño donde lo apuntaba todo, porque me sentía bombardeada de nombres nuevos y no sabía conectarlos con objetos, con frutas... Eran demasiadas cosas”, explica la polaca.

Flechada por Colombia

Magda llegó a Colombia por el concurso universitario ‘Stypendium z Wyboru’ (Beca por elección). Los votos virtuales de 400 personas que le dieron un “Me gusta” a sus videos ­en polaco y en español ­ sobre su amor por Colombia y Barranquilla, le merecieron 5.000 zlotys polacos (unos 3 millones de pesos) para comprar “los tiquetes más caros posibles” y su primer viaje en avión.

La ‘Pola’ tenía 20 años cuando viajó a Barranquilla y ya había acuñado la experiencia de hablar español después de un año de Filología Hispánica en la universidad y otros tres en la escuela secundaria, en un instituto privado, y por la Internet con hispanohablantes de Colombia, México, Perú y Argentina.

Para viajar a Colombia Magda fue en carro hasta Varsovia (Polonia), voló a Frankfurt (Alemania), y luego a Bogotá, ­en donde perdió un avión por los trancones.­ De ahí viajó a Barranquilla.

En lugar de llegar cansada a La Arenosa, estaba emocionada. Pero “no entendía la mitad de lo que decían, era difícil. Hablaban muy rápido”, dice.

En Barranquilla, la ‘Pola’ se hospedó en la casa de un ‘Willie’, amigo de la Jornada Mundial de la Juventud que conoció por internet. Su familia y la de él, así como “los vecinos, (...) y los vecinos de los vecinos” acordaron con ella la visita por Skype.

Gracias a sus anfitriones aprendió a bailar vallenato, merengue, salsa y reguetón, “aunque eso no tiene pasos” decía sonriente. Además conoció y disfrutó una travesía en una chiva rumbera.

Además descubrió las fuentes de inspiración de nuestro Nobel: “Era una aventura ir por los pueblos que parecían como de García Márquez, a veces sin asfalto (...) la gente a veces no sabía cómo llegar a un sitio y resultaba que era a la esquina, era muy gracioso”, recuerda.

Para el futuro, la ‘Pola’ tiene planes de pasear por Bogotá y sus alrededores, estudiar en Colombia y, como si fuera poco, aprender a tocar el acordeón.

¿Qué tiene nuestro país? “Siempre lo digo y pienso que es la gente. Muy simpática, muy amable, acogedora, que te da casi todo lo que tiene aunque sea poco, y muy directa también”, responde.

Mientras llega la oportunidad de regresar, Magda atesora en Polonia una bandera amarilla, azul y roja, un sombrero vueltiao, un libro sobre la historia y la literatura colombiana y su pequeña libreta en clave de ‘costeñol’ con los recuerdos de los 54 días que estuvo en la Costa Caribe, en especial en La Arenosa.

 

Vanessa Ruggiero
Especial para EL TIEMPO
Varsovia (Polonia).

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