Exposición artística en la primera guerra mundial

Exposición artística en la primera guerra mundial

Exposición artística de Getty de Los Ángeles. Hartley: un americano en Berlín en 1913.

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12 de marzo 2015 , 05:13 p. m.

 Algunos de los pintores que se inspiraron en la primera guerra participaron directamente en el conflicto y documentaron sus observaciones en diarios durante sus largas y tormentosas esperas en las trincheras. Otros dibujaron, escribieron poemas o notas íntimas que posteriormente sirvieron de base para su obra. Muchos de estos dibujos, bocetos, escritos y diarios salieron de los campos de batalla en forma clandestina porque cualquier forma de documentación era prohibida para los soldados, caso de que la información cayera en manos del enemigo. Varios de los países envueltos en el conflicto no nombraron de forma oficial a pintores para registrar las batallas, lo cual sí ocurrió en guerras anteriores en el siglo XIX, por ejemplo, como en pinturas militares de Alphonse de Neuville y Édouard Detaille sobre la guerra Franco Prusiana en el Museo de Orsay en París. En el caso de la literatura Émile Zola, Joris-Karl Huysmans y Guy de Maupassant, con obras como Bola de sebo, retrataron con técnica naturalista el tema bélico.

En el verano y el otoño de 1914 muchos amigos de Picasso se fueron a la guerra. Los obligaron y otros se enlistaron como voluntarios para defender a Francia. El pintor español acompañó a sus amigos Braque y Derain a la estación de tren en Avignon con rumbo a París para unirse al ejército francés. El 5 de agosto de 1914 Guillaume Apollinaire de descendencia polaca e italiana y con ciudanía rusa, se enlistó en el ejército francés. El 1916 padeció una herida en la cabeza que 2 años más tarde le causó la muerte, 8 días antes de convertirse en ciudadano francés. Picasso no combatió y aunque su fervor francés se puso en tela de juicio, expresó su amor por Francia, ya sea imaginado o real y representó el tema de la guerra, por ejemplo, en un dibujo en papel y lápiz de un medallón, ‘Vive la France, Avignon 1914, Carnet 17’, o pintó la bandera de Francia en una carta a André Salmon, ‘Vive la France 1915’.

Muchos pintores europeos dejaron sus pinceles en sus estudios y cargaron los fusiles. Años más tarde, al regresar, encontraron todo como lo habían dejado. Algunos continuaron su trabajo pero la guerra los había cambiado. Un caso notable es la pintura ‘La ciudad’ de Léger, la culminación de una transformación profunda de su obra. Entre los pintores se destacan el ya mencionado Braque, Carlo Carrà, Otto Dix, Max Ernst, George Grosz, Ernst Ludwig Kirchner, Oskar Kokoschka, Käthe Kollowitz, Fernand Léger, Wyndham Lewis, Adré Masson, László Moholy-Nagy, Paul Nash y Oskar Shlemmer. En palabras de Walter Benjamin fue una generación que todavía iba a la escuela en carruajes, pero de repente un día paró en medio del cielo abierto y un paisaje, sin nada, solo las nubes inalterables. En el centro de una fuerza destructiva y explosiones estaba el frágil cuerpo humano.

El Museo Getty de Los Ángeles expondrá hasta el 19 de abril ‘Una guerra de imágenes, imágenes de la guerra’ gracias a contar con una de las colecciones más extensas de documentos sobre la guerra. Varios artistas estadounidenses también participaron como testigos. Es notable el caso de John Singer Sargent con su pintura ‘Gassed’ (1919) en el Museo Imperial de Londres, que muestra a las víctimas y una fila de soldados que marcha hacia una estación después de un ataque con gas mostaza. Otro pintor, poeta y ensayista de gran relevancia es Marsden Hartley. Ambos representaron el tema de la guerra desde dos estilos distintos y experiencias muy personales. Dos pinturas de Hartley hacen parte de la exposición Cubismo en el Museo Metropolitano de Nueva York, que presenta a su vez una de las colecciones de arte abstracto más importantes en EE. UU. Fue donada recientemente al museo por Leonard Lauder y comprende 80 obras de Braque, Juan Gris, Léger y Picasso.

De la exposición resaltan dos obras de Marsden Hartley, pintor de Maine que estuvo en Berlín de 1913 a 1915. Pintó ‘El oficial 1914’, retrato abstracto de un oficial prusiano que muestra partes del uniforme, medallas y símbolos patrióticos. Es un homenaje póstumo a su amante el teniente Karl von Freyburg, quien murió en combate. La otra obra es ‘La virgen de Guadalupe’. Mardsen viajó a París en 1912 y de allí en tren a Berlín. Un amigo le presentó en una fiesta a Karl Freyburg, oficial prusiano y desde ese momento fueron inseparables hasta el día de la muerte del alemán en el campo de batalla. Hartley también describe en sus cartas y diarios, además del romance con el oficial, cómo era Berlín en los meses previos y posteriores a la declaración de guerra.

En una postal del 11 de enero de 1913 describe a Berlín desde el Café Princesa como una ciudad encantadora, llena de militares bien parecidos y comenta no haber podido ver al Kaiser, que se pasea en auto por las calles. En otra postal del 31 de julio de 1914 dirigida a un amigo en EE. UU. le escribe desde el Café Bauer, lugar popular de la capital alemana y le cuenta sobre el espíritu patriótico de los alemanes que organizan marchas para apoyar la guerra. Como muchos americanos residentes en Berlín fue acusado de espía y tuvo que regresar a París y luego a Nueva York donde continuó su carrera artística.

En el retrato ‘El oficial, 1914’ se evidencia la influencia cubista y el expresionismo alemán, el contraste entre colores cálidos y oscuros y formas geométricas rígidas y bandas ondulantes. Los números y las letras hacen parte de la estética de la composición y dan un mensaje cifrado: el 4 para indicar el regimiento, el 24 la edad en que falleció y K v. F que indican las iniciales del nombre del oficial. Además de las consideraciones formales, comunica un sentimiento de amor y pérdida de un ser querido. El cubismo al fin de cuentas fue uno de los movimientos de vanguardia que revolucionó y ayudó a articular una nueva visión de la realidad en el siglo XX, inspirados en temas como la guerra mundial.

ALISTER RAMÍREZ MÁRQUEZ

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