La historia del primer asesinato que la Corte declaró como feminicidio

La historia del primer asesinato que la Corte declaró como feminicidio

Alexánder de Jesús Ortiz Ramírez asesinó a su esposa, en la habitación de un hotel en Medellín.

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09 de marzo 2015 , 11:04 p.m.

El 17 de noviembre del 2012, en la habitación 402 del motel Romantic Suites de Medellín, Sandra Patricia Correa recibió una puñalada en el tórax que le causó la muerte.

Así, su victimario, Alexánder de Jesús Ortiz Ramírez, el hombre con el que tenía una hija de 6 años, cumplió el objetivo que se había trazado tres años atrás: asesinarla.

La dolorosa historia de Sandra Correa se convirtió en el primer caso en el país calificado por una corte como feminicidio y sienta un precedente para que en otros caso similares los jueces impongan una pena mayor por los asesinatos de mujeres por odio y discriminación.

La sentencia, proferida por la Corte Suprema de Justicia, señala que el asesinato de Sandra Patricia Correa “no fue un crimen pasional” motivado por celos, sino un homicidio contra una mujer por razones de género.

Para la Corte, quedó demostrado que Ortiz acechó a su compañera sentimental desde el 2009, cuando la persiguió desde su casa, en el barrio Trece de Noviembre, en Medellín, hasta una tienda en donde le propinó nueve puñaladas.

Mientras la mujer se recuperaba de las graves lesiones, la amenazó con llevarse a su hija si lo sacaba de la casa.

El maltrato siguió en el 2012, cuando Ortiz la sorprendió intercambiando mensajes de texto con otra persona. Incluso, después de que Ortiz se fue de la vivienda, le dijo a Sandra Patricia que “sobre su cadáver” se podía conseguir a otra persona.

Según la Corte, la persecución continuó en los meses siguientes. El excompañero sentimental llamaba a Sandra todo el tiempo para comprobar que ella estuviera en la casa. Y todos los viernes, según cuenta la hermana de la víctima, se emborrachaba y llegaba para insultarla: “Perra sucia, te voy a matar”, le gritaba desde la calle. Hasta que lo hizo, en noviembre de ese año.

Alexánder de Jesús Ortiz se entregó a las autoridades cuatro días después del homicidio y el 18 de febrero del año siguiente fue condenado a más de 23 años por homicidio agravado, pero al mes, el Tribunal Superior de Medellín bajó la pena a 18 años por considerar que el hombre “dio muerte a su pareja por cuestiones pasionales relacionadas con los celos que sentía por el comportamiento de la mujer”.

Sin embargo, la Corte consideró que se trata de feminicidio porque la conducta constituyó violencia contra la mujer asociada a discriminación y dominación.

“No es una historia de amor, sino de sometimiento de una mujer por un hombre que la considera subordinada y se resiste al acto civilizado de entender que la debe dejar en paz porque ella ya no lo quiere”, señala la Corte, que agrega: “Era evidente que (el victimario) la negaba como ser digno y con libertad. La discriminaba. La mantenía sometida a través de la violencia constante”.

La Corte mantuvo la pena impuesta por el tribunal de Medellín, porque el número de años que Ortiz debe pasar en prisión no fue parte de la apelación del abogado de la víctima.

JUSTICIA

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