El concierto Ama-zonas, en Leticia, fue un encuentro 'de antología'

El concierto Ama-zonas, en Leticia, fue un encuentro 'de antología'

Manu Chao y Doctor Krápula lideraron esta actividad, el sábado pasado, para visualizar la Amazonía.

notitle
09 de marzo 2015 , 10:09 a.m.

Ver a Rubén Albarrán manipulando él solo su computador para reproducir las pistas de algunas de las canciones más conocidas de Café Tacvba y cantarlas, sin el respaldo del numeroso equipo que suele acompañar a la banda mexicana, fue tan solo una de las particularidades del concierto por el Amazonas del pasado sábado en Leticia.

Quienes tuvieron la oportunidad de estar allí, vieron a lo largo de la tarde y de la noche un espectáculo que incluyó a dos de las figuras más populares del rock latinoamericano, Albarración y Manu Chao, además de otros reconocidos artistas como Roco Pachukote de La Maldita Vecindad, Moyenei Valdés de Chile, Doctor Krápula y Chucho Merchán de Colombia, compartiendo tarima e incluso canciones con comunidades indígenas que interpretaron cantos tradicionales.

La razón que los juntó en medio de la selva y lejos de sus hogares fue unir fuerzas para cantar por la defensa del Amazonas, sus recursos naturales y sus culturas ancestrales. Se trata de un proyecto que se gestó entre Doctor Krápula y la Fundación Terra Nova hace alrededor de dos años y se vio materializado el pasado fin de semana con esta presentación en vivo.

A diferencia de otro tipo de conciertos activistas, el de Leticia no tuvo barreras entre los artistas. A lo largo de la tarde, las colaboraciones en la tarima entre unos y otros abundaron. Albarrán tocó 'Trópico de cáncer' acompañado de la guitarra de Doctor Krápula e incluso Mario Muñoz, vocalista de la agrupación anfitriona, bailó con una persona disfrazada de jaguar.

La idea era presentar en vivo el concepto de A'ma-zonas', el álbum de Doctor Krápula y el Colectivo Jaguar que estuvo nominado al Grammy Latino y cuenta con la participación de los que viajaron y otros artistas de América Latina.

Lejos de cualquier concierto con músicos internacionales de la talla de los que se presentaron el sábado, las medidas de seguridad fueron mínimas. Antes y después del espectáculo, todos caminaron tranquilos por las calles sin tener que lidiar con quienes buscan una foto o un autógrafo.

Aunque toda la Policía de la capital del Amazonas acudió al lugar, los verdaderos protagonistas fueron los miembros de la Guardia Indígena, que llegó luego de una travesía por el río para hacer presencia en el simbólico evento.

Su misión era mantener el control de la forma que mejor lo saben hacer, la pacífica. No obstante, no tuvieron que hacer gran cosa, salvo ayudar a sacar de la parte del frente, donde había equipos, a algunos borrachos que se caían.

La angustia del presentador era evidente y les pedía de la forma más cordial a los asistentes que disfrutaran el concierto tranquilos. No había ningún muro de contención, ni vallas que separaran al público del escenario y se sabía que cuando saliera Manu Chao, las cosas se podrían salir de control por la euforia que caracteriza a sus fanáticos. Cabe recordar que es un artista capaz de llenar escenarios gigantescos como un cierre de Rock al Parque o un concierto en la Plaza de Bolívar.

No obstante, nada pasó. Salvo algunos borrachos que hicieron todo lo posible por subirse a la tarima y tocar a su ídolo (y lo lograron), la única intervención fue de la organización de Manu Chao, que pidió a los periodistas dejar de tomar fotos después de la tercera canción, como si se tratara de un concierto comercial normal en el que la norma suele ser esa y no de una causa con sentido social.

El franco español salió a las 8:30 p. m. y compartió tarima con sus compañeros músicos, incluso con una representante indígena que habló sobre los derechos de las mujeres, mientras el músico la acompañaba con la guitarra sentado al fondo.

Cuando el concierto parecía haber terminado hacia las 10 p. m., de forma improvisada Manu Chao y La Ventura salieron otras tres veces, incluso después de que los técnicos habían empezado a desmontar el escenario. Con los demás artistas se formó una fiesta en la Concha Acústica, que hizo memorable el espectáculo, no solo por las emociones del público y los artistas, sino por lo que los unió en esta ocasión: la protección del Amazonas. Como dijeron al final varios de los artistas, el del sábado “fue un concierto de antología”.

RENATA RINCÓN
Especial para www.eltiempo.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.