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Hay 144 colombianos condenados a muerte o cadena perpetua en el mundo

Hay 144 colombianos condenados a muerte o cadena perpetua en el mundo

El último caso conocido es el del paracaidista acusado de tráfico de drogas en Catar.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de marzo 2015 , 10:51 p. m.

La cadena perpetua que la justicia de Catar le impuso a Juan Pablo Iragorri, un entrenador de paracaidismo de 40 años a quien se acusa de traficar droga, revivió el debate de los colombianos en el ‘pabellón de la muerte’ en otros países.

Otros 143 colombianos podrían pasar el resto de sus vidas en una cárcel extranjera o están condenados a muerte por delitos como narcotráfico y homicidio.

Cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores conocidas por este diario indican que, de los casi 14.200 colombianos que hay en diferentes cárceles del mundo, 129 pagan cadena perpetua y 15 están condenados a la ejecución.

Esas penas, que en la legislación colombiana están prohibidas, han sido impuestas especialmente en Estados Unidos, donde hay 114 connacionales con cadena perpetua y 3 más con pena de muerte. En ese país, delitos como el homicidio contemplan esos castigos, pero no el narcotráfico, como sí ocurre en otros lugares.

En la lista está Catar, donde además de Iragorri hay otros dos colombianos. También hay uno condenado a cadena perpetua en Cuba.

El Gobierno colombiano ha centrado su atención en China porque allí está la mayor parte de los sentenciados a pena capital. En total son 23 colombianos condenados, de los cuales 12 están sentenciados a morir. De acuerdo con la Cancillería, 11 tienen suspendida la condena.

Para la justicia en China, al igual que en Catar, el delito de narcotráfico es el más grave que se pueda cometer en esas tierras. “Es considerado como la mayor ofensa. La única condescendencia que contemplan es que la persona condenada a pena capital pida perdón y así la pena es cambiada a perpetua”, explica una fuente en el Gobierno.

Un lío creciente

Redes de narcotráfico han visto en países asiáticos un destino para la cocaína, y para ponerla allí usan las llamadas ‘mulas’ o ‘correos humanos’. Reportes oficiales dicen que cada mes tres personas son sorprendidas en China con droga, y la mayoría son del Eje Cafetero y el Valle.

Investigadores señalan que un destino frecuente es Hong Kong, que aunque hace parte de China es una región con una legislación diferente que no fija penas tan severas. En Pekín y Shanghai hay 45 colombianos presos por narcotráfico, y en Hong Kong, 65.

“Muchas veces son las mismas redes criminales las que denuncian que van ‘correos humanos’ en barcos y transportes aéreos para desviar la atención hacia menores cargamentos y así ingresar los grandes”, afirmó el viceministro de Justicia, Miguel Samper, hace unos días en Unasur.

En el caso de Iragorri, llevado a la ONU, su familia en Colombia asegura que es inocente.

Iragorri

Juan Pablo Iragorri es administrador de empresas, pero se dedicó a dar clases de paracaidismo / Foto: Archivo Particular

Según la Cancillería, a los consulados llegan con frecuencia quejas por el hacinamiento en el que permanecen los colombianos en prisiones y por la escasez de alimentos y recursos médicos y de aseo.

Además, las condiciones de dureza de los centros de detención varían y, como si fuera poco, para muchos está la barrera del idioma.

Precisamente, la senadora Teresita García, de la Comisión Segunda del Senado, dijo alguna vez que “cuando un colombiano queda preso en China, pierde sus garantías de defensa porque las comunicaciones con sus familiares son casi imposibles, y un traductor cobra entre 150 y 250 dólares diarios, y un abogado está por los 10.000 dólares”.

En esos casos son claves los consulados, que están obligados a prestar atención a los connacionales presos, sin importar la condena y el delito. Eso incluye asesoría jurídica, aunque no pueden hacer representación judicial.

Frente a Iragorri, la Cancillería afirma que le ha prestado acompañamiento y ha verificado que no se le viole el debido proceso.

‘Se ha brindado ayuda desde que se pidió’

La Cancillería dijo que en el caso de Iragorri, el consulado de Colombia en Abu Dhabi, con circunscripción en Catar, ha estado atento a asistir a los cinco colombianos condenados por narcotráfico dentro del mismo proceso judicial. (Lea aquí: Las esperanzas que le quedan al paracaidista condenado en Catar)

Señaló que desde junio del 2012 les ha prestado acompañamiento consular y les ha brindado ayuda a través de un traductor en las etapas del proceso.

Contrario a lo que han dicho los familiares del paracaidista, la Cancillería afirmó que desde que se le solicitó ayuda hasta la fecha ha asistido a alrededor de veinte audiencias, velando que tengan derecho a la defensa y no se les viole el debido proceso de acuerdo con las normas internas del país. Asimismo afirmó que ha visitado de manera periódica a los detenidos en su sitio de reclusión, verificando que sus condiciones e integridad personal sean adecuadas.

De otro lado dejó claro que Iragorri permaneció bajo libertad condicional desde octubre de 2011 hasta el 2 de febrero de 2014, tras el pago de una fianza, privilegio que tuvo por su calidad de residente, a diferencia de los otros cuatro connacionales.

Asimismo se deja constancia de que si bien la justicia de ese país impartió una condena de cadena perpetua para Iragorri y otros dos colombianos involucrados en el mismo caso, esta sentencia para el caso de Catar no significa de por vida, sino que equivale a veinticinco años. La Cancillería también afirmó que ha facilitado las visitas de la madre de Iregorri en el centro penitenciario donde se halla recluido.

Repatriación podría ser una alternativa

Colombia solo tiene tratados de repatriación de presos con Ecuador, España, Venezuela, Panamá y Costa Rica, pero cuenta con la potestad de solicitar el envío de una persona por condiciones humanitarias.

Esto se ha intentado en el caso de un colombiano preso en China que padece un cáncer terminal. Pero por ahora, lo que se ha logrado es que se cambie la pena de muerte a cadena perpetua. El objetivo general del Gobierno es que la justicia de ese y otros países fije un número de años en cada sentencia, de tal manera que en los casos en los que se logre la repatriación, un juez en Colombia conmute la pena y la deje de acuerdo con las leyes del país.

Hace poco el Ministerio de Justicia pidió a Unasur trabajar en este tema, pues en estos casos los sentenciados resultan ser los eslabones más débiles de la cadena del narcotráfico. Tras esto, Unasur activó mecanismos de negociación multilateral.

EL TIEMPO

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