En estudio 559 proyectos para construir cerca de 100.000 viviendas

En estudio 559 proyectos para construir cerca de 100.000 viviendas

Así se desarrollará la segunda parte de proyectos de vivienda gratis, 'Mi casa ya' y 'Casa ahorro'.

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28 de febrero 2015 , 11:00 p.m.

559 proyectos para construir cerca de 100.000 viviendas gratis en los municipios más pobres del país presentaron ayer al Ministerio de Vivienda los alcaldes de esas localidades, todas con menos de 50.000 habitantes. El ministro, Luis Felipe Henao, calcula que se aprobarán más de 480 de los proyectos recibidos.

Henao, al declararse satisfecho por la respuesta obtenida, anunció otros dos proyectos de vivienda para clase media. Enfrentó sin reatos el tema de la eventual utilización electoral de estas conquistas sociales por parte del vicepresidente, Germán Vargas Lleras, en caso de que aspire a ser sucesor del presidente Santos.

El alto funcionario criticó “la ineficiencia” del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, en materia de construcción de vivienda social y denunció que la “inseguridad jurídica” frenó la construcción de vivienda social en la ciudad. Fue más allá, el ministro acusó al alcalde Petro de “polarizar” la ciudad.

“La convocatoria para vivienda gratis fue un éxito –dice–. Se presentaron 559 proyectos, con un potencial de 97.000 viviendas. Además tenemos la convocatoria de vivienda para ahorradores, donde ya se han presentado más de 308 proyectos”.

¿Qué va a hacer usted con los proyectos que presentaron los alcaldes?

Revisar si cumplieron los requisitos, si tienen todos los servicios. Luego, en 45 días, adjudicaremos las obras a los mejores constructores del país.

¿Los proyectos presentados corresponden a uno por municipio?

Sí. Es una política integral: un programa para cada nivel de ingreso y para cada tipo de municipio. Esta convocatoria fue para municipios de menores ingresos, que tienen un promedio entre 10.000 y 50.000 habitantes, y a los cuales los bancos casi no llegan. Para las ciudades grandes e intermedias vamos a llevar otros dos programas: Mi Casa Ya, para personas entre dos y cuatro salarios mínimos, y Casa Ahorro, para personas entre uno y dos salarios mínimos.

¿De qué presupuesto dispone para financiar y realizar esos planes de vivienda?

Diez billones de pesos, que se distribuyen en los programas de gratuidad, Casa Ahorro, Mi Casa Ya y el subsidio a la tasa de interés.

Sobre la segunda fase de gratuidad, ¿usted aspira a construir viviendas en cuántos de los 559 proyectos presentados?

Aspiramos llegar, mínimo, a 480 municipios.

¿Cómo es la vinculación bancaria a este tipo de proyectos?

Se construye en su integridad con los recursos de los constructores y de los bancos. El Gobierno solo paga cuando la vivienda esté terminada y habitable. Este nuevo modelo de contratación generó un estímulo positivo para que las obras se terminen a tiempo y que solo participen los constructores con experiencia.

¿El Gobierno cómo escoge a las familias que recibirán casa gratis?

Se priorizan las poblaciones más vulnerables: víctimas de la violencia, personas que viven en situación de riesgo o lo perdieron todo por la ola invernal y familias vinculadas a la Red Unidos, que es la estrategia del Gobierno nacional para sacar las familias de la pobreza.

¿Pero cómo se seleccionan?

En un proceso público y transparente. Los potenciales beneficiarios se postulan y, una vez quedan habilitados, se asignan en sorteo público.

¿Qué constructores aspiran?

Los mejores constructores del país: Amarilo, Marval, Bolívar, Cemex, Triada, Prodesa, Colsubsidio, Compensar, Cafam, Jaramillo Mora.

¿Cuánto tiempo demora el proceso?

18 meses.

¿Cuál es la región cuya población necesita más este tipo de ayuda?

Sin duda, todo el Pacífico y la costa Atlántica. Hay municipios en el país que nunca en su historia han tenido un proyecto de vivienda de interés social. El Pacífico colombiano se ha construido en informalidad.

¿Cuántas personas no tienen vivienda en estos 568 municipios?

El déficit habitacional urbano en 2013 era de 1 millón 200.000 viviendas, y este fenómeno se concentra en los municipios más pequeños y más pobres.

¿Cómo hace para evitar que esto se vuelva un instrumento electoral o político?

Los alcaldes no escogen constructores ni beneficiarios. Todo se selecciona desde el Gobierno nacional, priorizando las familias que ya tiene identificadas el Departamento de Prosperidad Social.

Pero me refiero precisamente al Gobierno nacional, no al municipal. Todos estos planes no benefician una eventual candidatura presidencial del vicepresidente Germán Vargas Lleras, a cuyo partido, Cambio Radical, usted pertenece.

El Vicepresidente es el gran gestor de la política de vivienda, pero esta no es una política personal. Es una política del presidente Santos, que la señaló como estratégica para superar la pobreza y generar crecimiento económico. Esperamos generar una ocupación directa en construcción superior a un millón y medio de empleos directos y 1.600.000 empleos en actividades relacionadas. Las cifras de empleo publicadas el viernes nos dan la razón: llegamos a 1.491.317 empleos en el sector de la construcción, la cifra más alta registrada en la serie de empleo del Dane, que constituye un nuevo pico de ocupación sectorial. Las ventas han crecido 23 por ciento, motivando a los empresarios a seguir invirtiendo. 32 industrias se ven beneficiadas de un ciclo virtuoso del sector.

¿El plan de ajuste, de recortes, afectó los programas de vivienda?

Las inversiones en los principales programas de vivienda se protegieron: es una directriz del Presidente salvaguardar los programas que generen movilidad social.

¿Cuándo se inicia el programa Mi Casa Ya?

El 9 de marzo. Hoy en Colombia crece más la clase media que los sectores en pobreza. Los profesionales que ganan menos de 2 millones 600.000 pesos, que nunca han adquirido vivienda, que se gastan en la mayoría de los casos más de la mitad del sueldo en un arrendamiento, a esa clase media naciente la vamos a ayudar.

¿En este plan, qué financia el Ministerio?

Les ayudaremos con un subsidio a la cuota inicial hasta 12 millones de pesos. Eso significa que una persona no tendrá que ahorrar 10 años para tener la cuota inicial, y el Gobierno como socio le ayuda a pagar; de igual forma subsidiaremos las cuotas hipotecarias con un promedio del 30 por ciento mes tras mes. Ejemplo: si usted va a comprar una vivienda de 86 millones de pesos, tiene que tener 20 millones de pesos en el bolsillo para la cuota inicial. Con el programa Mi Casa Ya, si gana más de dos salarios mínimos, el Gobierno le subsidia hasta 12 millones, casi el 60 por ciento de la cuota inicial, y el 30 por ciento de la cuota mensual del crédito.

¿Cuál son las condiciones?

Que la familia gane máximo cuatro salarios mínimos, 2.600.000 pesos, no haya sido beneficiara de otros subsidios del Gobierno y no esté reportada en ninguna central de riesgos. El 74 por ciento de los hogares colombianos ganan menos de cuatro salarios mínimos.

¿Y el tercer proyecto cuál es?

Se llama Casa Ahorro, para personas entre uno y dos salarios mínimos. Es la población que gana hasta 1 millón 300.000 pesos y a veces paga un arrendamiento de 400.000 pesos. A esas personas les vamos a financiar el 50 por ciento del valor de la vivienda con un subsidio de 19 millones de pesos y, también, un subsidio a la tasa de interés para que puedan comprar vivienda con solo 180.000 pesos mensuales.

¿De los 48 millones de colombianos, cuántos no tienen casa propia?

Unos 10 millones. Pero muchos viven graves condiciones de precariedad: sin acceso a servicios públicos, sin baño, con pisos de tierra y techos de plásticos. Por eso estamos llevando proyectos a Jamundí, Montería, Valledupar, Cúcuta, Ibagué y Palmira, entre otros.

¿Y Bogotá?

Ha sido muy difícil; lo que ha reinado en Bogotá es la inseguridad jurídica, inseguridad sobre derechos económicos adquiridos, inseguridad en la disponibilidad de servicios públicos para poder desarrollar proyectos. Hay falta de decisiones sobre planes parciales. Esto conllevó a que la misma Secretaría de Hábitat reconociera que la meta de la Alcaldía de construir 70.000 viviendas no se va alcanzar. Como máximo, podemos impulsar este año 4.000 viviendas prioritarias, pero Bogotá tuvo un atraso enorme. Tiene un déficit superior a 250.000 viviendas. En el 2002, Bogotá construía 45.000 viviendas anuales y en los municipios vecinos se construían alrededor de 7.000 viviendas. Hoy Bogotá está construyendo 32.000 viviendas y la zona está construyendo más de 40.000. Eso significa que a todas las personas vulnerables de Bogotá les está tocando buscar proyectos en Soacha, Mosquera, Madrid, y no están encontrando oferta de vivienda de interés social en la ciudad.

¿Y a qué atribuye eso?

Incapacidad de gestión, de ejecutoria en materia de vivienda; ineficiencia en generar espacios de confianza con los constructores formales y en materializar con decisiones ejecutivas la renovación urbana. La política de vivienda del Distrito ha sido completamente ineficiente; tanto así que los constructores bogotanos se están desplazando hacia otras regiones.

Hora de corregir en las elecciones de octubre, ¿cree usted?

Necesitamos un alcalde gerente; un alcalde que no polarice, que construya; un alcalde que mire que Bogotá es el mayor motor económico del país. Si Bogotá crece bien, todo el país crece bien. Bogotá es la cuarta parte de la economía. En materia de construcción está todo por hacer en la capital.

¿Por qué usó la palabra polarizar?

El alcalde polariza mucho. Ve en los empresarios, más que una fuente de progreso, un obstáculo. Esa desconfianza retrasó inversiones importantes en la capital, al no existir reglas de juego claras. Los constructores buscaron ambientes económicos más saludables fuera de Bogotá. Nunca se desarrolló el plan zonal del norte, que era muy importante, y están esperando una reglamentación desde hace cuatro años para desarrollar tierras que ahora están siendo invadidas, poniendo en peligro sistemas ambientales y estratégicos. Estamos esperando la decisión de los juzgados contenciosos administrativos sobre la legalidad o no legalidad del plan de ordenamiento territorial. EL TIEMPO fue muy claro en su editorial en el tema de los cerros sobre la falta seguridad jurídica.

¿Cuál es su gran reto?

“Quitarle a la corrupción política una de sus grandes fuentes de financiación, que es el agua potable. Pagaremos esa deuda histórica con municipios tan importantes como Carmen de Bolívar, Quibdó, Tadó, Bahía Solano, Sincelejo y Santa Marta, donde los recursos para agua no se materializaban; en muchos casos desaparecían. En Yopal logramos suspender al alcalde, y ese es un mensaje clave: con la plata del agua no se puede jugar. Allí el acueducto lo adjudicaremos el 9 de abril; hubo más de 10 propuestas. Esto es un mensaje claro: el agua no se puede mezclar con corrupción, porque los únicos afectados son los ciudadanos. En un municipio como Carmen de Bolívar, una familia de estrato uno se gastaba más de 55.000 pesos mensuales en pimpinas de aguas, pero con el servicio de acueducto ahora pagan en promedio 10.000 pesos por el servicio, sin tener ya la incomodidad de la compra del agua, y con más disponibilidad de líquido para las diferentes actividades. Sahagún ya está terminado y lo vamos a inaugurar la próxima semana. Esta ciudad siempre ha tenido una gran representación política, pero lo que más solicitaba era agua potable, y con un proceso nacional que se ejecutó en tiempo lo logramos”.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO

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