Razones para no perderse la tercera temporada de 'House of Cards'

Razones para no perderse la tercera temporada de 'House of Cards'

La ambición de Frank Underwood no tiene límites. Hasta Barack Obama se ha declarado fan de la serie.

notitle
28 de febrero 2015 , 06:01 p.m.

Él es despiadado y sombrío. Un político cínico y ambicioso que conquista la Casa Blanca a punta de traición. No hay nada que detenga su afán de poder. Ella es fría. Calculadora. Tan despiadada y cínica como él. Juntos, Frank y Claire Underwood conforman la pareja más odiada del espectro televisivo (en la web) y en House of Cards, la serie que protagonizan, uno de los éxitos más arrolladores de los últimos tiempos. La forma como se describe el ejercicio del poder, con más sombras que luces, y la espectacular interpretación de Kevin Spacey (Frank) y Robin Wright (Claire), han sido la base de este producto que la plataforma Netflix (www.netflix.com) creó solo para ver en streaming. Desde el viernes, la cadena puso al aire los 13 capítulos de la tercera temporada, que tiene el doble reto de mantener el interés de sus seguidores y la atmósfera de una trama tan arriesgada como densa.

Ahora que Underwood, ese ‘venenoso encantador de serpientes’ alcanzó el tope en su escalada política, el juego vuelve a comenzar: Frank seguirá moviendo fichas porque su ambición no desaparecerá. Pero no estará solo. Claire, tan obsesionada por el poder como su compañero, será capaz de sobrepasar todas las fronteras. (Netflix lanzará tercera temporada de la serie 'House of Cards')

Esposa sagaz

“Este es un personaje malvado, muy fuerte; y ahora que tiene todo el dinero y el poder, no se podría esperar más de esta mujer. Seguirá siendo imponente y calculadora”, dijo en una ocasión Wright en una entrevista con EL TIEMPO. “No es una gran mujer detrás de un gran hombre, sino una esposa sagaz que siempre es capaz de sobrepasar la maldad y la ambición de su pareja”, añadió la ganadora del Globo de Oro en la categoría de mejor actriz protagonista. Un reconocimiento que comparte con su pareja en la serie (en la categoría masculina). El galardón fue el primero que obtuvo una producción que no fue hecha para el formato de la televisión tradicional.

Nuevo giro

En su nueva faceta como presidente de los Estados Unidos Frank Underwood tiene que lidiar con un contexto distinto: la política internacional y las decisiones en un mapa geopolítico en el que su país tiene un protagonismo conflictivo.

Ese giro contrastará con el aparente deterioro que sufrirá el matrimonio. “Si quieres mi lealtad, tienes que ofrecerme la tuya a cambio”, es una de las frases de Claire con las que se promueve la nueva temporada y que podría ser la clave de las tensiones que emergen. El choque de egos es inevitable.

Y el viaje de Frank a la oscuridad total, donde lo poco que quedaba de escrúpulos desaparece. Al menos así lo deja entrever: “una de las experiencias más enriquecedoras al hacer esta serie es que no sé todo acerca de Frank (...) al que sigo descubriendo poco a poco, junto al equipo de guionistas”, explicó Kevin Spacey en una entrevista televisiva con ABC News.

Pero tanto reconocimiento en el contexto mediático, sin embargo, no ha blindado a House of Cards de experimentar situaciones incómodas, como la negativa del representante de Rusia en la ONU, que impidió que se rodaran algunas escenas en esa organización internacional.

Lo mismo que un error técnico que liberó, antes de su estreno, 10 episodios de los 13 que conforman la nueva temporada. Aunque en Netflix se lo tomaron con humor. “Es Washington, siempre hay filtraciones”, tuiteó la compañía.

El futuro del negocio

No deja de sorprender cómo una trilogía literaria escrita por Michael Dobbs acerca de las turbias movidas de un político para llegar a ser primer ministro en Inglaterra, se convirtió en una miniserie de culto en la cadena BBC en la década de los 90 y luego dio paso a una reinterpretación en Estados Unidos que alcanzó tanta relevancia internacional. Y no solo eso, se ha convertido en clave para descifrar el futuro del negocio de la televisión, pues es el producto más importante y posiblemente el más completo de Netflix.

Por ahora algunos críticos ya le avizoran un buen desempeño de temporada, aunque reconocen que tiene retos mas grandes como historia.

“Gracias a esas simbólicas puñaladas por la espalda, la mano dura como concepto y el delicioso rendimiento de Spacey, House of Cards funciona mejor como un melodrama mordazmente gracioso”, analiza Melissa Maerz, de Entertainment Weekly.

Por su parte, Robert Rorke, en The New York Post, alabó de nuevo el aplomo de Frank Underwood, mientras que “la locura controlada de Claire aparece en toda la pantalla, con algunos momentos íntimos de anhelo y necesidad que son una maravilla para la vista”.

Tim Goodman sentenció en The Hollywood Reporter que la idea de una “pequeña venganza y un poco de fracaso sería un buen juego para la serie”.

La respuesta está a solo un clic.

En la mira de la élite política

La fama de la serie House of Cards ha trascendido las fronteras televisivas y se ha convertido también en la producción favorita de los círculos políticos que mueven los hilos del planeta. Hasta el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se ha declarado su seguidor incondicional. Tanto, que en Twitter llegó a pedir que no se publicaran adelantos (spoilers). En otra ocasión bromeó sobre la posibilidad de recibir por anticipado todos los episodios, pues su apretada agenda le impedía verlos de una sola vez. Bill Clinton, expresidente de Estados Unidos, también es otro fan confeso de la serie. Clinton hizo equipo con Kevin Spacey para grabar un video en el que Underwood llama a la esposa del político, Hillary Clinton, haciéndose pasar por él.

De la fiebre por House of Cards no se ha salvado ni China, país que no sale muy bien parado en la historia. Sin embargo, algunos miembros del partido comunista siguen con atención los pasos de Frank Underwood. Un político llegó a afirmar que la ve “para aprender cómo funciona la corrupción en el sistema político de EE. UU”. Allí la serie se transmite por la plataforma sohu.com. Sorprendentemente se ha salvado de la censura.

En el mundillo político de Colombia también se discute y se sigue House of Cards. Hay senadores que no se la pierden, como Juan Manuel Galán.

5 razones para no perdérsela

1. La cara del poder

Por la manera tan clara y sofisticada como retrata lo peor de la política y la obsesión por el poder.

2. El director

El realizador David Fincher, magistral creador de atmósferas oscuras, está detrás de cámaras.

3. Buena química

Pocas parejas en la televisión destilan tanta química como Claire y Frank. Nadie duda de que son el uno para el otro.

4. Cercanía

La idea de que Frank mire a la cámara y se dirija a los espectadores ya es parte de su identidad y da sentido de sus maquinaciones.

5. Los diálogos

Las frases y los diálogos resultan brillantes, inteligentes y demoledores.

CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.