Lo que vendrá para Diego Trujillo tras su protagónico en 'Metástasis'

Lo que vendrá para Diego Trujillo tras su protagónico en 'Metástasis'

'La televisión se ha ido deteriorando en términos de contenido', asegura el actor bogotano.

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28 de febrero 2015 , 10:01 a.m.

Diego Trujillo, el bogotano que dejó la arquitectura por la actuación y que el pasado sábado se subió a las tablas del Teatro Municipal para hacer reír a los caleños con su comedia 'Molestia aparte', habla de su proyectos, de sus sueños ocultos y de sus hijos.

Él lleva 22 años en la actuación y cuenta que su madre, temerosa de que dejara la arquitectura, todavía le pregunta si tiene trabajo.

Actualmente protagoniza 'Metástasis', una producción de Sony Pictures Televisión y Teleset, en la que interpreta al retraído Walter Blanco, el que considera el papel de su vida.

“Es un personaje que se diferencia de todos los que he interpretado hasta ahora, en el sentido de que no corresponde a un estereotipo. Los personajes que hacemos en las novelas, generalmente son buenos o malos, no se transforman a lo largo de la historia. Walter es un ser humano común y corriente que se ve obligado a tomar unas decisiones que lo llevan por unos caminos que insospechados, se va transformando”, dice el actor.

“Interpretar eso requiere producir emoción, sin basarse en gestualidad, ni en acentos raros, ni en cambios dramáticos en el aspecto físico, sino, simplemente, en transmitir emociones que tienen que ser creíbles y ese es el verdadero ejercicio del actor”, agrega.

¿Qué tan complejo resulta trabajar con productoras internacionales?

Los actores colombianos estamos formados, como todos los trabajadores nuestros, para la ‘guerra’, tenemos que resolver en medio de la inmediatez, tenemos que ser recursivos porque el presupuesto no alcanza, trabajamos jornadas más largas, estamos formados de una manera que nos permite encajar fácilmente en sistemas que son bastante más civilizados, en donde respetan horarios, en donde la técnica y los presupuestos ayudan para que uno trabaje más cómodo. A los actores les ponen tráiler para que descansen, no se descansa en un andén, ni se come en un plato de icopor. Lo que sí exigen y es una cosa que les falta a los actores colombianos, es formarse profundamente como actores. Aún no tenemos escuelas ni para actores, ni para guionistas, ni para nada relacionado con las artes escénicas. Hemos sido bastante empíricos, lograr esos niveles requiere profundizar en el estudio de la actuación y eso sí, nos falta un poco.

¿La televisión y el cine siguen nutriéndose de los actores de teatro?

La televisión se ha ido deteriorando en términos de contenido, creo que al estar en manos de dos canales privados los intereses son netamente comerciales y eso hace que los contenidos hayan decaído en interés para el televidente, eso ha hecho que no se requiera un nivel actoral demasiado grande a la hora de hacer producción para televisión hoy en día. Siempre que vengo a Cali me extraña muchísimo que el TEC, por ejemplo, no tenga temporadas de sus obras, que no haya grupos de caleños haciendo temporadas en el Municipal o el Jorge Isaacs, y que esos espacios se hayan reservado, únicamente, para comedias esporádicas para gente que viene de afuera. Me parece que faltan incentivos e intereses de los teatreros por volver a montar obras y ponerlas en temporada para que la gente vuelva a las sillas de los teatros.

¿Cómo mantenerse vigentes?

Siempre se necesitan actores viejos, así que los jovencitos no los pueden desplazar, por otra parte, se va viendo que las historias no necesariamente se centran en protagonistas jóvenes, cada vez, con mayor frecuencia, hay historias que están basadas en los conflictos de parejas o de personajes adultos, así que siempre habrá algo que hacer. Pero lo importante no es eso, lo importante es que uno logre conseguir la versatilidad suficiente para no agotarse en un solo personaje y poder representar, constantemente, distintos personajes en distintos géneros.

¿Qué proyectos vienen?

Estoy momentáneamente con el teatro, tengo dos proyectos míos en escena; ‘Molestia aparte’ y ‘Que desgracia tan infinita’, con estas dos obras recorro el país, con ‘Molestia aparte’ estuve tres meses en Bogotá y ahora voy a Medellín. Tengo un socio con el que adquirí los derechos de dos obras de un autor catalán que montaré en Bogotá a finales del año: ‘El crédito’ y 'Burundanga’, dos comedias brillantes.

¿Por qué dejó la arquitectura?

Fue un beneficio para la sociedad. Algo por dentro me decía que era muy bueno y me fui inclinando a la actuación, pero, simultáneamente, en algún punto, me di cuenta de que no iba a ser el arquitecto brillante que quería hacer. A mí me hace falta destacarme en lo que hago, llámese vanidad o ego. Habría sido un arquitecto mediocre y ahora soy un buen actor. La familia se alarmó por esa decisión y mi mamá todavía me pregunta cuándo conseguiré trabajo.

¿Con cuál director le gustaría trabajar?

Soy poco fanático y no tengo en la vida favoritos de nada, ni comida favorita, pero hay un director que me encanta y es Woody Allen, es mi sueño oculto.

¿Es cierto que es rockero?

Me gusta el rock viejo, el nuevo también porque tengo hijos adolescentes, dos hombres y una mujer. El de 23 acaba de graduarse como músico y la niña de 20 estudia cine, me salieron artistas los dos ¡Qué desgracia tan infinita! Pero tengo puestas mis esperanzas en el pequeño que quiere ser futbolista.

CALI

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