Una empresa que con tierra construye futuro en Medellín

Una empresa que con tierra construye futuro en Medellín

A 950 grados, hombres con manos fuertes y luchadoras trabajan en ladrilleras de Altavista.

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27 de febrero 2015 , 07:16 p.m.

Son ya 70 años que tiene Rafael Ángel Botero, 55 de ellos los dedicó a la elaboración de ladrillos de barro.

Hoy ya disfruta de su jubilación, más recuerda la fortuna que tuvo de haber compartido casi toda su vida con la ladrillera Altavista, donde vio, en medio de tierra agua y un infernal calor, como las arrugas le llegaron a sus manos.

Este hombre agradece de corazón a esa empresa que le ayudó a construir su propia casa para el bienestar propio y el de sus cinco hijas que viven en los pisos superiores y aledaños de su finca raíz. Todo con los ladrillos que él mismo ayudó a hacer.

Y es que esta un verdadero ejemplo de empresas con tenacidad y responsabilidad social es el que dan las ladrilleras a las nuevas organizaciones que apenas comienzan a tomar vuelo en la ciudad, pues son esas las que con esfuerzo y sudor han superado dificultades económicas, conflicto social y armado para salir adelante desde hace más de medio siglo.

Es una industria, que no conformes con superar los obstáculos del entorno, hoy son líderes nacionales gracias a la inversión en tecnología y la innovación que han hecho en los procesos productos, para que cada día sean más eficientes y más competitivos en los cambiantes mercados.

La Ladrillera Altavista nació como un negocio familiar en el año de 1956 bajo la dirección de David Palacio y que hoy genera empleo para más de 66 personas de la comunidad aledaña. Además es la encargada de abastecer gran parte del material de obra a grandes constructores como Bienes y Bienes, Conaltura, Vértice Ingeniería y otras 15 empresas más.

David Ramírez, director de producción, explicó que una de las claves para lograr la máxima eficiencia ha sido la estandarización de los procesos a través de normativa, en los que se puede elige la mejor calidad de la tierra, la mejor forma de realizar el proceso de secado y la cocción más exacta del producto evitando que se deteriore antes del tiempo estimado de su vida útil.

El perfecto acabado de los ladrillos permite que las fachadas de los inmuebles más lujosos queden libres de revoque y pintura.

Sumado al control de las etapas de producción, ha sido de gran ayuda la implementación y puesta en marcha de un completo plan de riesgos profesionales, que ha disminuido los accidentes, tiempos de incapacidades y dolencias o enfermedades.

Hoy la capacidad de producción de la Ladrillera Altavista es de 23.000 unidades diarias que equivalen a más de 70 toneladas de peso y el perfil de productos que en principio solo cobijaba necesidades de construcción, hoy se divide en cinco líneas como fachada, mampostería estructural, muros divisorios, cubiertas y pisos.

“La calidad no se improvisa y el trabajo concienzudo de estos 60 años nos ha dado elementos suficientes para entender que es lo que quiere el cliente, por eso hoy podemos ofrecer hasta 40 tipos de ladrillos y referencias diferentes en la cantidad que sea necesaria”, agregó Ramírez.

Juan Esteban Palacio, Jefe de Mercadeo, enfatizó que lo más importante es el valor que la empresa le da a cada uno de sus empleados, pues son ellos quienes han hecho crecer día a día la ladrillera, con su dedicación, constancia e iniciativa para dar solución a los retos en la producción.

El trabajo nunca para y los hornos siempre están funcionando, incluso mientras el resto de la ciudad descansa, pues en la noche hay un turno pequeño de empleados que se encargan de sacar los ladrillos listos y llevar la vagoneta cargada con material crudo hasta el lugar donde la alta temperatura permite dar rigidez y firmeza.

Hoy la empresa ha expandido sus horizontes y ha creado una nueva sede de más de 10.000 metros cuadrados construidos en el municipio de Supía del departamento de Caldas, pues allí encontraron nuevas posibilidades no solo de ofrecer los productos a otras poblaciones y ciudades sino de acceder a tierras mucho más arcillosas que dan ladrillos de alta calidad.

La carga de una volqueta no tarda más de 15 minutos y esto gracias a los sistemas de bandas transportadoras que se pueden movilizar a cualquier lugar.

Estos últimos especialmente aptos para la construcción de casas de campo y fincas, logrando una apariencia rústica que se conjuga con el contexto del campo y medio ambiente. Rafael lo sabe, muchos de los ladrillos que hizo están pegados en esas paredes.

DAVID SÁNCHEZ MEJIA
Reportero Gráfico de EL TIEMPO
MEDELLÍN

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