Respira, un programa para humanizar el sistema educativo en Colombia

Respira, un programa para humanizar el sistema educativo en Colombia

Con esta practica se busca mejorar el aprendizaje, bienestar y convivencia de profesores y alumnos.

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27 de febrero 2015 , 07:15 p.m.

Respiramos las 24 horas del día sin darnos cuenta, pero interesantes estudios han demostrado que si se respira consciente de estar respirando –práctica que se puede aprender– se obtiene plena conciencia del momento presente.

Y en el mundo de la educación está comprobado que si los docentes practican una respiración consciente, desempeñan mucho mejor su trabajo, sus alumnos entienden mejor lo que aprenden y todos se sienten mejor consigo mismos y con los demás.

Estos resultados se logran a través de 'mindfulness', o atención plena, práctica que enseña a que la persona aprenda a relacionarse con el aquí y el ahora, lo cual le ayuda a recuperar el equilibrio interno.

Esta práctica se conoce en Occidente desde hace treinta años, cuando el científico Jon Kabat-Zinn fundó, en la Universidad de Massachusetts, la Clínica para Reducción del Estrés. Pero en los países asiáticos, sobre todo en donde veneran a Buda, 'mindfulness' es una usanza milenaria, parte del quehacer cotidiano.

Los estudiantes de quinto año, en el colegio ITPC, del puerto de Tumaco, practican la observación de la respiración. Foto: Paula Ramírez

Un par de jóvenes, enrolados en Educación para la Paz, se conocieron en Budapest en una conferencia sobre 'mindfulness'.

Él, Matthias Rüst, ciudadano suizo, graduado en Columbia University en Relaciones Internacionales, especializado en convivencia escolar, y ella, Paula Ramírez, colombiana, con 4 años de trabajo en varios países de Asia, un tiempo después se encontraron en Bogotá.

En colegios públicos

Ambos, interesados en educación, decidieron introducir 'mindfulness' en colegios públicos, para mejorar el aprendizaje, la convivencia escolar y el bienestar de profesores y alumnos; fundaron el programa Respira, nombre que obedece a que la respiración es fundamental para conseguir esos propósitos.

“Respira funciona desde hace un año en cinco colegios de Tumaco, Bosa y Engativá, con 3.000 estudiantes y 87 profesores y este año funcionará en ocho nuevos colegios, en Tumaco, El Tambo y Bogotá”, dice Matthias.

Y avanza en su explicación: “En vista de que los programas de Educación para la Paz se enfocan en interactuar hacia la relación con el otro, cuando antes de estar en paz con el mundo uno debe estar en paz consigo mismo (sin que el niño se conecte con su propio ser), cuando quien solo ha conocido violencia necesita volcarse sobre sí y conocer su historia para tener una vida diferente, nos propusimos introducir mindfulness en colegios públicos”.

Paula recuerda que, en desarrollo de un proceso de resocialización, llevó al Chocó a un grupo de niños que vagaba por las calles de Bogotá.

“Apoyé su aspecto psicoemocional, pues la violencia permea los cuerpos. Y para abrir sus mentes y poder explorar el mundo interno de niños que han sufrido tanta violencia, utilicé mindfulness. Más tarde viajé a la India, donde la práctica contemplativa es parte de la vida cotidiana. Trabajé cuatro años con el gobierno tibetano en el exilio, con refugiados, con víctimas de torturas, con niños víctimas de abuso sexual, y practicando mindfulness los ayudé a salir adelante”.

‘Estaba desesperanzada’

“Había salido de Colombia desesperanzada –continúa Paula–. Con tantas víctimas y tanto conflicto armado. Creí que no había nada que hacer. Pero después de trabajar en Burma con refugiados, con jóvenes asesinos que vivieron situaciones terribles, verlos apropiarse de su historia y ver que eran capaces de cambiar, creí en el poder transformador de 'mindfulness'. Y regresé”.

Aquí, Matthias entra a completar la historia del origen de este programa: “Saber que Paula quería volver, cuando yo quería armar un programa para trabajar en lo que ambos practicábamos, nos unió. Juntos creamos el programa Respira, para introducir en la educación bienestar y logros académicos. Los colegios tienen muchos programas, pero ninguno trata la situación personal del docente o del alumno, cuando la violencia escolar, el estrés, la presión hacen que quienes están en el sector educativo no puedan ser ellos mismos ni puedan desarrollar su propio ser. Nuestro objetivo es responder a esa problemática mediante mindfulness”.

Camila Díaz, colaboradora de Respira, añade: “Estar presentes es la esencia de 'mindfulness' y eso no lo inventó nadie. Reconocer la propia humanidad y la de los demás es una capacidad que todos podemos desarrollar. Es lo que Respira promueve”.

Con convicción, se refiere al creador de esta idea: “En eso trabaja desde hace 30 años Jon Kabat-Zinn, autor del programa Reducción del Estrés, que se basa en la atención plena, habilidad que retomó de otras filosofías y que consiste en utilizar la propia presencia en la vida, en el trabajo, en donde uno esté. Tener la habilidad de ubicarse en el momento presente, sin tanto ruido mental, genera una aproximación a una vida más plena. Se puede ser más feliz”.

Matthias complementa: “Respira lleva 'mindfulness' a los colegios para que docentes, estudiantes, directivos la apliquen. Respiramos todo el día sin darnos cuenta, pero lo notamos cuando perdemos el aliento. Con la respiración debemos conectarnos haciendo ejercicios, observándola”.

Camila dice que supo de mindfulness en Columbia University, donde estudió Educación para la Paz.

“Lo real de mindfulness es que nadie tiene derechos de autor. Se estudia mucho, se adapta y se reutiliza y lo más importante es que humaniza el sistema educativo. Leí que el líder vietnamita Thich Nhat Hanh empezó con mindfulness desde el budismo y, en Francia, donde vive, lo practica y tiene un programa para educadores”.

Paula interviene: “Los docentes por primera vez tienen un programa especial para ellos. En Tumaco reconocen que este programa es para ellos y lo piden en horarios extralaborales. Expuestos como están a amenazas, al estrés, sobre todo en un contexto como el de Colombia, su presencia en Tumaco es valerosa. Van porque creen que la educación es el único motor para el cambio. Respira los empodera y les da la oportunidad de volver sobre sí mismos”.

La profesión de docente

Según Paula, “el vínculo emocional docente-estudiante es clave para un mejor aprendizaje. Un docente con estrés, que no puede conectarse consigo mismo ni con el alumno. Hay docentes sin interés, sin energía, pues no encontraron otro oficio. En Colombia es una profesión subvalorada. En países como Finlandia ser docente es casi tan importante como ser ministro. Aquí hay desinterés del Estado y Fecode acabó con una generación de docentes. Es un problema macro que no se ha reconocido”.

Matthias enfatiza: “Tarea clave es valorar y promover el rol del docente. Pero se necesitan herramientas y Respira puede hacer la diferencia. Por ejemplo, aquí hay un obsesión con la prueba Pisa, que es dar resultados, pero lo que nosotros enseñamos no tiene impacto en las notas. La magia de Respira es llegarle a la gente que más lo necesita. Nuestro sueño es impactar el sistema educativo, hacer leyes de convivencia escolar, cambiar el chip de la gente que trabaja en el sector educativo”.

‘Mi hijo se sorprendió’

A propósito de los resultados obtenidos por Respira, un profesor relató esta experiencia:

“Mi hijo decidió que no volvería al colegio. Sentí inmensa angustia. Pero antes de enfurecerme y de gritarle, respiré hondo y muy sereno le dije: ‘Haga lo que quiera, pero tiene que hacer algo’. Sorprendido porque no me enfurecí, ocho días después quiso volver al colegio. La habilidad de meditar y aparecer tranquilo nos salvó. Si me enfurezco y le grito, mi hijo no estaría estudiando”.

“Son luchas automáticas –señala Matthias–. Nosotros los entrenamos sobre cómo responder a sus emociones antes de reaccionar, pues después de una mala reacción uno puede durar de mal genio todo el día. La falta de control nos lleva a niveles absurdos. El 90 por ciento de la gente reacciona así. El hecho de que el niño entienda que es normal sentir rabia es quitarle un peso de encima”.

“Esta práctica –continúa el joven suizo– ayuda a sentir y a entender las emociones, a ponerle filtros. Y no es cosa menor en un país como Colombia, donde por reacciones violentas hemos visto tantas atrocidades. Tener la habilidad de respirar antes de reaccionar requiere tiempo y entrenamiento, pues la mente es como un músculo que se debe entrenar. Porque lo más fácil es la reacción violenta”.

Pero no todo es mindfulness. Hay que tener cuidado. Puede volverse una moda, una panacea y eso no es así. Detrás hay mucha práctica, mucha paciencia y mucha conciencia.

LUCY NIETO DE SAMPER
Especial para EL TIEMPO

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