Camila Abuabara puso a prueba el sistema de salud

Camila Abuabara puso a prueba el sistema de salud

La joven luchó contra un cáncer en la sangre desde hace cuatro años.

notitle
25 de febrero 2015 , 11:23 p.m.

Un cáncer en la sangre, de los más difíciles de enfrentar, requiere en cualquier país civilizado un sistema de salud y unos protocolos de atención que respondan a cuatro componentes vitales: diagnóstico temprano, tratamiento adecuado, oportunidad y continuidad en el mismo.

Estos elementos se ponen a prueba con mayor intensidad en niños y en personas jóvenes, de ahí que sus desenlaces siempre son una evaluación del modelo de salud vigente.

Durante casi cinco años, en el caso de Camila Abuabara estos factores presentaron desequilibrios y asimetrías que, de acuerdo con el análisis documental, trataron de compensarse con discusiones, trámites administrativos y procesos judiciales que terminaron sobreponiéndose a la paciente.

Durante la primera parte del proceso, desde julio del 2010 hasta el 2013, Abuabara recibió los elementos, insumos y tratamientos necesarios contra su cáncer, lo que desembocó en una remisión completa de la enfermedad, a grado tal que tanto ella como su familia la consideraron casi superada.

Desde la clínica, Camila soñaba con volver a sus estudios de derecho.

Después, sin embargo, se evidencian algunos vacíos. Uno de ellos fue la carencia de una red específica de servicios que le garantizara atención integral y que le permitiera, además, a todos los profesionales que intervenían en el caso hacer un seguimiento a profundidad del caso. De hecho, muchas instituciones prestadoras de salud, y otro tanto de especialistas y profesionales, atendieron a Camila por separado y sin comunicarse entre ellos.

En esas circunstancias, y mientras el cáncer se reactivó, surgió una desconfianza mutua entre el sistema de salud y la paciente. Nada de lo que proponían las partes era válido para la otra.

Ante la ruptura de la comunicación y el desespero de Camila y sus familiares, ella decidió buscar apoyo a su situación en la opinión pública, que rápidamente tomó partido a su favor.

Tanto el sistema como ella y su familia cayeron en los extremos: mientras Abuabara aseguraba que la EPS no le dio nada, la EPS sostenía que se lo dieron todo. Aunque en esta clase de enfrentamientos nadie sale ganando, quien lleva la peor parte, por lo general, es el enfermo.

Abuabara fue una paciente que requirió medicamentos de alta tecnología que tenían que ser aplicados en una institución de muy alto nivel, que debía brindarle condiciones de aislamiento y seguimiento a potenciales complicaciones, como las infecciones oportunistas, dada la vulnerabilidad inmunológica, la fragilidad emocional y la agresividad de una enfermedad que no dio tregua.

La medicina es una profesión de procesos y no de resultados, por lo que es imposible asegurar que si la atención hubiese sido ideal, el resultado habría sido favorable; no puede perderse de vista que el cáncer que la afectó tiene una alta mortalidad. Sin embargo, la obligación del sistema de salud es garantizar la atención necesaria en todo el espectro de la enfermedad, desde la prevención hasta sus cuidados paliativos, sin demoras.

El hecho de que se haya tenido que acudir a la justicia y a otros medios para garantizar este derecho obliga a revisar el tema a profundidad, en beneficio de los pacientes.

CARLOS F. FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.