Los niños, los perdedores con decisión de la Corte

Los niños, los perdedores con decisión de la Corte

Los fundamentalistas religiosos olvidan que las familias homoparentales ya tienen hijos.

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25 de febrero 2015 , 08:28 p.m.

La política de primera infancia del Gobierno Nacional, ‘De cero a siempre’, sostiene que el bienestar de un niño depende del bienestar de su comunidad. Resulta obvio para todos los actores interesados en el bienestar de los niños y las niñas que los determinantes sociales de la salud incluyen la estabilidad social, el derecho a una familia y, en general, un entorno social saludable.

Definir eso de “entorno social saludable” se convierte entonces en una categoría complicada para algunos fundamentalistas religiosos respaldados por escrituras sagradas, pero desactualizadas y sin evidencia empírica. Para otros, más interesados en la salud de los menores, un entorno saludable es en el que se brinda amor, respeto, protección y seguridad. La definición del Ministerio de Infancia y la Juventud de la Provincia de Ontario en Canadá afirma: “Las familias vienen de diferentes formas y tamaños. No es su composición la que las define, sino su capacidad de nutrir, amar y apoyar a sus miembros lo que hace que una familia sea el lugar ideal para que un niño crezca”. En Colombia, por su parte, ya la Corte Constitucional definió en la sentencia C-577 de 2011 que las parejas del mismo sexo sí somos familia y, por tanto, somos capaces de nutrir, amar y apoyarnos entre sí, como ya está demostrado.

Los fundamentalistas religiosos usan como caballito de batalla a los menores en su cruzada contra la igualdad sin importar las consecuencias. La doctora Daniela Cardona, médica psiquiatra y representante científica de la Conferencia Episcopal de Colombia presenta en una columna en EL TIEMPO tres argumentos que no son consistentes.

En primer lugar, sostiene que esta decisión no es discriminatoria porque se protege el derecho a los más altos estándares de vida para el menor. Doctora Daniela, la asociación científica a la que usted pertenece, la Asociación Colombiana de Psiquiatría, ya la desmintió. Así como las Americana de Psiquiatría, Pediatría y Psicología. Decirle a una familia que es buena o no por la orientación sexual de sus integrantes sí es discriminatorio y no tiene ningún fundamento científico.

La representante del episcopado continúa argumentando que no toda evidencia científica es buena ciencia; en eso estamos de acuerdo. Anuncia en medios de comunicación estudios, sin mostrar o publicar la evidencia que controvierte a múltiples revisiones sistemáticas (el más alto nivel de evidencia médico científica disponible) que demuestran que “papá y mamá” no son el único o el modelo de familia superior. Seguramente durante su residencia en psiquiatría habrá aprendido que la decisión de recomendar un cierto antidepresivo para un trastorno afectivo se concluye precisamente a partir de una revisión sistemática y no de un pasaje del nuevo testamento.

Finalmente, la médica psiquiatra afirma que la familia no es un constructo social. Un constructo social es producto de la interacción social humana y no como existencia objetiva independiente de lo humano. Es decir, TODAS las relaciones humanas son constructos sociales. Fíjese que hace no muchas décadas las mujeres no podían participar de la educación superior, ni ejercer lo que hoy es un derecho… votar. No creo que usted esté tratando de confundir a sus seguidores, pero tal vez unas lecturas en teoría sociológica, estadística y epidemiología como buena médica psiquiatra le darían un panorama más claro.

La Conferencia Episcopal y en general los fundamentalistas religiosos, lobos feroces disfrazados de cándidas abuelas, olvidan que las familias homoparentales ya tienen hijos, que las personas solteras de cualquier orientación sexual ya pueden adoptar y que esta decisión, al contrario de equiparar los derechos de los niños, los segrega entre adoptados con menos derechos y los biológicos con más derechos: Los niños, los grandes perdedores de la decisión de la Corte.


Jaime Ardila Salcedo*

*Médico epidemiólogo, magíster en salud pública, candidato a doctor de la Universidad McMaster en Canadá. Voluntario de Colombia Diversa.

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