Pescadores de Barranquilla ruegan por disminución de las brisas

Pescadores de Barranquilla ruegan por disminución de las brisas

En el barrio Las Flores llevan varios días sin poder salir a sus faenas.

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25 de febrero 2015 , 11:10 a.m.

El cumpleaños 50 de Hernaldo Masa fue ayer el más triste que recuerda.

Toda la mañana la pasó de brazos cruzados en una de las embarcaciones pesqueras del puerto del barrio Las Flores.

Allí recibió el saludo y uno que otro abrazo de sus compañeros pescadores, que al igual que él llegaron desde temprano a mirar cómo amaneció el río Magdalena, que hoy cumple cinco días de estar agitado por las fuertes brisas.

“No tengo nada en los bolsillos; así no puedo celebrar nada”, dice en tono desolado Masa quien lleva 30 años pescando en Bocas de Cenizas, desembocadura del río Magdalena.

Asegura que en lo que va del año ya suman cuatro veces que la Capitanía de Puerto de Barranquilla restringe la salida de embarcaciones pequeñas debido a los fuertes vientos.

“A nosotros solo nos aguanta el mal tiempo. Salimos desde las 5 de la mañana y regresamos poco antes de 6 de la tarde”, comenta el hombre que no oculta su preocupación, ya que desde el viernes permanece anclado en el muelle de Las Flores esperando que el viento se calme.

“Pa’ los lados de Sabanilla y Puerto Colombia no ha tanto oleaje, pero la Capitanía no nos deja mover mientras sigan las brisas”, señala Masa, quien asegura que en un día se gana entre 50.000 y 100.000 pesos y como lleva cuatro de brazos cruzados ya se comió los ahorros.

“No tengo ni pa’ comprar una libra de arroz, menos para tomarme una cerveza en mi cumpleaños”, comenta mientras se acomoda para sentarse en una embarcación que no deja de moverse por la fuerza de la brisa.

Víctor Banquet, de la junta directiva de la Asociación de Pescadores y Armadores de Bocas de Cenizas (Asopecar), que lo integran unos 45 miembros, dice que en esta temporada lo único que toca hacer es remendar los trasmallos.

“Hace años hubo una desgracia. Un compañero desapareció por desobedecer las órdenes de la Capitanía”, contó el hombre, quien dice que desde hace unos cuatro años el tiempo ha cambiado mucho, lo que afecta el trabajo de los pescadores.

El coordinador de la veeduría del río Magdalena, Omar Angulo de la Cruz, estima que la situación de Hernaldo es la misma de otros 200 pescadores que todos los días se internan unas cinco millas mar adentro, puesto que los cuerpos de agua de la zona no hay los suficientes peces como consecuencia de la contaminación, la sobreexplotación pesquera y trabajos de dragado para darle paso a nuevos proyectos de puertos.

“Desde el viernes están con los brazos cruzados porque es peligroso salir en estas condiciones”, señala Angulo, quien estima que las ventas en las 12 pescaderías de Las Flores ha mermado en un 60 por ciento.

Como lo confirma Manuel Montes, dueño de la Pescadería Montes, quien asegura que ya agotó las reservas y ahora tiene que ir al mercado de Barranquillita a comprar pescado.

“El jurel está escaso y es uno de los más solicitados por los restaurantes del barrio para las sopas”, cuenta el hombre.

Los pescadores de Las Flores piden a la Alcaldía y Gobernación del Atlántico asistencia alimenticia, ya que sino pescan no ganan plata. “Esperamos la voluntad de Dios que espante estas brisas”, dice Hernaldo, mientras mira el río pasar.

Según la Capitanía de Puerto los fuertes vientos alcanzan entre 25 y 30 nudos, unos 80 kilómetros por hora. El capitán de Puertos, Armando De Lisa, explicó que se suspendió la navegación de embarcaciones menores, especialmente costa afuera por el riesgo. Hay olas de hasta cuatro metros de altura que fácilmente ‘aplastarían’ cualquiera de las 30 lanchas ‘boqueras’ que salen a diario del puerto de Las Flores.

La Capitanía estima que estas brisas estarán hasta finales de mes, por lo tanto mantendrá las medidas en el canal de acceso al Puerto local, en donde los buques de carga que sueltan amarras también han tenido el paso restringido.

En Barranquilla las brisas ha provocado estragos como la caída de una antena de telecomunicaciones, en el norte, el desplome de árboles, casas sin techo y los constantes estropicios de las puertas y ventanas de las casas en gran parte de la ciudad. El llamado de las autoridades es el de acoger las recomendaciones.

LEONARDO HERRERA DELGHAMS
REDACTOR DE EL TIEMPO
BARRANQUILLA.

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