Dhaba, la verdad de la India / Un plato

Dhaba, la verdad de la India / Un plato

El restaurante Dhaba es toda una experiencia sobre la verdadera gastronomía india.

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24 de febrero 2015 , 04:28 p.m.

Hace un par de años, de la mano de mi esposa –y a lo largo de 40 días–, tuve la fortuna de transitar por buena parte del norte de la India.

Y como es apenas lógico –simplemente porque el turista no para de comer–, pude acercarme a la cotidianidad del fogón indio.
Antes que otra cosa, debo decir que la comida de ese país hace parte del gran choque cultural que, para un americano como uno (chapineruno, para más señas), representa la India; y que los hábitos alimenticios de un occidental, como yo, poco o nada tienen que ver con los de ese gigante país repleto de exuberancia sensorial.

Y eso se expresa de diferentes maneras. El abismo de la cocina india de cara a Occidente arranca en las texturas (todo muy cerca del potaje); seguido de una desbordada presencia de los condimentos y las especias (en especial el garam masala, que es una mezcla de varias de ellas); y que finalizada con un alto nivel del picante que, me arriesgo a decir, es generalizado. No con ello estoy diciendo que no sea rica. Ni más faltaba. Un buen plato indio lo es, y mucho. Lo que sucede es que, en plata blanca, la gastronomía de allá es una experiencia muy particular que, entre otras, requiere buen estómago.

En Bogotá han intentado traer esa cocina a locales muy bien puestos, claramente occidentalizados. Pero solo uno, y gracias al golpe de su fogón, me ha recordado con total fidelidad ese caldero.

Se llama Dhaba, que es el nombre que tienen los típicos restaurantes indios al borde de las carreteras, los mismos que ofrece la cocina local y tradicional de cualquier región del país de los 1.300 millones de habitantes.

Este es un local en el barrio La Soledad y es tan cercano a la verdad india que, incluso, todo lo sirven de la misma forma como aterrizan los platos en ese país: en utensilios de acero inoxidable.

Así que, a lo que vinimos.

De sus entradas, recomiendo: el paneer pakora, que son las frituras de queso marinadas en harina de garbanzo y especias ($ 5.000). Las samosas, que son las empanadas indias de forma triangular, con papa y arveja, ligeramente condimentadas ($ 4.800). Y los honey chicken, que son los cubos de pollo cocinados con miel y otras especias ($ 7.800).

Paneer pakora

Honey chicken

De los fuertes: el gosht dopiaza, que es un cordero cocinado con curry, hierbas y cebolla ($ 19.500). El lamb vindaloo, otro cordero cocinado con especias, hierbas y tomate ($ 19.500). El pork korma, cerdo con crema de leche y yogur ($ 19.900). Y el chili chicken, que es un pollo con jengibre, ajo y pimentón verde ($ 18.500).

Gosht dopiaza

Dhaba es un pequeño garaje que, con muy buenos precios (y terrible servicio, hay que decirlo) trae toda la verdad de una cocina inmensa, explosiva y, de nuevo, lejana a nuestro paladar. Recomendadísimo.

Dhaba

Calle 28 N°. 24-21, Bogotá
Tel.: 669 1167

MAURICIO SILVA

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