Una Iglesia que quiere llegar hasta el final del mundo

Una Iglesia que quiere llegar hasta el final del mundo

¿Por qué el papa eligió los nuevos cardenales de su cuerpo consultivo de regiones apartadas?

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24 de febrero 2015 , 07:39 a.m.

Tonga y Cabo Verde, países con pequeñas poblaciones, inferiores a 500.000 habitantes, excolonias europeas con instituciones democráticas en proceso de consolidación y con reconocidos problemas sociales y medioambientales -la primera a causa de la deforestación y aumento en los niveles del mar y la segunda por sus constantes sequías y participación en el tráfico de drogas- cuentan cada uno, desde el 14 de febrero, con un cardenal en el Colegio Cardenalicio.

Igualmente, México y Myanmar, países cuyos gobiernos enfrentan problemas de legitimidad a causa de la violación de derechos humanos y los escándalos de corrupción que involucran a su clase dirigente, recibieron el reconocimiento a través de monseñor Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia y monseñor Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon, quienes se han destacado por el mensaje de paz y reconciliación en sus iglesias locales. Por el contrario, la tradicional elección de cardenales entre los miembros de la burocracia romana o entre poderosas sedes de arzobispos como Venecia o Los Ángeles han sido relegadas.

El papa Francisco, quien en sus primeras palabras en 2013 afirmó que fue traído “casi del fin del mundo”, precisamente “allí” seleccionó a los nuevos veinte cardenales que harán parte de su cuerpo consultivo, 15 de los cuales tendrán derecho a elegir de entre ellos a su sucesor y a direccionar junto con el Papa la política vaticana.

Esta decisión pareciera demostrar que Francisco está resuelto a dar participación, voz y voto, a aquellas regiones del mundo católico en donde hay actualmente una mayor presencia de creyentes y justamente aquellas que tenían una subrepresentación en el colegio cardenalicio, si hablamos en términos demográficos. Según datos de Pew research Center, en 2010 la distribución regional de católicos en el mundo, destaca a América Latina y el Caribe, África Subsahariana y Asia Pacífico, como las regiones con mayor crecimiento de católicos en detrimento de Europa y son justamente de estas regiones en donde se nombraron el mayor número de cardenales, 5 de América Latina, 4 de África, 3 de Asia, y 2 de Oceanía, contrarrestando el peso de los cardenales europeos cuyos creyentes disminuyeron de 65 a 24 % de 1910 a 2010, donde se nombraron cinco.

En términos prácticos esta elección apunta a la periferia y a una representación más diversa y universal de la Iglesia, lejos de su tradicional composición eurocéntrica, hecho que ratifica la peculiar forma de dirigir a la iglesia de Francisco. El interés del papa en estas regiones del mundo puede estar dado de un lado, por las problemáticas que enfrentan los creyentes y la iglesia local, tales como la pobreza, las altas tasas de desigualdad, la corrupción, la debilidad institucional, los mercados ilegales, los problemas asociados a la migración forzosa y las persecuciones religiosas, que aunque no son nuevas, resaltan el trabajo de aquellos pastores que no solo anuncian el Evangelio, sino que denuncian ciertas arbitrariedades.

Ejemplo de ello pueden ser el caso de Mons. Pierre Nguyên Van Nhon de Vietnam, quien condenó la sistemática persecución a los católicos por parte del régimen comunista así como la expropiación forzosa de bienes de las comunidades católicas. Así, como el caso del arzobispo Francesco Montenegro de Agrigento, Italia, quien lidia con todo el drama de la migración proveniente del norte de África que lucha por alcanzar Lampedusa, y quien continuamente exhorta a los dirigentes europeos a sensibilizarse con la tragedia humana y el precario tratamiento a la inmigración.

De otro lado, el interés del papa puede estar dado por la necesidad de la Iglesia de tener un interlocutor que legitime su presencia en el mundo actual. Es decir, la Iglesia tiene una necesidad imperiosa de renovarse continuamente, no solo para responder a las necesidades espirituales de millones de sus seguidores, sino porque ella misma requiere justificar su posición privilegiada en un mundo global y diverso. En este sentido y en coherencia con sus primeras alocuciones, Francisco ha destacado el valor de la caridad ante el Colegio Cardenalicio.

La caridad y en particular lo establecido por Benedicto XVI en la Encíclica Caritas in Veritate que parece estar impulsando, pueden ser un nuevo puente discursivo entre el Vaticano y las iglesias locales dirigidas por varios de los nuevos cardenales. Esta nueva conceptualización de la caridad busca propender por el desarrollo integral para la humanidad que cuestiona las ingentes desigualdades que afrontan la mayoría de países de la periferia. En este sentido, la Iglesia se ubica en el centro del debate recurriendo al humanismo cristiano que no solo la acerca a sus creyentes, sino que logra que ellos validen y garanticen su supervivencia.

Por: Bibiana Astrid Ortega Gómez

Estudiante del doctorado en Ciencia Política de la Universidad de los Andes y docente de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda.

Las opiniones expresadas por los autores que contribuyen en este espacio se hacen a título personal y no comprometen el nombre de las instituciones a las cuales los autores se encuentran afiliados.

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