¡Que alguien lidere la política de innovación en Colombia! / Análisis

¡Que alguien lidere la política de innovación en Colombia! / Análisis

La apropiación de la tecnología es clave para el futuro y desarrollo del país.

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23 de febrero 2015 , 03:52 p.m.

Ni el café o el petróleo. Menos el cacao, el cuero o el banano. Por ahí no está el futuro de nuestro país. Ni el de ninguna nación que centre sus esfuerzos en producir cosas con las que se fabrican otras cosas.

El futuro, dicho y demostrado a la saciedad por países del primer mundo, está en la innovación, en la apropiación de la tecnología como vehículo de creación y desarrollo de las economías.

Y de ello estamos muy lejos en Colombia. La semana pasada almorcé con Andrés Barreto, emprendedor y, antes que nada, soñador, colombiano, conocedor experto de los intríngulis mundiales de la innovación y el emprendimiento, con quien debatíamos al respecto. Cuando llegamos a la parte de ¿quién está haciendo bien las cosas en nuestro país? fue complejo llegar a algo contundente. Algunas cosas “bien hechas” por allí; otras “ideas interesantes” por allá, pero nada sólido. Nada como una política de Estado respecto de la innovación como un factor transversal.

Cabe destacar el trabajo de ‘Ruta N’ en Medellín, concepto del que hemos hablado y escrito hasta el cansancio como el modelo ideal de lo que significa crear una atmósfera adecuada para la innovación.

También de lo que Innpulsa ha logrado con su empeño de sostener un modelo de inversión y apoyo a la innovación empresarial que conecta a la oferta y la demanda en todas las regiones del país.

Y por supuesto a esfuerzos como Wayra de Telefónica e iniciativas como Apps.co del Ministerio TIC, por mencionar a algunas de ellas.

Pero es que esto no se trata de esfuerzos dispersos. En suma, según un informe de Fedesarrollo, Colombia adolece, entre otros aspectos, de una estructura institucional sólida en torno al manejo de políticas públicas de innovación que dirija los destinos de la competitividad y, por tanto, del futuro del país.

La inversión en ciencia, tecnología e innovación tiene un 0,18 por ciento del PIB nacional. Imposible pensar en acercarnos al 75 por ciento que significa este mismo rubro del PIB en Corea del Sur o Israel, pero al menos deberíamos estar al nivel del 1 por ciento que dedican en Brasil o España a este importante tema.

El sector privado empresarial, aunque es el que más aporta en temas de innovación y ciencia, por aquello de las reducciones tributarias, tampoco va al ritmo (ni es monitoreado) que el tema lo requiere.

¿Y las regalías petroleras para la ciencia y la tecnología? Poca información, y no muy clara sobre su aplicación y desempeño, se encuentra por ahí. Lo que sí se ve claro es que van a la baja en concordancia con el mal momento del crudo.

La innovación en ciencia y tecnología debería estar en cabeza de una única oficina, a nivel presidencial, que velara por una política unificada, pública y privada, que encausara los esfuerzos de inversión y respondiera por unos indicadores claros y precisos. ¿Estaré soñando?

Por favor comparta en los comentarios sus ideas y opiniones sobre cómo se podría manejar correctamente la política de innovación, ciencia y tecnología de Colombia. Gracias!

José Carlos García R.
Editor Tecnósfera

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