La pareja que se desmovilizó de las Farc para recuperar a sus hijos

La pareja que se desmovilizó de las Farc para recuperar a sus hijos

El 'Gurre' y la 'Morocha' eran milicianos del frente 15 en Caquetá. Menores están en hogar del ICBF.

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23 de febrero 2015 , 10:10 a.m.

El ‘Gurre’ y su esposa la ‘Morocha’ dejaron la guerra para volver a ver a sus hijos menores de edad, que permanecen bajo protección del Bienestar Familiar.

“Volvimos a la vida civil para recuperar a nuestros hijos que no vemos desde hace algún tiempo”, le dijo la pareja al coronel John Jairo Rojas, comandante de la Sexta Brigada, en Ibagué, a donde llegaron para hacer parte del programa de desmovilización.

De hecho, aseguraron: “Por estar metidos en la guerra perdimos la tranquilidad y hasta nuestra familia porque no vemos a nuestros niños”.

La ‘Morocha’, una campesina de 43 años de pocas palabras, que por años se dedicó a vender agua en bolsa en una carretera del Caquetá, no niega que sus días han sido un calvario.

“Yo he pasado noches enteras llorando y despierto con la esperanza de verlos, de recuperarlos para mi vida", contó la mujer que llegó a la subversión por insinuación de su pareja.

“Dejamos la guerra porque la vida sin mis hijos no es vida”, agregó la ‘Morocha’, que ahora sueña con estudiar y capacitarse.

El ‘Gurre’, de 33 años, narró que como auxiliadores de la subversión su misión consistía en “hacerle inteligencia al Ejército y establecer con precisión su ubicación para atacarlos”.

También guardaban armas y munición en su casa y en ocasiones les brindaban seguridad a los cabecillas cuando visitaban la zona urbana de su municipio.

“Arriesgábamos nuestras vidas para que los cabecillas se beneficiaran”, dijo la pareja que fue trasladada a Bogotá.
Junto a ellos también se desmovilizó un joven de 23 años, quien afirmó: "Me alejé al notar que las promesas de sueldo eran mentiras”.

El coronel Rojas dice que es motivo de orgullo que estos milicianos “vean al Tolima y a la Sexta Brigada del Ejército como un lugar seguro para su desvinculación de los grupos ilegales”.

En diciembre pasado, otra mujer de 30 años, compañera sentimental de un guerrillero en Caquetá, también se desmovilizó en el Tolima.

“Llegó a las puertas del Batallón con tres hijos de 3 y 4 años y uno de escasos 19 meses”, señaló el teniente coronel Ronald Martínez, comandante de esa unidad militar, quien agregó la mujer se encargaba de mover de un lado a otro remesas y explosivos.

TOLIMA

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