Grafitero francés es símbolo de la tolerancia

Grafitero francés es símbolo de la tolerancia

'Combo' fue golpeado mientras hacía un grafiti que pedía la convivencia entre religiones.

23 de febrero 2015 , 07:27 a.m.

El artista urbano Combo se convirtió en un símbolo de tolerancia en Francia tras ser golpeado por cuatro individuos cuando hacía un grafiti en un muro de París en el que pedía la convivencia pacífica de las tres grandes religiones monoteístas: cristianismo, islam y judaísmo.

"No tengo miedo. Soy consciente de que hay un riesgo, pero hay que ser optimista. Siempre existe el riesgo de que te atropelle un coche o de que te atragantes con un pistacho", dijo a Efe el artista.

En días en los que proliferan profanaciones de cementerios judíos y agresiones antimusulmanas tras los atentados yihadistas del pasado enero en la capital francesa, su pecado fue transcribir en una pared del oriente de París la palabra "Coexist" (Coexistir) con un anagrama en el que la C toma la forma de una media luna musulmana, la X de una estrella de David judía y la T de un crucifijo cristiano.

El artista fue golpeado cuando ya se disipaba el espíritu de unidad generado alrededor del eslogan "Yo soy Charlie", surgido tras el ataque a la revista satírica Charlie Hebdo y a un supermercado judío, con 17 víctimas mortales. El pasado 30 de enero golpearan a Combo, que tuvo que ser llevado a urgencias.

Tras recibir el alta, el Instituto del Mundo Árabe de París, que dirige el exministro de Cultura Jack Lang, le invitó a mediados de febrero a desplegar el mismo cartel en gran formato en el exterior de sus instalaciones.

Con frondosa barba 'hipster', un brazo con yeso y un ojo amoratado, Combo se ha transformado en un símbolo de todo aquello que la sociedad francesa se cuestiona desde el mortal ataque islamista: identidad, religión, laicismo, educación, tolerancia, convivencia...

Nacido hace 28 años en Amiens, cerca de la frontera con Bélgica, en una familia de padre cristiano libanés y madre musulmana marroquí, este artista callejero reivindica que se ha "educado en un colegio francés y laico" en tiempos en los que "no había aún problemas" de intolerancia religiosa.

El eslogan que le costó la agresión es un obra original del artista polaco Piotr Mlodozenic, que lo utilizó por primera vez en 2001 en Jerusalén y que "no protegió los derechos para que todo el mundo pudiera recuperar el logo y difundir el mensaje", comenta Combo, recuperado ya físicamente tras reciclar esa llamada gráfica al respeto mutuo.

"Coexist" encaja a la perfección en su estilo, que privilegia los mensajes directos tal vez por influencia de su breve paso por una escuela de bellas artes y sus cuatro años de trabajo en agencias de publicidad. "En Francia tenemos 50.000 soldados musulmanes que protegen nuestro país", dice otro de sus grafitis, elaborados generalmente de noche, en poco más de diez minutos y a menudo con collages para ahorrar tiempo.

Se sirve de símbolos de la cultura pop para denunciar "las injusticias" de la sociedad "con una lectura subversiva y comprometida, pero nunca moralizante" a través de un trabajo que no se limita a París, su principal galería urbana.

Combo viajó a Chernóbil para protestar contra la energía nuclear, a Los Ángeles para encender el debate sobre la legalización del cannabis con retratos de Barack Obama fumando marihuana, a Hong Kong para pegar en la calle páginas de Google censuradas por el gobierno de Pekín y a Beirut, donde en 2014 lanzó una "Yih-art" para denunciar el islamismo radical.

"Consistía en imitar los códigos de los yihadistas y su maquinaria de propaganda", explica Combo, que recuerda cómo se disfrazaba con chilaba y barba para escribir en las paredes mensajes como "Menos Hamás y más humus". El joven, que financia sus intervenciones con pequeños trabajos y a través de la venta de sus obras, suele crear un personaje para acompañan sus intervenciones.

En su cuenta de Twitter, el pasado 14 de febrero escribió: "El amor es ciego, pero la religión puede cegarnos. Buen San Valentín a todos". Y acompañó su tuit con la fotografía de un hombre con chilaba besando a otro con kipá, muy similar a una célebre portada con la que "Charlie Hebdo" regresó a los kioscos en 2011, después de que su redacción fuera incendiada por publicar una serie de caricaturas del profeta.

Combo asegura que no va a dejar sus intervenciones reivindicativas y avanza que desarrolla un nuevo personaje judío, mientras prepara un viaje a Copenhague, última ciudad europea golpeada por el extremismo religioso.

EFE

 

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.