Cada mes, capo del contrabando movía 1.500 millones de pesos

Cada mes, capo del contrabando movía 1.500 millones de pesos

Autoridades colombianas, a la espera de deportación de Pedro Enrique Ospino Cobo, alias Balacho.

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23 de febrero 2015 , 07:07 a.m.

Cajas llenas con fajos de billetes de 50.000 pesos. Esa era la manera en la que Pedro Enrique Ospino Cobo, alias ‘Balacho’, guardaba el dinero producto del contrabando de gasolina desde Venezuela a Colombia.

Este hombre, de 35 años y conocido como el ‘capo’ de la gasolina, fue capturado -en una operación de la Dirección de Inteligencia de la Policía y la Dijín con las autoridades venezolanas- en una finca en zona rural de Zulia, Venezuela, a donde había llegado hace casi un año huyendo de las autoridades colombianas, luego de que la red del señalado narco ‘Marquitos’ Figueroa fuera declarado objetivo número uno.

('Kari', una de las mujeres de 'Balacho', fue clave en la captura)

Esa estructura, que además del tráfico de combustible se dedica a la extorsión, el sicariato y el tráfico de droga, es señalada de sembrar el terror en La Guajira y Cesar, especialmente. Entre sus víctimas, de acuerdo con la Policía, están la exalcaldesa de Barrancas Yandra Brito y el exconcejal de La Paz Efraín Ovalle. También Dilger Becerra Ramírez, Iván Martínez Aroca y Alejrandro de Jesús Bonivento Barros, todos funcionarios de la Secretaría de Tránsito de Riohacha.

Investigadores de la Dijín y de la Dirección de Inteligencia establecieron que la red puede mover cerca de 1.500 millones de pesos mensuales. Dinero que ‘Balacho’ manejaba desde Venezuela, donde también había montado una estructura delincuencial para transportar el hidrocarburo paralela a la que delinque en La Guajira.

(En diciembre y enero se dieron los últimos viajes de 'Balacho')

Aunque se había radicado en el estado Zulia, ‘Balacho’ viajaba constantemente al estado Valera, donde, dice la Policía, conseguía la gasolina. Se investiga si lo hacía con ayuda de la Fuerza Pública de ese país.

“La gasolina es transportada en tanques que son amarrados a los lados de lanchas rápidas”, dice un investigador en el proceso. Agrega que en la ruta trazada por la red incluye atravesar el Golfo de Venezuela. Luego, en camiones esos mismos tanques cargados de gasolina son llevados hasta la frontera con Colombia. “El punto más usado para el ingreso es Monte Lara”, indica la misma fuente y señala que la misma ruta es usada para el tráfico de armas y de estupefacientes.

Una vez en Colombia, los camiones llegan a los ‘patios’, extensiones de tierras al aire libre, donde la red monta las llamadas ‘caravanas de la muerte’. Son carros y camiones acondicionados para llevar gasolina y que emprenden a toda marcha su camino hacia Cesar. No paran sin importar qué o quien se atraviese.

El negocio les resulta rentable. Tanto así que, dicen los investigadores, son dueños de camiones, lanchas y carros con los que mueven el combustible.

(Llamadas llevaron a su ubicación)

La Policía diseñó un plan para desarticular la red. Comenzó con la captura de su máximo jefe, ‘Marquitos’ Figueroa, quien aún permanece preso en una cárcel de Brasil. La justicia de ese país debe decidir si lo extradita a Colombia y al tiempo EE. UU. busca las pruebas que permitan abrirle un expediente en una corte en ese país.

Con la captura de ‘Balacho’, que se cumplió con ayuda de las autoridades venezolanas, la estructura criminal pierde a su principal heredero. Como en el caso de Figueroa, su caída se dio siguiendo las mujeres que los rodeaban.

Fuentes en la Policía dijeron que los viajes que una de las mujeres de ‘Balacho’ hizo entre diciembre y enero pasado, permitieron dar con el paradero del ‘capo de la gasolina’. Un uniformado inteligencia que se infiltró en la red y que consiguió la confianza de la mujer, llamada ‘Kari’, permitió que sus comunicaciones fueran interceptadas dentro del proceso judicial. En ellas habló de sus viajes y la ruta que seguiría. (Escuchar audios)

Ahora, los ojos están puestos en los otros miembros de la red: ‘Juanca’ Bonilla, ‘Norte’, ‘Pirín’ y ‘Penca’.

Este último, cuya identidad según la Policía es José Carlos García Cataño, tiene suspendida la orden de captura tras una negociación con la Fiscalía. Pese a eso, las autoridades tienen información de que sigue moviendo los tentáculos de la red en La Guajira.

justicia@eltiempo.com

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