El hombre que formó una biblioteca comunitaria con libros de la basura

El hombre que formó una biblioteca comunitaria con libros de la basura

José Alberto Gutiérrez rescató 12.000 publicaciones durante 15 años. Lleva colecciones a veredas.

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22 de febrero 2015 , 08:00 p.m.

Novelas, cómics y revistas resucitaron del basurero. Decenas de colecciones serían sepultadas con las bolsas negras en el relleno sanitario Doña Juana, si no fuera porque José Alberto Gutiérrez, residente del barrio La Nueva Gloria en San Cristóbal, les ha cambiado el destino a estas historias.

“En mi oficio como conductor de un compactador de basura me di cuenta de que los bogotanos desechan los libros que ya no usan. Una noche pensé que mis hijos podrían necesitarlos así que empecé a recogerlos”, dice Gutiérrez mientras guarda unas enciclopedias en cajas de cartón.

En su búsqueda, recuperó las obras que dieron reconocimiento a diferentes escritores latinoamericanos. Autores que invadieron cada rincón de su casa pues, poco a poco, desapareció la sala, el comedor y otros muebles que fueron reemplazados por anaqueles, en los que hoy reposan más de 12.000 libros. Es la recolección hecha en 15 años.

“Cuando algunas organizaciones escucharon de mi oficio como reciclador de la sabiduría, recibí donaciones. De ahí nace La Fuerza de Las Palabras, fundación que pretende formar lectores con los textos que casi van a dar a la basura”, explica el promotor de esta librería comunitaria mientras empaca cuentos y cartillas para colorear.

Cuando cerró la tapa de la última caja, la ubicó en una hilera donde había otras veinte. Cualquiera pensaría que se trataba de un trasteo para trasladar su tesoro literario a un espacio más amplio. Pero José Alberto, señalando el arrume de libros, explicó que debía desempolvarlos y cumplir con una misión.

“Llevaré más de 3.000 colecciones a Soacha en donde me esperan 300 niños, que por varios años han soñado con tener una biblioteca”, dijo mientras sacaba el encargo que esperaban en el vecino municipio.

El señor de los libros, como lo llaman sus más cercanos, trabaja en horario nocturno recogiendo los desechos. Sin importar el trasnocho, condujo por más de dos horas desde los cerros orientales hasta las afueras de Bogotá, para llegar a una zona rural de casas prefabricadas, atravesada por un riachuelo y caminos de herradura.

Era mediodía, hora de almuerzo. Menores, entre los 4 y 11 años, paladeaban su plato en un salón social donde tiene sede la fundación Sembrando Sueños, liderada por el sacerdote Fredy Poveda. Ninguno de ellos esperaba el universo de letras transportado por varios kilómetros.

José Alberto descargó lo que algún día fueron hojas sueltas en el basurero, y como si fuera época de Navidad, los niños destaparon el regalo que seguramente los inmiscuirá en mundos ajenos, pero más esperanzados.

“Así como llegamos acá espero visitar las veredas, corregimientos y, en últimas, todos los sitios recónditos del país para entregarles a las personas el arma que jamás puede botarse a una compactadora. Un libro siempre ayudará a moldear el proyecto de vida de cualquier ser humano”.

JUAN PABLO ORJUELA
Redactor Citytv

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