En Marmato la minería es una tradición sin fin

En Marmato la minería es una tradición sin fin

Aunque no les venden explosivos y tienen problemas con el oro, los mineros siguen trabajando.

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22 de febrero 2015 , 09:10 a.m.

Para Belisario Pineda la falta de explosivos no es excusa para dejar de meterse diariamente en una de las minas de oro de Marmato (Caldas). “Así toque solo con pica y martillo, o con las manos, pero hay que seguir”, dice con una sonrisa amplia, como si en el municipio minero más importante de Caldas, y en las demás poblaciones mineras del país, todo estuviese normal.

“Hay ventas que se pueden trabajar sin explosivos, pero de vez en cuando nos conseguimos un poquito de dinamita, por eso no hay problema”, contó.

Incluso, Belisario no se muestra tan preocupado porque de las compras de oro en Marmato los mineros tengan que devolverse con el metal que extrajeron, por no contar con un nuevo requisito que les exige el Gobierno para poder venderlo, el Rucom. “Ya estamos sacando los permisos para vender el orito.

En estos momentos disque somos mineros ilegales y la Policía nos puede quitar el oro porque no tenemos título minero”, contó Pineda, quien con otros siete mineros trabaja en una de las minas cuyo título compró la firma Gran Colombia Gold, pero no explota.

Para comprar explosivos también se necesita estar en el Registro Único de Comercializadores de Minerales (Rucom), y quien no lo tenga no puede vender o comprar minerales en el país. Lo deben tener el titular minero y los solicitantes de los programas de legalización y formalización de minería tradicional en trámite.

Los barequeros, los que lavan arenas, sin ayuda de maquinaria, para separar metales, deben estar en el Rucom. Tienen que inscribirse en las Alcaldías para poder trabajar. Deben informar en que ríos y veredas ejercen su actividad u obtener un permiso si el predio donde laboran es privado.

‘500 años de minería’

Y es que las dificultades que atraviesan los mineros del país parecen fortalecer más a los de Marmato. El miércoles pasado, mientras un grupo de 400 mineros marchó de manera pacífica por la carretera Medellín - Manizales, en contra del Rucom y las dificultades que tienen para conseguir explosivos, en las minas y en los molinos de Marmato la actividad era frenética.

Las poleas que desde las bocaminas transportan las rocas hasta los molinos no dejaban de moverse, y en estos las máquinas no cesaban de triturar las piedras hasta obtener el brillo del oro. Además, el comercio y las oficinas públicas funcionaron normalmente.

“Son casi 500 años de minería en Marmato (fue fundado en 1537) y la totalidad de los habitantes, que es gente buena, no sabe hacer otra cosa diferente”, afirmó el secretario de Desarrollo Social del municipio, Carlos Mario Mejía.

Agregó que los mineros han tratado de cumplir con el Rucom con la ayuda de la oficina de asuntos mineros del municipio, pero “el Gobierno debe entender que muchos mineros no tienen títulos mineros son barequeros o guacheros (los que invaden las minas abandonadas). No deben ponerle tanta traba al pequeño minero porque eso perjudica a todo el pueblo”.

“En Marmato puede haber unos 2 mil guacheros. La economía de Supía, Riosucio, La Merced y los demás municipios cercanos depende de acá”, explicó Belisario, quien espera seguir siendo minero por muchos años más.

 

Fernando Umaña Mejía
Enviado especial de EL TIEMPO
Marmato (Caldas)

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