Andrés Calamaro, sin máscaras

Andrés Calamaro, sin máscaras

El argentino presenta dos álbumes en vivo. Habla del próximo Festival Estéreo Picnic.

notitle
21 de febrero 2015 , 08:57 p.m.

En una época de realidades virtuales, de artistas que doblan en vivo para no quedar en ridículo, de canciones que se basan en las melodías de canciones de otros, de alarmante desaparición del mercado del disco, en estos días aciagos Andrés Calamaro busca conservar lo más auténtico de sí mismo.

El músico argentino, quien ya había cerrado una edición de Rock al Parque, hará parte, además, del cartel del Festival Estéreo Picnic 2015, en Bogotá (ver recuadro). Será esa cuota que suele cumplirse en casi todas las ediciones de los festivales grandes, de tener a una leyenda del rock latinoamericano en medio de los nombres más alternativos de la escena actual.

Despertar al león interno del llamado ‘Salmón’ no es difícil. Es un hombre de impulsos, y estos le han jugado malas pasadas en las redes sociales; por ejemplo, cuando llamó al periodismo ‘el mierdismo’ y preguntó si matar a los periodistas de chismes se podría considerar un crimen o “tiene el lógico atenuante de estar mejorando a la sociedad”. Ya por aquella época, le había contado a EL TIEMPO que, según él, el periodismo “ha dado de comer tanta mierda que mucha gente ya piensa que es comida”.

Esta vez, el tema con Calamaro fue más musical: giró en torno a la experiencia del artista en vivo, que él ha inmortalizado en una amplia serie de álbumes, desde los años 80 y de manera muy intensa en la última década: En el Ópera (como parte de Los Abuelos de la Nada, 1985); Disco pirata (1992), Hasta luego (de Los Rodríguez, 1996), Para no olvidar (2002), El regreso (2005), Made in Argentina + Made in Spain (2006), Dos son multitud (2008), y ahora, en un mismo año, los discos Jamón del medio y Pura sangre (2014).

En Jamón..., Calamaro concreta la experiencia de recitales dados el año pasado en las localidades españolas de Barcelona, Málaga, Santander y Madrid, mientras que Pura sangre compila conciertos masivos que dio a lo largo de Suramérica en el 2012: Mendoza, Rosario, Neuquén, Córdoba, La Pampa y Buenos Aires (Argentina); Santiago de Chile, Ciudad de México, Lima y Bogotá.

El ex-Los Abuelos de la Nada, ex-Los Rodríguez, ex-Proyecto Erekto (que fue la base de Soda Stereo, con Bozio y Cerati), el compositor de Mil horas, el solista desde 1984, que debutó con su Hotel Calamaro, y hoy prolífico músico de culto, habló de sus nuevas producciones y su ser artista en la actualidad.

Los dos discos se sienten como dos experiencias en vivo diferentes, incluso en las canciones que comparte. ¿Cuál es la razón para ello?

Grabamos unos meses después de terminar la gira por América, imprimimos algunos cambios musicales, pero principalmente son dos grabaciones que terminaron dos ingenieros distintos; hablamos con Ángel Martos (en Jamón del medio) y con Adrián Bilbao (en Pura sangre) sobre la geografía del sonido, de forma conceptual y práctica. Los titulares de la producción musical somos los mismos en los dos discos, pero una de las decisiones que tomamos fue ofrecer cada grabación a la interpretación y la forma de mezclar estas grabaciones en vivo. Es una cuestión de confianza.

En ‘Pura sangre’, el público se siente casi al mismo nivel que la música. ¿Fue más intensa la reacción de los asistentes en México, Argentina y Colombia?

Pura sangre es un artefacto audiovisual, se ve al público y tiene que escucharse; se ve al público de pie, muy volcado con la banda y el cantante. Como podemos ver al pueblo cantando, entonces también lo escuchamos. El público canta y nosotros pensamos en un sonido envolvente, con el ambiente y los instrumentos ensuciando todo con un inapelable espíritu. No fui a las mezclas, ni al estudio a sentarme a armar los balances, ni para corregir mis interpretaciones. Confiaba en el oficio y el talento de Germán y Adrián.

¿Qué tanto se han transformado en vivo canciones como ‘Flaca’, ‘Crímenes perfectos’, ‘El salmón’, ‘Alta suciedad’, ‘Media verónica’ y, particularmente, las canciones de Los Rodríguez, después de tantos años?

Las canciones cambian la primera vez que las ensayamos, y vuelven a cambiar en el siguiente ensayo y cada vez que las tocamos. No sé hacer música de otra manera. Mi referencia es el último recital. Si pienso que podemos ajustar algo, sé comunicarlo a mis compañeros músicos y operadores de sonido. Entiendo que interpretamos tratando de mejorar el concierto anterior. El último y el próximo.

Las canciones grabadas en Bogotá incluidas en el disco son ‘Me estás atrapando otra vez’, ‘La libertad’, ‘Mi gin tonic’, ‘Loco’ y ‘Tres Marías’. ¿Fueron elegidas estas por alguna razón?

Es verdad que queríamos incluir imágenes y canciones registradas en Colombia, pero quiero creer que las elegimos porque eran buenas versiones. Son dos razones.

¿Qué te deja cada experiencia en vivo? ¿Cómo la defines?

Prefiero los conciertos muy buenos. Sentirnos cómodos y libres, tener buenas sensaciones en el escenario. Sentirnos poderosos y sutiles en los detalles, todo al mismo tiempo. Inspirados para inventar. Espero eso de nosotros y de las circunstancias, a veces ocurre y a veces es más complicado el triunfo.

Hoy, muchos llamados artistas hacen ‘lipsing’ (doblan) en sus conciertos. Un crítico musical del ‘Daily Telegraph’ decía: ‘La posibilidad de que algo salga mal en vivo no solo le da adultez al acto, sino que lleva al artista a niveles superiores... los momentos trascendentales ocurren en vivo, él descubre cosas que no sabía que tenía’. ¿Coincide con esto?

Es una explicación perfecta y perfectamente cierta. Es lo que yo entiendo como mi clase de compromiso con la música. Siempre subo a cantar esperando poder ofrecer eso, o encontrarlo.

Ya ha cerrado un Rock al Parque, con gran éxito. Ahora vendrá al Festival Estéreo Picnic, que es diferente: más privado, pago, con alta tendencia a bandas ‘indie’ nuevas; también es importante lo ‘fashion’, hay muchos patrocinadores... ¿Qué le despierta este tipo de eventos, no le incomoda?

Ahí es donde me llevan. Espero que todo resulte bien. Siempre es posible encontrarse con personas impacientes. Los festivales me incomodan un poco, sí. Pero si todo resulta bien y nos gustamos, entonces es un buen recuerdo. No tengo conflictos con el evento mientras todo resulte bien en el escenario y encontremos entusiasmo debajo, calor humano.

Con tantos álbumes en los últimos 14 años, es claro que sigue creyendo en hacer discos y en el concepto del disco... ¿Cómo le va con el entorno Spotify/Deezer/ Rdio, etc.?

Escucho música en términos virtuales, pero representan la ruina de la importante clase media musical. Necesitamos los discos; sin discos, estamos en pelotas. En unos años muchos músicos perderán las opciones y los motivos para grabar música. En lo cotidiano, me gusta encontrar y escuchar música instantánea en las nubes digitales, suena bien.

CARLOS SOLANO
Cultura y Entretenimiento

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.