'La historia de África ha sido tergiversada'

'La historia de África ha sido tergiversada'

Con ocho discos compactos, la historiadora Diana Uribe reivindica el legado de ese continente.

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21 de febrero 2015 , 08:57 p.m.

Siete años pasaron entre el primer viaje a África de Diana Uribe y la publicación de su primera obra sobre el continente negro.

En África: nuestra tercera raíz, la historiadora más mediática de Colombia hace un extenso recorrido por el devenir de esa tierra que corre por nuestras venas, junto con la herencia indígena y la ibérica. De ahí el título de su investigación, que incluye ocho discos compactos.

“La historia de África ha sido tergiversada porque el capitalismo mercantil detrás de la esclavitud convirtió a las personas de un pueblo en mercancías, haciendo invisible su valor histórico y cultural –lamenta la bogotana–. En consecuencia, la visión sobre África es catastrófica, solamente relacionada con las guerras, y se desconoce todo su valor. Por eso mi trabajo empieza con una canción del marfileño Tiken Jah Fakoly que dice: ‘Venga y vea, mi África no es lo que a usted le han hecho creer’ ”.

Uribe, filósofa de la Universidad de los Andes y ganadora del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, conversó con EL TIEMPO sobre las motivaciones y experiencias detrás de este nuevo trabajo, que ya llegó a las librerías.

¿Cómo se estructura el libro?

Tiene tres partes. Los tres primeros CD son sobre la historia del África occidental, una perspectiva del África madre, de la historia, la civilización, la cultura, la raíz. Los segundos tres CD abordan la diáspora africana, es decir, cómo las personas del África occidental fueron traídas en situación de esclavitud a América. Y los últimos dos discos son sobre ‘Afrocolombia’, sobre cómo toda esa historia conforma la tercera raíz de nuestra identidad.

¿Cómo están ligados los discos con la parte escrita?

El relato está en los CD, pero en el libro están los mapas, los cuadros, los artículos. Las dos cosas son complementarias; cada relato es distinto. Es muy difícil trabajar bibliografía africana porque todo tiene una visión colonial; entonces, las voces de ellos están en su música.

¿Cómo se relaciona esa música con los sonidos colombianos?

Todo el hilo conductor de este proceso es la música. El mundo africano está codificado musicalmente. Toda su relación con el cosmos, la vida, el mundo, la existencia, la muerte, el amor, con todo, es musical. Cuando ellos son llevados en situación de esclavitud, les quitan hasta sus nombres, pero lo único que no les pueden quitar es la música. Llevan toda esa musicalidad y la adaptan a los instrumentos que van encontrando en América, y es a través de la música que están narradas las historias que nos muestran toda la conexión entre esos pueblos.

¿Qué tanto pesa el ancestro africano en nuestro país?

Todo lo que nosotros llamamos colombiano es afro: Joe Arroyo, Totó La Momposina, el Grupo Niche, Guayacán, la salsa, la chirimía, los carnavales. El orgullo de nosotros, en general lo que lamamos colombianidad, casi todo es afro. Si tú ves el mapa, las comunidades afro son una gran parte de nuestro territorio. Por ejemplo, en el Valle, Cali es la capital afro de Colombia y una de las grandes capitales afro del continente.

¿A qué se debe que Europa haya permeado más al mundo que África?

En el siglo XVI, Europa logra el desarrollo de la navegación, y eso hace que someta a otras sociedades, pero no solo económicamente sino que Europa va a narrar su historia como si fuera la historia universal. Incluso, nosotros no nos parecemos a ellos en casi nada, nos parecemos mucho más a los africanos; lo que pasa es que tenemos muchísima información sobre ellos y muy poca sobre nosotros y sobre los africanos.

¿En qué nos parecemos más a los africanos que a los europeos?

Una parte fundamental de este trabajo es que cuando yo llegué a Burkina Faso empecé a sentir que todo lo que había allá me era familiar, que reconocía el movimiento de la gente, el caminado, que parecía que estuviera en Providencia, en el Pacífico, en Cartagena… Hay todo un pedazo de nuestra historia que está en el otro lado del mar y no lo hemos visto.

¿Cuántas veces ha ido a África?

He ido a Malí como cuatro veces; a Burkina Faso, Kenia, Suráfrica y Marruecos, muchísimas veces. Mi primer viaje a África fue en el 2008 y luego fui en el 2009, el 2010, el 2011…

¿Qué recuerdos le dispara el continente africano?

Recuerdo a una persona que nos llevó al sitio donde se libró la batalla que dio origen al imperio de Malí y que nos contó un mito fundacional. Fuimos a una gruta y fue muy emocionante, porque fue el momento en que él se puso en contacto con su pueblo y con sus espíritus. Pero la primera vez que le escuché ese mito fue en su aldea, debajo del árbol de sus ancestros, y cuando me lo empezó a contar yo dije: “Un momentico, usted me está contando la historia de la fundación de todo su pueblo debajo del árbol de sus ancestros. Le quiero decir que me está haciendo un honor muy grande”.

¿Qué representa este libro para usted?

Es un esfuerzo por unirme a una mirada justa, equilibrada, espiritual y poderosa sobre la historia de África y sobre la historia de las comunidades negras y todo su aporte a nuestra civilización.

SARA ECHEVERRY
Para EL TIEMPO

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