Extradición y narco, temas claves del enviado de EE. UU. para la paz

Extradición y narco, temas claves del enviado de EE. UU. para la paz

Bernard Aronson, enviado oficial para los diálogos con Farc, tendrá interlocución directa con Obama.

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21 de febrero 2015 , 07:03 p.m.

Que, dos años y tres meses después de iniciadas las negociaciones con las Farc en La Habana, Estados Unidos haya decidido entrar de manera directa en el proceso de paz es una clara muestra de que ahora ese país está convencido de la madurez de los diálogos con esta guerrilla.

En este sentido, la designación de un enviado especial para el proceso de paz, el exsubsecretario de Estado Bernard Aronson, debería entenderse como que Washington cuenta con suficiente información para creer que es cierto el camino hacia la disolución de las Farc como guerrilla, un grupo al que considera “terrorista” y “narcotraficante”.

De alguna manera, es también el reconocimiento de que aquí da mejores resultados el diálogo que la vía militar. “Es nuestra responsabilidad hacer lo que podamos para ayudar a Colombia a conseguir esa paz”, dijo el secretario de Estado, John Kerry. (Lea: Bernard Aronson, el perfecto candidato para acompañar diálogos con Farc)

El mensaje es claro. Para Washington es la hora de la paz y, así como ha sido determinante en la guerra contra las Farc, hoy decide respaldar la búsqueda de una salida negociada.

El enviado especial de Estados Unidos, como explicó el presidente Juan Manuel Santos, no participará de manera directa en la negociación, pero, según una persona cercana a la mesa de paz, “será el interlocutor directo con Barack Obama y Kerry sobre lo que pasa en la mesa de La Habana”.

Ese “oír e informar”, como lo define otra persona que tiene que ver con los diálogos, no es poca cosa, pues la paz con las Farc pasa inevitablemente por Washington.

Ni el Gobierno ni el mismo Estados Unidos querrán referirse todavía al tratamiento que se dará a los guerrilleros acusados de narcotráfico cuando se firme el acuerdo final, pero la extradición gravita sobre el proceso de paz y Washington será protagonista de la decisión que se tome en ese punto.

También lo será frente a lo que ocurra en el futuro con el jefe guerrillero ‘Simón Trinidad’, preso en una cárcel de Colorado.

Obama, según el secretario de Estado, John Kerry, cree que merece la pena ayudar a Colombia a buscar la paz.   Foto: EFE.

Clave en el futuro

Por Estados Unidos pasa, además, el acuerdo firmado con las Farc sobre el fin de cultivos ilícitos y narcotráfico.

En el marco de este acuerdo, el grupo guerrillero aceptó su participación en la cadena de tráfico de coca y asumió el compromiso de salir de ella. Y el Gobierno se comprometió a usar las fumigaciones aéreas como última opción contra los cultivos de hoja de coca.

Para seguir apoyando la lucha antinarcóticos en Colombia, el presidente Obama le pidió al Congreso 288 millones de dólares para nuestro país en el 2016.

Y, por ejemplo, una ayuda similar para recomponer la economía familiar campesina en los lugares donde hace años viven del cultivo de hoja de coca podría ser parte de un nuevo capítulo en la historia de las relaciones de Washington con Colombia.

Lo confirma otra persona cercana a la mesa de negociaciones con las Farc. El enviado especial de Obama para los diálogos es clave “para que Estados Unidos juegue un papel importante en la implementación de los acuerdos”. Estos requerirán un enorme financiamiento en el que la Casa Blanca puede ayudar.

De hecho, para las Farc tendría un valor simbólico que Washington, que ha sido crucial en la lucha contra el grupo armado, lo sea también a la hora de la dejación de armas.

Como en Colombia, en El Salvador Estados Unidos fue clave con el fortalecimiento del Ejército para enfrentar a la guerrilla, y luego fue protagonista en la firma del acuerdo de paz, con el mismo enviado especial para nuestro país, Aronson.

Se cerró el círculo

Y más allá de lo que significa Washington para el proceso de paz con las Farc y para apoyar la implementación de los acuerdos, la ausencia de conflicto armado en Colombia le sirve a ese país, como al resto del continente.

Es decir, la paz aquí es un asunto de interés para Estados Unidos y sus inversionistas.

Finalmente, con su acercamiento directo a la negociación con las Farc, como se lo pidió el presidente Santos, Obama tiene otro acto de audacia política frente a América Latina.

El diálogo iniciado entre el Departamento de Estado y el Gobierno cubano fue el preludio de una nueva actitud de Obama hacia la región.

Pero, sin duda, el espaldarazo estadounidense al proceso de paz con las Farc es también un triunfo diplomático del presidente Santos, pues, cuando menos, en el ámbito internacional, el círculo de apoyo quedó cerrado.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG

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