Pasajeros se toman los aviones como si fuera un carril de TransMilenio

Pasajeros se toman los aviones como si fuera un carril de TransMilenio

En solo dos semanas, hubo dos casos. El problema viene en aumento, reconoce presidente de aerolínea.

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21 de febrero 2015 , 06:47 p.m.

El miércoles sobre las 6 a. m., tras haber sido desviados de su ruta original por la supuesta otitis de una azafata y soportar el equivalente a un viaje Bogotá-Miami-Bogotá, unas 80 personas del vuelo AV9851 perdieron la paciencia en la losa de parqueo del aeropuerto El Dorado y se tomaron el avión en el que viajaban con la consigna de que no abandonarían la nave hasta que los llevaran a su destino.

Hace una semana, varios de los 159 pasajeros de otro avión intentaron ingresar a la cabina del piloto y luego se negaron a desembarcar después de que, tras una larga espera, les anunciaran que su vuelo a Pereira había sido cancelado.

Por ese mismo motivo, el 21 de noviembre, los pasajeros de otro avión se bajaron de la aeronave y bloquearon la pista del aeropuerto de Cali, lo que obligó al cierre de ese terminal aéreo.

Aunque Aeronáutica Civil, responsable de la operación y la seguridad de los aeropuertos, dijo a este diario no tener un registro de cuántos incidentes de este tipo se presentan, solo este mes ya van dos que han trascendido a la prensa. Y si a eso le sumamos los registrados el año pasado por los medios, las tomas de aviones en Colombia comienzan a parecerse a la frecuentes tomas de las estaciones y vías del TransMilenio en Bogotá.

El vuelo 9851 debía despegar de San Andrés con rumbo a Barranquilla, y de ahí, a Bogotá. Pero ya en la sala de espera de la isla los pasajeros fueron informados de que tendrían que ir directo a Bogotá, por la supuesta otitis de una azafata. A los que iban a Barranquilla se les tranquilizó diciéndoles que, una vez en Bogotá, volarían de inmediato a la capital del Atlántico.

Pero no fue así. “Cuando llegamos a Bogotá nos dijeron que el viaje se iba a demorar aún más, y en ese mismo avión algunos empezaron a decir que los de la aerolínea eran unos mentirosos y que de ahí no nos iban a bajar, que si ellos habían perdido el día, la aerolínea también saldría perjudicada”, señala Angie Alzate, una de las pasajeras.

“Nos trataron como si trajeran papas. Apagaron el aire y cerraron los baños para que saliéramos. Al final los forzamos a que en ese mismo avión nos llevaran a Barranquilla”, agrega Edwin Alzate.

Juan Emilio Posada, presidente de VivaColombia, asegura que la toma de aviones “cada vez sucede con mayor frecuencia”, pero subrayó que en su aerolínea “siempre se va a preferir la seguridad de nuestros clientes antes que ceder a las presiones de la gente, que muchas veces no entiende que con su actitud puede perjudicar su seguridad y a otros pasajeros”.

Por su parte, la Asociación de Transporte Aéreo en Colombia (Atac) argumenta que las compañías han tenido que afrontar el hecho de que el número de pasajeros se haya triplicado en los últimos 14 años sin que “la infraestructura responda aún a la demanda”. De 10,7 millones de pasajeros en el 2000, la cifra subió a 30,9 millones el año pasado. A ello se suma que un tercio de las operaciones aéreas del país se producen en el aeropuerto de El Dorado, donde transitan cuatro de cada 10 pasajeros nacionales y el 78 por ciento de los pasajeros internacionales que llegan al país.

Lo cierto es que entre enero y septiembre del 2014, las quejas de los pasajeros aéreos en Colombia se incrementaron un 22 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Y cerca de la mitad son por demoras y cancelaciones.

Entre enero y septiembre del año pasado, el 30,65 por ciento de los vuelos nacionales sufrió retrasos y un 3,3 por ciento tuvieron que ser cancelados.

Una cadena de causas

El denso tráfico aéreo (especialmente en Bogotá), factores meteorológicos, imprevistos técnicos o el efecto dominó en los retrasos son las causas más comunes de esta problemática. También influyen las sobreventas; los fallos en el transporte de provisiones; que un controlador aéreo no llegue a tiempo a su puesto; que un piloto sobrepase las horas de vuelo permitidas (por los mismos retrasos) y no haya quien lo reemplace en esa plaza; que un radar esté caído o que un aeropuerto inicie tareas de mantenimiento en sus pistas, lo que obliga a una puntualidad estricta.

Esto último, por ejemplo, fue lo que causó que el 20 de septiembre del año pasado el piloto del vuelo 9754 tuviera que informar a sus pasajeros cuando carreteaba rumbo a la cabecera de la pista que tenían que volver al aeropuerto y desembarcar, pues no había manera de aterrizar en Cartagena, ya que su pista estaba en mantenimiento.

La indignación de 48 viajeros llegó al extremo de que a la 1 de la madrugada, y después de permanecer dos horas en la aeronave, tomaron la decisión de dormir en el avión hasta que se reanudara su vuelo.

“Muchos de los pasajeros salieron con la promesa de que los iban a reubicar en un hotel, pero a muchos les tocó dormir en las bancas del aeropuerto. Durante toda la noche enviaron a la Policía para intentar sacarnos del avión, nos quitaron la luz, nos dejaron sin aire acondicionado, el calor era horrible, la gente sin absolutamente nada de comida...”, narró uno de esos pasajeros a W Radio. Ese día, otros 42 vuelos nacionales que salían de El Dorado fueron cancelados.

“La cara ante el pasajero siempre es la aerolínea, pero no todo es responsabilidad de estas”, señala Gilberto Salcedo, presidente de Atac. “Muchas veces, no hay suficientes exigencias y controles a los otros componentes de la cadena”, explica.

También en su defensa, las compañías alegan que las compensaciones que entregan a los pasajeros superan a las sanciones que pagan por incumplir. Entre enero y septiembre del 2014 tuvieron que pagar 1.860 millones de pesos en penalizaciones, mientras que concedieron 23.000 millones de pesos en indemnizaciones.

Lo cierto es que el problema de la ‘toma de aviones’ parece estar lejos de tener una solución.

‘Hay un vacío legal’

El capitán César Echeverri, director de seguridad de Easy Fly, advierte que los pasajeros que se toman un avión incurren en lo que en el campo de la aeronáutica se conoce como una ‘interferencia ilícita’. “El protocolo es dejar la situación en manos de la Policía y de la Aeronáutica”.

No obstante, Gilberto Salcedo, presidente de Atac, señala que “hay un vacío importante de orden legal; no tenemos un marco jurídico lo suficiente robusto que permita un proceso de sanción al pasajero”. Si bien la aerolínea puede decidir que un pasajero no aborde como medida preventiva cuando crea que este puede afectar la seguridad de un vuelo, la Policía y la Fiscalía no tienen posibilidad de sancionar este tipo de situaciones porque no se configuran como delitos o contravenciones salvo en casos graves, como cuando hay personas heridas. “Hay un limbo y se tiene que dar el debate”, agrega Salcedo.

Estos son sus derechos

Demoras:

- De una a tres horas: refrigerio y llamada.

- De tres a cinco horas: refrigerio, llamada y comida.

- Más de cinco horas: lo anterior y compensación adicional.

- Más de diez horas: a lo anterior se suma el alojamiento.

Interrupción:

- Devolución del dinero del trayecto pendiente. Aplica régimen de demoras.

Cancelación:

- Reintegro.

- Alojamiento, traslados y compensación adicional.

Sobreventa:

- Reubicación del pasajero lo antes posible o compensación adicional.

Anticipación:

- Reubicación del pasajero lo antes posible sin costo.

IRENE LARRAZ Y CARLOS GUEVARA
Redacción Domingo

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