'Maduro quiere mostrarse fuerte, pero está debilitado'

'Maduro quiere mostrarse fuerte, pero está debilitado'

El Gobierno venezolano monta una escena teatral de arrogancia, soberbia y fuerza.

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21 de febrero 2015 , 06:02 p.m.

Los últimos acontecimientos que se han desarrollado en Venezuela tienen varias lecturas, según Margarita López Maya, profesora titular en el Centro de Desarrollo de Estudios de la Universidad Central de Venezuela.

“La más inmediata tiene que ver con estrategias electorales armadas por el presidente Nicolás Maduro, quien está tratando de reafirmarse como el jefe único del chavismo con actos de fuerza como la parafernalia montada este jueves, con un plan que terminó con la detención de Antonio Ledezma”, advierte. (Lea también: 'En Venezuela hay un golpe de Estado desde el Estado': María Machado)

Para López Maya, el chavismo muestra signos de debilidad y la sucesión de Hugo Chávez en Nicolás Maduro ha sido bastante fracasada. “A Maduro le ha explotado en la cara la crisis económica, social y política, asuntos que no ha sido capaz de manejar”, asegura.

“Ha demostrado no tener capacidad para saber tomar decisiones que alivien de alguna manera la crisis económica y mucho menos ha sido capaz de acabar con el desabastecimiento y la caída general de los sueldos. Maduro se ha mostrado incapaz de reconocer que hay una realidad en este momento en Venezuela, y cuando lo reconoce, es simplemente para decir que hay una guerra económica alentada por la derecha, el imperio”. (Lea: El silencio de Latinoamérica tras detención de alcalde Ledezma)

A López Maya le llama mucho la atención que el jueves en la cadena (obligatoria de televisión) Maduro “ya anunciara unas elecciones parlamentarias adelantadas para junio”, lo que, según ella, “demuestra que hay una especie de doble proceder del presidente: uno es el de mostrarse como el jefe único del chavismo, en lo que ha ido avanzando constantemente y ha sido bastante exitoso, y otro es el de llevar a cabo muestras de músculo en las que utiliza todas las fuerzas del Estado para sacar a un hombre al que solo bastaría tocarle la puerta, notificarlo y llevárselo”.

Para la analista, hay una “puesta en escena” que no tiene que ver tanto con el “amedrentamiento” sino con la intimidación a la sociedad en general, tenerla inhibida todo el tiempo. Esto también está relacionado con que Maduro quiere mostrarse como un hombre fuerte cuando en realidad tiene una gran debilidad. ('Seguimos buscando el diálogo en Venezuela': Ernesto Samper)

No es Chávez

“Maduro tiene que llevar a cabo permanentes muestras de fuerza porque él no es Chávez, no tiene su carisma ni su personalidad, pero le sirven para decir ‘tengo el poder’ ”, dice la profesora.

Por otro lado, la detención de Ledezma y la persecución a los líderes opositores “parece indicar que se busca debilitar la oposición, defenestrándole sus líderes más sobresalientes”.

Según el entendimiento de la catedrática, el Gobierno venezolano “monta una escena teatral de arrogancia, soberbia y fuerza al darle un fuerte golpe a las cabezas de la oposición de cara a las parlamentarias”.

López Maya, integrante del programa para América Latina del Wilson Center de Washington, opina que el gobierno de Nicolás Maduro exhibe una tremenda fragilidad. “Se niega a abrir diálogos, a negociar, a cambiar las políticas. Cada vez reduce más su entorno solo a los que lo oyen y a los militares que lo rodean y que lo están sosteniendo. Este es el aspecto más temerario, ya que trata de aparentar una fortaleza interna para así tratar de dispersar a la oposición llamando a unas elecciones adelantadas”.

En la medida en que Maduro se mantenga aislado, “con esa cartilla de que no puede negociar, ni cambiar de rumbo o tomar medidas económicas racionales y que le siga achacando los problemas a un enemigo externo sin reconocer su propia culpa, su credibilidad va a ser mucho menor y va a perder su liderazgo”, dice.

El chavismo, a pesar de todo esto, no está en vías de extinción. La preferencia por los chavistas sigue marcando más de treinta puntos porcentuales. Parte de la población aún cree que del interior del chavismo puede salir algo, pero hay encuestas que aseguran que casi nadie cree en la guerra económica. De continuar esta deriva autoritaria, ineficiente y militarista, el chavismo verá su fin en los próximos años, dice.

¿Madurismo vs. diosdadismo?

“Estas movidas no se tratan de un pulso entre sectores que apoyen a Maduro o a Diosdado Cabello, sino que más bien buscan una cohesión de las bases chavistas con miras a las elecciones parlamentarias.

En el alto liderazgo no se ve nada. No se ve gente capaz de capitalizar un supuesto legado o identidad. Las fuerzas opositoras pueden aprovechar este vacío, lograr triunfos electorales y, en el mejor escenario, comenzar una transición y construcción de instituciones democráticas”.

INTERNACIONAL

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