Las duchas para indigentes que ordenó el papa en el Vaticano

Las duchas para indigentes que ordenó el papa en el Vaticano

Pontífice también ordenó dejar a disposición de los habitantes de calle un kit de aseo y lavandería.

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20 de febrero 2015 , 07:57 p.m.

Los soportales situados al final de la avenida de la Conciliación, al lado de la plaza de San Pedro del Vaticano, se convierten cada noche en un dormitorio. A un lado de la calle, junto a la sala de prensa de la Santa Sede, duermen cinco o seis personas, en su mayoría polacos e italianos. Al otro lado, delante de una librería religiosa, se ubican otra media docena de habitantes de calle, en su mayoría rumanos. Son los sin techo del papa Francisco: personifican su voluntad de conseguir una Iglesia “pobre y para los pobres”, como anunció pocos días después de su elección como obispo de Roma.

“Hay mucha expectativa por la apertura de las duchas y de la peluquería”, cuenta Mauro a EL TIEMPO. Lleva un mes en la calle, aunque en otros periodos de su vida se encontró en la misma situación.

“Para bañarnos teníamos que ir hasta ahora a las parroquias que ofrecen este servicio, pero están lejos y siempre hay que esperar mucho. Es estupendo que el papa haya tomado esta decisión. Así podremos ir más limpios y, tal vez, tengamos oportunidades de encontrar un trabajo”, dice este italiano de 49 años que se dedica a recoger chatarra.

Las tres duchas construidas en uno de los baños para peregrinos bajo la Columnata de Bernini, con un servicio gratuito de peluquería y de entrega de ropa limpia, forman parte de una iniciativa del papa para mejorar la atención a los mendigos de Roma.

El pontífice ejerce su caridad a través de la Limosnería Apostólica, liderada por el arzobispo polaco Konrad Krajewski, quien revolucionó este organismo que servía hasta hace poco de retiro para prelados al final de su carrera.

Krajewski ha tenido numerosos gestos de caridad en nombre del papa en estos casi dos años de pontificado. La pasada Semana Santa entregó más de 100 sobres que contenían entre 40 y 50 euros, mientras que en Navidad de 2013 regaló una felicitación de Bergoglio acompañada de varios pasajes para el metro y de una tarjeta telefónica para que llamaran a sus familias.

Estas últimas Pascuas optó por celebrar una lotería en la que se podía conseguir algunos de los regalos que le habían hecho durante el año las autoridades al pontífice. El billete costaba 10 euros y fueron destinados a obras de caridad.

El papa Francisco se ha implicado personalmente en los gestos de caridad. Un claro ejemplo de ello ocurrió en diciembre del 2013, cuando invitó a celebrar su cumpleaños número 77 a cuatro sin techo que residen a la intemperie en el barrio aledaño al Vaticano. El pontífice ofició una ceremonia religiosa y posteriormente desayunó con ellos en la Domus Santa Marta, la residencia vaticana donde vive.

El último gesto ocurrió la semana pasada con la entrega de 300 paraguas, los cuales pertenecían a peregrinos que los olvidaron en los Museos Vaticanos y en la basílica de San Pedro.

“Aquí los paraguas aún no han llegado. Igual nos los traerán cuando se acaben las lluvias y salga el sol”, bromeó el polaco Christoph, quien lleva tres años en la calle.

El Vaticano es un buen entorno para los sin abrigo. El ajetreo de turistas y peregrinos brinda buenas oportunidades para conseguir limosnas y por la noche los soportales los resguardan de la lluvia y son seguros, pues hay siempre policías alrededor.

Darío Menor Torres
Para EL TIEMPO
Ciudad del Vaticano

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