El triunfo del director mexicano Alejandro González Iñárritu

El triunfo del director mexicano Alejandro González Iñárritu

Entrevista en BOCAS con el latino que se llevó tres Óscar de Mejor Guión, Mejor Director y Película.

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20 de febrero 2015 , 06:48 p.m.

La imagen que se multiplica en un espejo forma parte del juego de la lente de Iñárritu. Una duplicidad para la que necesitó la figura de Michael Keaton –intérprete de 'Batman' en el pasado–, que en el filme se convierte en Riggan Thompson, un actor caído en el olvido que sobrevive en la mente del público por el recuerdo de su alter ego: 'Birdman'.

Tal vez la gran sorpresa de la cinta de Iñárritu es ese guiño a los filmes de Jean-Luc Godard, donde no solo copia la tipografía del director francés de los años sesenta, sino que hace con Keaton lo que Godard hizo con Eddie Constantine en 'Alphaville' y 'Germany Year 90 Nine Zero', y con Anna Karina en muchos de sus filmes: utiliza el conocimiento que el público tiene de interpretaciones previas del actor y lo usa en su historia. En el filme, 'Riggan' ha interpretado al superhéroe 'Birdman' en tres ocasiones y rechaza protagonizar una cuarta entrega. En ese momento su carrera cae en picado y se refugia en el teatro, tratando de establecerse como un actor de prestigio. Parte del filme gira en torno a la lucha de Riggan entre su propia identidad y su imagen pública. En particular tiene que enfrentarse con un crítico de teatro que se ha puesto como objetivo destruir el show de Riggan a golpe de tecla.

Es el juego de dualidades que presenta Iñárritu en 'Birdman' lo más sugerente de un filme que cuenta con muchas papeletas para ganar la estatuilla en la próxima ceremonia de los Óscar.

¿Por qué contar una historia donde el ego se convierte en protagonista?

Vivimos en una época en la que necesitamos la validación de otros para entender quiénes somos. El tema que presenta mi película 'Birdman' forma parte del ser humano: no es exclusivo de las celebridades, de las estrellas, de las figuras públicas. En la era del mundo digital, de las redes sociales, hay una necesidad enfermiza por obtener la aprobación de los demás. Somos testigos de esa competición por conseguir más seguidores, por sentirnos reconocidos; buscamos oír que somos inteligentes, famosos y populares. Hay una epidemia de popularidad que ha infectado a toda la sociedad. No creo que ese problema sea solamente de los actores, el actor es solo un símbolo.

¿Tiene su ego controlado?

Yo no hago caso a los críticos. Cuando era joven pretendía ser un tipo valiente y leía todo lo que se escribía de mí, hasta que tomé la decisión de olvidarme de ese aspecto de mi trabajo. Este filme es una visión del egocentrismo que nos rodea.

¿Por qué eligió a Michael Keaton como protagonista de Birdman?

Michael es uno de los pocos intérpretes que pueden navegar entre el drama y la comedia. Hay un destino en la historia, y para conseguirlo era necesario conocer la vida real del personaje y la vida real de Michael Keaton. De la misma forma que necesitaba alguien como Edward Norton para su papel, porque es conocido por ser un actor difícil, y además es un actor de teatro.

El cine y el teatro comparten la narrativa para crear tensión en 'Birdman' y el poder de una interpretación dramática en el escenario se convierte en comedia cuando la cámara lo graba y se hace cine. ¿Le interesaba mostrar la dicotomía a través de los largos recorridos que ejecuta con la visión de la cámara?

Encontrar el movimiento, la fluidez, el tempo, es lo que brinda dramatismo y un ritmo interno a la historia, algo que es muy difícil de conseguir. Normalmente, cuando escribo un guion, trato de entrar tarde a la escena y marcharme rápidamente para crear un momento de emoción.

Usted huye del cine comercial. ¿Su cine puede seguir considerándose independiente?

Me interesa contar historias. Es cierto que la cultura del ocio actual fomenta la creación de un público adicto al cine comercial, propenso a los finales felices en esa búsqueda de una satisfacción inmediata. La metáfora perfecta sería cuando un niño se hace adicto al dulce. Esa satisfacción inmediata que te da el azúcar, esa adicción, es la misma que te da un cine fácil, un cine que no te cuestiona, un cine que te hace un espectador pasivo, que te da satisfacciones sensoriales y emocionales con finales felices y con cosas fáciles, que no reflejan la vida, sino que te dicen cómo la vida debería de ser. O cómo soñamos que la vida es. Pero no te dice cómo la vida es en realidad, y no refleja absolutamente nada de la realidad. Es una forma de hacer adicta a la gente escapista, o sea, de escapar de la realidad, lo cual es hermoso. Me encantan los filmes de entretenimiento puro, pero no soy un purista y no quiero torturarme. Me gustan las películas que me dan placer, pero también me da placer ver la realidad.

Usted se ha convertido en el director más solicitado de Hollywood. ¿La vida es un continuo cúmulo de coincidencias como usted asegura en sus películas o el éxito se puede conseguir con mucho trabajo?

El éxito es pura suerte. En esta película hablo de los seres humanos, de cómo a todos nosotros nos hacen felices cosas distintas dependiendo de la cultura a la que pertenezcamos. Como humanos compartimos la emoción de la tristeza cuando nos es imposible amar, cuando no podemos tocar y expresar el amor.

El reparto de Birdman es espectacular.

Normalmente en mis decisiones a la hora de elegir a los actores me guío por mis instintos y voy contra natura. Supongo que creo demasiado en el arte como una experiencia que transforma, aunque en Birdman se pueden encontrar paralelismos entre Michael Keaton y su personaje y Ed Norton y el suyo.

Usted empezó su carrera en el cine después de trabajar en una estación de radio de rock en México como DJ. ¿Su experiencia en la radio influyó su trabajo como director?

Claro que sí. Aquellos micrófonos, donde contaba historias a la gente entreteniéndola durante tres horas, fueron mi preparación como escritor. En la radio vestía con música a una ciudad desnuda, a cuatro millones de seres humanos.

Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y usted son tres mexicanos muy amigos que están teniendo un gran éxito en Hollywood. ¿Cree que están de moda?

Somos tres mexicanos de clase media viviendo en Estados Unidos, que sienten y se expresan en el mismo medio. Creo que expurgamos nuestros fantasmas a través de las películas que hacemos.

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