Miami por cárcel

Miami por cárcel

El sistema judicial permite a pudientes delicuentes reemplazar el overol de rayas por Armani de gala

notitle
20 de febrero 2015 , 05:58 p.m.

Políticos corruptos, embaucadores financieros, conductores homicidas e ingenieros demoledores han logrado convertir el club social y los paseos por Miami en su centro de reclusión. Sin remedio a la vista, los ampara un sistema judicial que a causa de laberintos interpretativos y demoras permite a pudientes delincuentes reemplazar el overol de rayas por Armani de gala. Algo que ofende a la sociedad. Y la confronta más cuando ese mismo aparato que admite privilegios decide apretarle la cuerda a quien carece de altos rangos.

Es el caso de Germán Restrepo. Apenas nacido a la vida profesional, hace 30 años quedó tetrapléjico en un absurdo accidente. “Pies, para qué los quiero, si tengo alas para volar”, decía Frida Kahlo mirando su desvencijado cuerpo. Así que evocándola, con esfuerzo de muchas horas diarias durante años, este ingeniero de sistemas logró sentarse en una silla de ruedas y, con dificultad, teclear nuevamente un computador. Laboriosamente pudo volver al trabajo, echar a andar la mente más allá del drama corporal y mantener el hogar con su esposa en similar situación, a quien conoció en las duras jornadas de terapia compartida.

Alguien lo denunció por plagio sobre un programa de computación. Pruebas, testimonios y peritajes de expertos dicen que no fue así, pues nunca tuvo acceso a los “códigos fuentes” del software presuntamente reproducido, algo tan necesario en estos casos para configurar una copia como el agua lo es a una piscina. Tras agotador tejemaneje, un juzgado civil lo absolvió con juicioso análisis, pero en la maraña la justicia penal lo condenó a cinco años de prisión. A diferencia de los privilegiados a quienes les hacen indagatorias a larga distancia, él tuvo que ir varias veces a despachos judiciales en su silla de ruedas. Llama la atención que dos sentencias sean tan profundamente disímiles, pero prime la menos favorable.

Germán Restrepo no busca ningún trato especial por su estado personal. La dignidad que lo hace ejemplo de superación le permite reclamar sí que revisen el caso, incluso mediante la tutela que a veces justifica su existencia cuando enmienda errores respecto de un ciudadano común; aspira a que en esta ocasión, otro juez valore conceptos expertos, entre otros los de la Dirección de Derecho de Autor, que, según argumenta, no fueron considerados por quienes lo condenaron. Aunque prisionero, tiene alas.

Gonzalo Castellanos

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.