Las zonas que se tomó el hampa por culpa del abandono y desaseo

Las zonas que se tomó el hampa por culpa del abandono y desaseo

Ventanas rotas, paredes rayadas y oscuridad también hacen invivibles algunos lugares de la capital.

notitle
20 de febrero 2015 , 04:09 p.m.

Que los espacios de la ciudad que alguna vez fueron seguros ya no lo sean no es gratuito. Han sido el resultado de largos periodos de desidia, en los que se han acumulado basuras, no ha habido buena iluminación, las paredes han sido rayadas con aerosol sin justificación y las ventanas permanecen rotas.

Para algunos expertos en el tema, esta es la clara muestra del efecto de la ventana rota, que no es más que la réplica de modelos anticívicos que terminan por generar una sensación de inseguridad y de abandono.

Esas zonas por donde pocos se atreven a cruzar en el día y que en las noches se convierten en el foco de las ventas y consumo de drogas han llevado a que actualmente varios barrios de Bogotá sean imposibles de transitar.

Basta con recorrer la avenida Caracas para darse cuenta del problema. La calle 58 es una de las zonas más críticas de la ciudad, al igual que la calle 21, donde las ventanas lucen rotas, las paredes están pintadas y permanecen regados escombros, llantas y basuras. Incluso, algunos predios ya han sido ocupados por habitantes de la calle.

“A esta parte yo le tengo miedo. Bogotá tiene zonas, feas, pero esta es de las peores”, dijo una mujer cuando se movilizaba en uno de los articulados de TransMilenio por ese punto del centro de la ciudad.

En el centro, sobre la avenida Caracas, varios de los predios a lo largo de al menos cinco cuadras siguen abandonados. Ana María García / EL TIEMPO

De acuerdo con expertos en seguridad, lo ideal es que los sectores descritos sean intervenidos de inmediato, pues terminan afectados por los vándalos, lo que puede repercutir en delitos menores y mayores.

Si bien para Irvin Waller, gurú mundial en materia de seguridad y prevención del delito, la pobreza no es sinónimo de violencia. En su concepto, estas zonas –varios de los sectores donde ocurre el efecto de la ventana rota terminan siendo marginales– sí concentran el delito por sus características. ¿Por qué?

Además de que –explica Waller– “hay más factores de riesgo”, porque efectivamente los menores de edad están más expuestos a los delitos, hay más casos de violencia intrafamiliar y pandillas, así como condiciones estéticas del sector que no favorecen.

Tansitar por algunas calles de Chapinero central después de las 6:00 p. m. de la tarde se ha convertido en una verdadera travesía donde reina el desorden. Desde hace cerca de dos años, según habitantes del sector y transeúntes, abundan la delincuencia, las drogas, la prostitución y el abandono.

Aunque hay quienes lo han intentado todo para ponerle orden a la dramática situación, nada ha sido suficiente. En el aire han quedado la creación de frentes de seguridad y la instalación de cercos digitales. Tampoco les ha funcionado convocar a las autoridades locales para trabajar en equipo ni hacerse ‘amigos’ de los habitantes de la calle para que les cuiden la cuadra.

Los ciudadanos evitan tomar por calles sucias, donde las paredes están pintadas con grafitis y hay olores nauseabundos.

Para Berta Rojas, residente de la calle 59, el resultado de todo eso ha sido una inseguridad rampante. “No hay orden. Los delincuentes y los jíbaros son quienes comandan esta zona, sin que las autoridades hagan algo. Para completar, tenemos que aguantarnos los prostíbulos clandestinos", aseguró.

Y es que cuando entra la noche en Bogotá y las calles se despojan de la luz para cobijarse con la oscuridad, los contrastes de la localidad de Chapinero empiezan a aflorar.

Los comerciantes de las calles 58, 59 y 60, sobre la avenida Caracas, se quejan de la inseguridad, al igual que del deterioro imperantes, los cuales les han ocasionado la disminución en sus ventas.

Todo comenzó, como en otras zonas, con una puerta o una ventana rota que no se arregló a tiempo; una basura que no se recogió; expendedores y consumidores de droga que se tomaron el sector. Todo aquello que después no tuvo reversa.

“Antes cerrábamos a las 10:00 p. m., pero ahora tenemos que hacerlo a eso de las 5:30 p. m. Nos toca más temprano porque está lleno de ladrones; todos los días escuchamos de algún atraco”, dijo Gloria Gómez, dueña de una panadería.

Para completar, varios predios abandonados del sector ya fueron ocupados por habitantes de calle y recicladores. A esto se suman las bodegas que permanecen cerradas o desocupadas. Uno de los lotes abandonados de la calle 58 con Caracas funciona como un centro de acopio desde hace un par de años.

Hay quienes incluso se han atrevido a calificar toda la zona como tierra de nadie, donde no llegan ni la Administración ni la Policía.

Otras zonas problema

Aunque todavía no se encuentran en las mismas condiciones, hay sectores de la ciudad donde también se vive un panorama preocupante. Por ejemplo, en la calle 80, desde la avenida 68 y hasta la carrera 104, en el noroccidente de Bogotá, las fachadas de las casas permanecen sucias y llenas de graffitis. Sumado a ello hay desorden, ventas informales y basuras, que han ido atrayendo a la delincuencia, según los vecinos del sector.

Lo mismo pasa en la calle 68, desde la carrera 68 hasta la avenida Ciudad de Cali.

De no actuar a tiempo –denuncian que ha pasado más de un año y medio desde que comenzó a verse el deterioro– podrían convertirse en nuevos sectores donde hay robos, venta de drogas e, incluso, homicidios.

¿De qué se trata la teoría?

La teoría de la ventana rota viene de los académicos Wilson y George Kelling, en Estados Unidos.

Según el trabajo de estos expertos, hay evidencia de que mantener los lugares de una ciudad en buenas condiciones puede reducir el número de delitos y supone que si se ven ventanas rotas en los barrios, basuras frente a las casas o grafitis en las paredes, esto atraerá a los delincuentes y muy probablemente la venta y consumo de drogas, así como los robos.

Intervenir los espacios y generar una sensación de que los organismos de seguridad están atentos y protegen las zonas son acciones que terminan por llamar la atención del ciudadano, para que este no pase por encima de las normas y conserve el orden y proteja la urbe.

Si los ciudadanos perciben que las autoridades son permisivas con el orden en los barrios, impactará directamente en los ciudadanos. En tal caso, daría cuenta de que es un lugar apto para cometer actos vandálicos y delinquir.

Según la teoría, si el aspecto sufre modificaciones negativas –como que una pared esté rota o haya sido pintada con grafitis o no tenga iluminación– será el lugar perfecto para cometer delitos de alto impacto.

Envíenos sus opiniones a aleser@eltiempo.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.