Apocalipsis aplazado

Apocalipsis aplazado

Por redes sociales se riegan rumores que hacen recordar un curioso episodio ocurrido hace 105 años.

19 de febrero 2015 , 09:06 p.m.

En febrero de 1910, meses antes del paso del cometa Halley, el astrónomo francés Camille Flammarion predijo lo peor: que el gas de cianuro, descubierto en la cola del cometa por astrónomos del observatorio Yerkes, meses antes, iba a impregnar la atmósfera y extinguiría la vida sobre la Tierra. La noticia se difundió a través del New York Times y el Chicago Tribune.

Aunque los especialistas, como el astrónomo Percival Lowell, llamaban a la calma, el daño estaba hecho. El envenenamiento por cianuro era apenas uno de los males que, según analistas, eran traídos por el cometa. También se habló de la inestabilidad en las relaciones entre el Reino Unido y Alemania y las devastadoras inundaciones del río Sena. La gente acudió en masa a comprar máscaras antigás y píldoras contra los efectos del cometa.

Muchos se refugiaron en sótanos o en desenfrenadas fiestas del fin del mundo. Pero al amanecer el mundo seguía allí.

Flammarion, uno de los fundadores de la Asociación Astronómica de Francia, no solo era un ávido astrónomo aficionado, era también un escritor de ciencia ficción que mezclaba su conocimiento con la especulación y la mitología.

No es de extrañar que su predicción apocalíptica ocupara más la atención del público, que la voz de los expertos que se maravillan ante el hecho de que predijéramos la trayectoria del cometa, que se aproxima a la Tierra cada 75 años.

Ha pasado más de un siglo desde esas predicciones, pero no muchas cosas han cambiado. Hace unos meses el rumor de 3 días de oscuridad se regó por redes sociales y se especulaba que Philae, la sonda que aterrizó en el cometa 67P, era producto de un elaborado montaje. La semana pasada, apenas días después de que los científicos del observatorio espacial Planck anunciaron que los 4 años de observaciones revelaban que el Big Bang, la materia y la energía oscura constituyen el modelo que mejor describe nuestro universo, comenzó a resonar en las redes sociales una publicación describiendo una conjetura de la mecánica cuántica que resultaba en un universo sin Big Bang.

En la era de las comunicaciones globales hay que recordar que no hay que creer en la ciencia, hay que aprender de la evidencia científica.

Juan Diego Soler 
Investigador IAS, Francia

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