Frank Ramírez: el actor de las emociones en su punto

Frank Ramírez: el actor de las emociones en su punto

El actor falleció en la Clínica Marly, de Bogotá. Hizo parte de innumerables películas y novelas.

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19 de febrero 2015 , 08:09 p.m.

“El método de Frank Ramírez era que en su guion de las películas pintaba, pegaba fotos, recortes de prensa… elementos que le ayudaban a recordar momentos, a inspirarse en su personaje. Cada guión lo convertía en una especie de diario de su caracterización. Era bonito ver esos guiones y la forma como los trabajaba”, dice Sergio Cabrera sobre el actor, quien falleció este jueves en la Clínica Marly, de Bogotá.

Desde hace varios años, Ramírez padecía Párkinson y además tenía complicaciones respiratorias y cardiacas. Trabajó en numerosas oportunidades con Cabrera, quien lo conocía desde niño, pues había participado en una obra de teatro para televisión en la que Ramírez interpretaba al amante de su madre. Después se reencontraron en la película 'Técnicas de duelo' (1988).

El actor había estado alejado de la televisión y en los últimos años solo hizo dos producciones: 'La ruta blanca', de Caracol y Cadena Tres, de México, y 'Metástasis', también de Caracol, la versión de 'Breaking Bad', en la que interpreta a Héctor Salamanca, un ayudante de mafiosos mexicanos que sufre un derrame cerebral y es internado en un ancianato.

Y si su salud hubiera estado mejor –cuenta Herney Luna, director de la serie 'Diomedes Díaz, el cacique de La Junta'–, habría aceptado ser Papá Goyo, el abuelo del cantante.

“Me dijo que ya no podía salir de su casa, porque se sentía muy mal. Hubiera querido tenerlo en el proyecto, pero la verdad, ni siquiera quiso considerarlo”, cuenta Luna.

Y es que para Ramírez era impensable que una telenovela, serie o película se retrasara por culpa suya. “Recuerdo que cuando hicimos 'Perro amor' (Cenpro Televisión, 1998), un día, Frank tenía una virosis terrible, con una fiebre muy alta, y no quiso suspender sus escenas. Era un hombre muy disciplinado”, sigue Luna.

Esa disciplina la adquirió desde muy niño, cuando decidió hacer su propia vida. “Entonces, había que tener dinero para comer y para la rumba, y era necesario ser organizado”, contó en una entrevista.

Nacido cerca de Yopal (Casanare), llegó a Bogotá muy joven. Y su primer contacto con el arte no fue con la actuación, sino con la pintura, una de sus grandes pasiones. Pintando, empezó a organizar su vida y también a ahorrar para la vejez porque, como había dicho, quería que el final de su vida fuera tranquilo.

A los 25 años llegó a Nueva York, después de haber viajado por Europa, a donde fue en calidad de artista y tras abandonar su trabajo de dibujante en Publicidad Toro, empresa a la que ingresó cuando tenía 14 años y de la que también fue director de arte.

Llegando a Nueva York

Y cuando llegó a la Gran Manzana, el 7 de febrero de 1964, se matriculó en el legendario Actors Studio. Ese mismo día, los Beatles arribaron a Nueva York, como recordaba siempre Ramírez.

En el Actors Studio empezó de cero. “Durante los primeros meses fui un observador. Hacía audiciones para participar en el trabajo escénico. Preparaba una escena de cuatro o cinco minutos y luego Lee Strasberg, el director, la calificaba. Ese era el proceso”, contó en una entrevista para la revista 'Esquire', publicada hace pocos meses.

Su primer trabajo en la televisión estadounidense fue en 'La monja voladora', en 1967. Durante casi diez años hizo varias películas y series televisivas en Estados Unidos, como 'Mannix y Barnaby Jones', entre otros.

En 1976, Fernando Gómez Agudelo (dueño de la desaparecida programadora RTI, hoy productora) y Bernardo Romero Pereiro (libretista y director) le ofrecieron volver a Colombia para protagonizar 'La mala hora'.

“Bernardo solo quería que fuera Frank Ramírez. Ellos se habían hecho amigos y para mi fallecido esposo siempre fue un actor monumental”, dice la actriz Judy Henríquez.

Fue así como Ramírez volvió al país, donde, como dice el crítico de televisión Ómar Rincón, “construyó y supo hacer el personaje que existía aquí: el del tipo rico, con plata, que actuaba con clase, oxigenó la televisión pues ni siquiera hablaba el español colombiano. Pero también supo hacer personajes como el de Cóndores no entierran todos los días (película de 1984 en la que representó a León María Lozano), sutil, a la medida”.

Por su actuación en ‘Cóndores no entierran todos los días’ ganó premios internacionales.

Y esa caracterización, la de un ‘pájaro’ de la violencia del norte del Valle del Cauca, le valió premios tan importantes como el Colón de Oro a mejor Actor del Festival de Cine de Huelva (España) y Hugo a mejor actor en el XX Festival de Cine de Chicago.

Sobre su León María, Ramírez dijo alguna vez que ese personaje era tan rudo y malo, que le tuvo “que buscar algo que le doliera al tipo, que lo afectara, y lo volví asmático”.

Y es que, cuenta Herney Luna, “él siempre me decía que las actuaciones tenían una emoción roja o azul, y por eso era necesario tener claridad con esas emociones en la escena, asumirlas de la mejor manera”.

Luna, que fue un gran amigo de Ramírez, está muy afectado por su partida. A pesar de la diferencia de edades (unos 30 años), lograron establecer una relación que trascendió los años.

“Cuando llegué de Italia, de estudiar dirección, él fue la persona que mejor me acogió. Nos conocimos en el set de 'Perro amor', donde yo era director asistente. Tuve que pararme frente a ese ‘monstruo’ de la actuación que con los días se fue convirtiendo como en mi padre y me invitaba a conversar sobre la vida y sobre el cine, pasión que compartíamos”.

Agrega que desde que se conocieron tenían el ritual de verse un día de diciembre, para ponerse al día y desearse lo mejor.

“Siempre tuvo una cara amable en el set y una voz de aliento especialmente para los más jóvenes de las producciones en las que participó. Se ganó un lugar en este oficio, que hacía respetar”, comenta.

El hombre guapo

Según sus amigos, Ramírez fue un gran solitario. Había que buscarlo para verlo, pues prefería estar encerrado en su casa, pintando. La noche era el mejor momento para su arte y se acostaba en la madrugada.

Se le conocieron varios amores, pues tuvo suerte con las mujeres, pero era muy reservado con su vida privada.

“Es que era un hombre muy atractivo. Yo cuando lo veía le decía: ‘Frank, tú eres un hombre que nos encanta a las mujeres’, él se ruborizaba, era muy tímido”, cuenta la actriz Margalida Castro, quien actuó con él en 'Música maestro'.

Lo suyo era representar personajes en la televisión y el cine, meterse en roles muy distintos a él, como el de 'La ruta blanca', donde fue un gánster que daba órdenes solo por teléfono, nunca estaba en contacto con los demás.

Era –como lo definió Dago García, vicepresidente de Producción de Caracol– “un hombre que formó a parte de ese grupo de actores veteranos que elevó el trabajo a un nivel dignificante. Nunca hizo concesiones, nunca se dejó tentar por la vanidad de la fama y nos dio una lección de seriedad y profesionalismo que va a dejar huella en nuestra industria”.
Su amigo, el actor Jorge Enrique Abello, le dijo a EL TIEMPO que las exequias serán privadas.

La suya fue una carrera ‘de película’

Aunque Ramírez protagonizó varias de las más conocidas películas colombianas de los 90, su carrera no comenzó en el cine ni en nuestro país: se inició en la televisión estadounidense, con la comedia ‘La monja voladora’, que lanzó a la fama a Sally Field. Allá también hizo apariciones en series como ‘El gran Chaparral’ y ‘Barnaby Jones’. En 1976 regresó al país para actuar en ‘La mala hora’ y desde entonces su crédito era usual en series televisivas como ‘El gallo de oro’, ‘Perro amor’, ‘¿Por qué diablos?’, ‘Isabel me la veló’, ‘Pecados capitales’, ‘La saga’ y ‘En los tacones de Eva’.

'El gallo de oro’, producción de RTI en 1982, fue una de las más importantes de su carrera.

En cine, protagonizó ‘Cóndores no entierran todos los días’, ‘María Cano’, ‘La estrategia del caracol’, ‘Águilas no cazan moscas’ y ‘Milagro en Roma’, entre otras.

Reacciones

Dago García
Vicepresidente de producción del canal Caracol

Recuerdo lo que hizo en ‘Pecados capitales’ y en ‘La saga’. Lograba grandes interpretaciones ya fuera en la comedia como en el drama.

Julio Medina
Actor

Era un actorazo de primera categoría, cada cosa que él hacía era diferente. Era un actor de su método, de su disciplina, de su valentía.

Consuelo Luzardo
Actriz

Siempre lo admiré y siempre me sentí muy orgullosa de ser su amiga. Era un tremendo actor y tenía una mano maravillosa para el dibujo.

Gustavo Angarita
Actor

Frank fue una de las motivaciones que tuve para dedicarme a la actuación. Siempre que lo veía en teatro o en cine se me hacía admirable.

Margalida Castro
Actriz

Trabajamos juntos en la telenovela ‘Música maestro’, lo que fue un privilegio para mí y ahora me da mucho pesar no haber trabajado más con él.

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