¿Quién es la mujer que presuntamente mató a sus hijos?

¿Quién es la mujer que presuntamente mató a sus hijos?

Johana Del Carmen despertó en llanto en el centro médico en el que es atendida en Barranquilla.

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19 de febrero 2015 , 08:00 p.m.

Mientras los médicos y enfermeras de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital ESE Cari, de Barranquilla, trataban de estabilizar el grave estado de salud en el que llegó Johana Del Carmen Montoya, la ama de casa de 24 años que habría asesinado a sus tres hijos en el municipio de Palmar de Varela (Atlántico), ella despertó llorando, exaltada y temblorosa.

En tres ocasiones, la mujer, que era tratada en el centro médico por una herida que tenía en su cuello, se incorporó en medio de estados de crisis, situación que obligó al personal de la sala a sedarla y amarrarla con sábanas a una de las camillas de la unidad.

Wilson Díaz Reales, el actual compañero sentimental de la mujer, contó que en la noche del miércoles encontró en su pequeña casa del barrio Alfonso López a sus hijastros muertos (de 3, 6 y 9 años) debajo de la cama, ubicada en el único cuarto de la vivienda; y a su pareja desangrándose en la sala. Tanto los niños como la mujer tenían heridas de cuchillo en sus cuellos.

Díaz, de 39 años, acababa de llegar de su trabajo como bodeguero y despachador en un granero de Barranquilla, cuando fue abordado por Blanca Mejía, una vecina, quien le comentó que le parecía extraño no haber visto ni a sus hijastros ni a Johana durante la tarde. Además le dijo que le daba curiosidad que el televisor estuviera a alto volumen.
“Blanca le explicó que no se atrevió a asomarse para ver si Johana estaba o si le había dado algo”, afirmó Luzora, hermana del padrastro de los niños.

Luego del aviso temeroso, Díaz se fue a la casa, se asomó por la ventana y notó que dentro todo estaba normal. Sin embargo, le llamó la atención que la puerta y la ventana tenían el cerrojo puesto. Al instante corrió a la casa de un costado y pidió un permiso para asomarse por el patio. Cuando llegó a la puerta trasera se agachó angustiado, y con ayuda de la luz de su celular miró por debajo. Fue entonces cuando descubrió la tragedia.
Llamó a la Policía y al ver que todavía la mujer respiraba la llevó al hospital de la Universidad del Norte, en Soledad, a unos 25 minutos en carro, de donde fue remitida al hospital Cari, de Barranquilla.

Mientras la mujer se recuperaba ayer y poco a poco iba saliendo del efecto de los sedantes, Díaz avanzaba con las tristes diligencias que exige el Instituto de Medicina Legal para la entrega de los cuerpos de los niños.

“Todo esto es horrible, me siento mal, muy mal. Se siente uno pésimo. Esto es horrible porque yo estaba amañado con ellos (los niños) y ellos conmigo. Me trataban bien”, explicó y recordó que el único comportamiento extraño que notó en su pareja ocurrió el pasado lunes, cuando ella le dijo a su hermana “que si veía a alguien ‘tirado’ en la cama, no se asustara porque iba a ser ella”. Después la indagó por la extraña frase y ella le respondió que estaba bromeando.

Las autoridades esperan a que la mujer despierte en el hospital, donde es custodiada por dos policías, para tomar su versión y adelantar el proceso judicial contra ella. Quienes llevan la investigación dijeron que todo apunta a que fue la mujer la que atacó a los menores y que después se intentó quitar la vida. El coronel Joaquín Buitrago, comandante de la Policía del Atlántico, dijo que no se descarta ninguna hipótesis, pero que están investigando el pasado psiquiátrico de la mujer.

Mientras tanto, sus familiares dicen que no advirtieron que esto podría pasar. “Estamos sorprendidos, ella tenía buena relación con nosotros, era amable, cariñosa, no sabemos qué pudo haberle pasado”, manifestó Luzora, cuñada de la mujer.

Sin embargo, en diciembre hubo un antecedente que llama la atención de sus familiares. Diana Sánchez, su hermana, contó que en diciembre del año pasado Johana Del Carmen había interpuesto una denuncia ante el Centro de Atención a Víctimas de Abuso Sexual (Caivas) de la Fiscalía, y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), porque al parecer su padre tenía comportamientos inapropiados con su hija, de 6 años.

A raíz del proceso legal, al parecer, el ICBF le dijo que debía dejar a la menor en casa de un familiar responsable, que en este caso era Eduardo Benitez, un tío segundo de 60 años, que se dedica al comercio informal, pero este enfermó y tuvo que ceder la potestad de la menor.

La mujer recibió a su hija y optó por mudarse del barrio Las Flores, en el nororiente de Barranquilla, y se fue a Palmar de Varela, donde llevaba escasamente un mes de estar residiendo.

La directora del ICBF en Atlántico, Yolanda Ruiz, confirmó que el 9 de diciembre pasado en Barranquilla, la mujer puso en conocimiento el posible abuso sexual contra su hija y aseguró que tenía cita para el 13 de enero pasado, pero no acudió y no se pudo establecer su paradero en la dirección que dejó en Barranquilla, hasta que ocurrió la tragedia.

"Johana salió el día que sucedieron los hechos en la mañana, al parecer, a pedir una cita en el Bienestar Familiar, pero no sabemos cuál era el motivo", dijo su cuñada Luzora.

Se conoció que la familia de Montoya hace muchos años, cuando aún ella era una niña, fue víctima del desplazamiento forzado a causa de la violencia en Tierralta (Córdoba).

El médico psiquiatra Pedro Gómez, quien está al tanto de la evolución de la paciente, y que además será uno de los primeros en acercarse a ella cuando esté plenamente consciente, explica que el caso podría responder a un evento que en su especialidad es conocido como suicidio extendido.

“Este tipo de hechos generalmente ocurre por situaciones de vida complejas a nivel social, en donde se reflejan en el paciente graves factores de pobreza, soledad, maltrato y preocupación por grandes responsabilidades. Esto genera una depresión psicótica que desencadena en suicidios o en percepciones en las que el paciente tiene por correcto el eliminar sus responsabilidades junto con él. En este caso, si es cierto que fue la mujer, serían estas los hijos”, indicó.

DANIEL ESCORCIA LUGO Y MANUEL ORTEGA PONCE
Corresponsales de EL TIEMPO y ADN BARRANQUILLA

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