La marcha de los paraguas

La marcha de los paraguas

Ojalá los jóvenes de la Argentina recuperen su puesto en la historia para defender la vida.

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19 de febrero 2015 , 06:39 p.m.

Ha sido pródiga la nación argentina en enseñarnos la fuerza de los símbolos. Para que entendamos mejor, en América Latina, el repetido y doloroso parto de una sociedad de libres, que a veces se nos da a golpes de tormentas. Algunos recordarán ‘la noche de los lápices’, el símbolo con que la historia nombra el secuestro y posterior asesinato de siete estudiantes de secundaria de La Plata que reclamaban un boleto para ir a sus escuelas. Fue en 1976, y así marcaba la dictadura el doloroso papel que cumpliría hasta 1983. Le notificaba al mundo, de manera siniestra, que si golpeaba a los jóvenes acallaría el corazón más genuino de toda sociedad. Hay símbolos menos afortunados, como ese de La Cámpora con el que hoy se conoce la agrupación de jóvenes que rinden inmerecidos vítores a un gobierno autoritario y decadente.

Pues bien, contra ese gobierno de la señora Cristina Fernández se levantó este miércoles la sociedad argentina (Miércoles de Ceniza, otro símbolo). Bajo la lluvia de Buenos Aires marcharon miles, en silencio, indignados por el oprobio que llegó a su punto culminante con el episodio de la muerte del fiscal Nisman. Grito ahogado de un pueblo enjundioso y creativo, que ya acumula muchos años de maltrato desde el poder político, quizás desde la restitución de la democracia. Y como hoy ya no cuentan los lápices, el #18F se puede medir en tuits. Más de 1.400 por minuto, en su pico más alto, registraron los hashtags de la marcha. Más de 100.000 publicaciones de 140 caracteres, que se pueden ver en este enlace: (Mapa con el impacto global de la Marcha del Silencio por Nisman en Twitter)

Ojalá haya sido la lluvia la mensajera de una nueva esperanza, y ojalá los jóvenes de la Argentina, que tan lúcidos han sido en el pasado, recuperen su puesto en la historia para defender la vida, que les es propia, por encima de todo. ¡Nunca más!


P. D.: escribí esta columna a vuelapluma, como solía decirse en tiempos de los lápices, en la alta noche del miércoles, mientras miraba las imágenes de la plaza de Mayo. Hube de colgar la que ya tenía en ciernes, que era sobre una gripa que me mantuvo a raya. Aprovechando el recurso de los blogs, la comparto aquí, también por la esperanza: http://manuelguzmanhennessey.blogspot.com/2012/02/lo-bueno-de-la-gripa.html


Manuel Guzmán Hennessey

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