El misionero que pasó de secuestrado a sindicado de apoyar a Farc

El misionero que pasó de secuestrado a sindicado de apoyar a Farc

Se presentó a Fiscalía, lo capturaron por rebelión y, más tarde, quedó libre por falta de pruebas.

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19 de febrero 2015 , 05:40 p.m.

Russell Martin Stendal, un estadounidense conocido por haber realizado la película La Montaña y por recorrer las selvas colombianas entregando a guerrilleros una biblia camuflada y libros de guía espiritual, fue dejado este jueves en libertad luego de ser señalado por las autoridades como miembro de apoyo de las Farc.

Desde hacía un mes, la Policía lo buscaba porque presuntamente colaboraba con los frentes 51, 53 y, en general, con el Bloque Oriental de las Farc.

La detención de Stendal se dio la tarde del miércoles pasado, cuando él mismo optó por ir a la Sijín de la Policía de Cundinamarca a preguntar si tenía investigaciones en su contra.

Se encontró con la orden de captura, que semanas atrás un juez había avalado porque presuntamente estaba llevando radioteléfonos y antenas para la guerrilla.

En su momento, Éder Castro, abogado del misionero, había dicho que se acercaron a la Sijín porque desconocían tal proceso en contra y que por eso se pusieron en contacto con la Fiscalía para conocer el caso.

Con 50 años de residencia en el país, este norteamericano se mueve en círculos culturales y de acción humanitaria, en los que siempre ha sido reconocido como un hombre de paz.

En la audiencia de legalización de captura y de imputación de cargos, la Fiscalía lo acusó de rebelión.

Sin embargo, la juez del caso determinó que las pruebas de la Fiscalía son “incipientes e insuficientes” para declarar culpable a Martin Stendal.

“Ni siquiera se puede considerar una medida de aseguramiento, por lo que queda en libertad”, dijo la juez.

Durante la diligencia, Stendal declaró que inteligencia militar conocía su labor y puede dar fe de su trabajo. Allí nombró al mayor general Juan Pablo Amaya, quien supuestamente conoce de sus actividades en las regiones.

Si bien Stendal hizo su carrera en Colombia como un misionero y como tal es públicamente conocido, la Policía y la Fiscalía aseguraron que su nombre figura en los informes de inteligencia de varios organismos de seguridad colombianos y de otros países.

Fuentes en el proceso dijeron que luego del secuestro de cuatro meses, a manos de las Farc, en 1983 (cuando tenía 27 años), Stendal comenzó a colaborar con ese grupo. Señalaron que utilizaba su margen de maniobra para servir como ‘correo humano’ entre los jefes subversivos.

En este proceso, los investigadores tomaron en cuenta seis testigos, entre ellos algunos desmovilizados de las Farc, como Dúmar Yepes Hurtado, quien se refirió a Stendal como “un americano que llevaba todo para la emisora: computadores, transmisores, todo lo necesario para la emisora Marfil Estéreo, en Puerto Lleras (...).

La juez dijo que, si bien no hay motivos para una medida de aseguramiento, la investigación continúa.

La Fiscalía apeló la decisión y un juez de conocimiento será quien decida si mantiene en firme la investigación en contra del norteamericano.

“Esto demuestra que en este país primero se captura y luego se comprueba que se es inocente”, afirmó Lisa Stendal, hija del misionero, luego de la audiencia.

Apoyo en redes sociales

Desde que se conoció la captura de Stendal, por Twitter se movieron varios mensajes de apoyo al misionero. Algunos hablaron de un ‘falso positivo’ judicial, mientras que la mayoría resaltó su labor en los años que lleva en Colombia.

Es “alguien que usted no conoce y que ha ayudado inmensamente a este país”, se leían en algunos trinos de los usuarios de redes sociales.

Pero luego de conocerse la noticia de su libertad, se empezaron a leer trinos como este, escrito por Otto von Ferdi: “Ojalá todos fuéramos un poco como Martin Stendal; su libertad es ejemplo de rectitud y compromiso con el pueblo colombiano”.

Este jueves se conoció un video en el que Stendal mencionaba que era víctima de una trampa.

En la grabación, Stendal anunciaba que se presentaba a la audiencia acusado de rebelión, por los viajes que realizaba a las zonas de conflicto donde podía entregar biblias y radios a guerrilleros y secuestrados. El acusado insistió en que no tiene nada que ver con el hecho por el fue acusado.

JUSTICIA
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