Mi fracaso como cantante

Mi fracaso como cantante

A diferencia de la Gaviota, mi carrera como cantante ha sido un fracaso rotundo.

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18 de febrero 2015 , 06:42 p.m.

“¿De dónde viene su vocación literaria, desde que fracasó como cantante?”, me interrogó un hombre por Twitter, muchas veces basurero pero también espejo de nuestras vanidades e inteligentadas mejor camufladas. Por fortuna, hay unos que utilizan este medio para cosas útiles denunciando y compartiendo temas de interés, y otros que nos ponen a reflexionar con aparentes e interesantes impertinencias, así como el caballero de la pregunta.

No soy de las que pasan por alto las críticas, a menos que sean insultos frontales, ni las ignoro aduciendo que son generadas por envidia, pues mi arrogancia no alcanza ese nivel. Tiendo a pensar que algo de fundamento tienen y si me arde, más que agredir de vuelta al que la hace, prefiero preguntarme por qué me afecta.

De la frase en cuestión me molestó todo. Desde la alusión algo burlesca a mi vocación literaria hasta lo del fracaso como cantante, ya de por sí un veredicto sin atenuante. Mi reacción fue hacerme la “Paula Coelha” (como el señor oportunamente lo anotó después) y tirando filosofisma le contesté algo sobre la relatividad de la fracasuística. El tipo hizo un nuevo comentario jarto, pero de ningún modo ofensivo; sin embargo, no pude soportarlo y terminé bloqueándolo. Independientemente de la posible mala leche que haya podido inspirarlo, me interesó más hurgar en mi rabia que en la de él. DESDE QUE FRACASÓ COMO CANTANTE apareció como un letrero en neón rojo.

Por mucho que quisiera disfrazarlo con argumentos dulces sobre el loable precio de la valentía, la honestidad y el arrojo que he tenido para exponerme interpretando canciones que yo misma escribí, pues, la simple verdad es que, con mi propio estilo musical, nunca logré llegarle a una audiencia más ancha que mi familia y un grupo exiguo de generosos seguidores. En el fondo siempre me he considerado una cantante mediocre y asustadiza, que gracias a una telenovela pudo disimularlo a través de un personaje y tener así la ilusión del éxito.

Y sí. A diferencia de la Gaviota, mi carrera como cantante ha sido un fracaso rotundo. Para qué tanto pudor con esa palabra, como si no triunfar fuera un delito. No por eso merecen menos respeto mis composiciones marcianas y mi más que nada devoción literaria, para aclararle un poco la inquietud al tuitero, a quien agradezco por agitar en mí estos pensamientos, pero al que mi amor propio no ha desbloqueado todavía.

Margarita Rosa de Francisco

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